Hay tesoros familiares que se guardan durante generaciones y que, precisamente por su carácter privado, permanecen completamente alejados de la mirada del público. Es el caso de la extraordinaria colección de Ciencias Naturales que conserva la Casa Ducal de Cardona y que ahora, por primera vez, ha abierto sus puertas. La duquesa de Cardona, Casilda Fernández de Córdoba, ha sido la encargada de presentar en Badajoz esta parte del patrimonio familiar, que puede contemplarse estos días en el marco de FECIEX, la Feria de la Caza, Pesca y Naturaleza Ibérica.
Detrás de esta exposición hay además una historia de interés y de perseverancia. El alcalde de Badajoz, Ignacio Gragera, se desplazó personalmente hasta Córdoba para conocer la colección y fue quien impulsó la posibilidad de trasladar parte de este extraordinario legado hasta la ciudad extremeña. Una iniciativa del Ayuntamiento de Badajoz que ha requerido un importante esfuerzo y una compleja labor para poder hacer realidad una muestra que permite contemplar por primera vez en público una parte de este tesoro familiar.
La exposición, titulada "Colección Ducado de Cardona de Ciencias Naturales", se celebra en el marco de la 35ª edición de FECIEX y supone un paso más en la trayectoria de esta feria, que desde 1996 dedica parte de su programación a mostrar la relación entre la caza, la naturaleza, la ciencia, el arte y la historia.
Una colección que comenzó en 1893
La historia de este particular museo familiar se remonta a 1893. La primera pieza fue una lavandera blanca que el abuelo de la actual duquesa mandó naturalizar. Desde entonces, la colección ha ido creciendo de generación en generación hasta convertirse en un impresionante archivo de naturaleza, arte y conocimiento.
Durante más de un siglo, sus piezas han permanecido prácticamente siempre en un entorno privado. La colección únicamente salió de su ubicación habitual durante la Guerra Civil, cuando fue trasladada desde el Palacio de Colón al Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Posteriormente viajó a Córdoba al ser heredada por la madre de Casilda Fernández de Córdoba.
Ahora, 133 años después de aquel primer ejemplar, una selección de este legado sale de nuevo de su ámbito privado para ponerse al alcance del público. El traslado ha supuesto un importante despliegue y ha sido posible gracias a la iniciativa del Ayuntamiento de Badajoz y a la implicación personal de su alcalde, Ignacio Gragera, que quiso acercar esta colección excepcional a la ciudad.
204 dioramas y casi 500 aves naturalizadas
Las cifras ayudan a comprender la dimensión del tesoro que durante décadas permaneció fuera de la mirada pública. La colección reúne 204 dioramas, 228 especies diferentes y 493 aves naturalizadas. Muchas de las piezas fueron realizadas por los hermanos Benedito, cuya obra ocupa un lugar destacado en la historia de la taxidermia española.
Pero el conjunto es todavía mayor. La colección está formada por numerosas piezas vinculadas a la naturaleza y a la tradición cinegética de la familia, que durante generaciones ha conservado este patrimonio. Más allá del valor de cada ejemplar, el conjunto permite reconstruir una parte de la historia de la ciencia, el arte y la relación del ser humano con la naturaleza.
Para la duquesa de Cardona, abrir ahora las puertas de este legado supone compartir una parte muy íntima de la historia de su familia. Un patrimonio que ha pasado de generación en generación y que hasta ahora apenas había podido ser contemplado fuera de su entorno habitual.
La duquesa de Cardona, al frente de una nueva generación
La apertura de la colección coincide además con un momento especialmente importante en la vida personal de Casilda Fernández de Córdoba. La duquesa se convirtió en madre este año junto a su marido, Rodrigo Moreno. Su hijo, Juan Ramón, nació el pasado 7 de mayo, convirtiéndose desde entonces en el gran protagonista de esta nueva etapa familiar.
La llegada del pequeño ha supuesto un capítulo muy especial para los duques de Cardona, que han compartido públicamente algunos detalles de su nueva vida como padres. Ahora, apenas unos meses después del nacimiento de Juan Ramón, Casilda se encuentra además al frente de la responsabilidad de preservar y dar a conocer un legado familiar con más de un siglo de historia.
La coincidencia entre ambos acontecimientos hace todavía más especial este momento para la duquesa. Mientras comienza una nueva generación en su propia familia, ella contribuye también a mantener vivo un patrimonio que ha pasado de unas generaciones a otras durante 133 años.
Carmen Lomana, Luis Medina y María Dolores de Cospedal acompañaron a la duquesa
La inauguración de la exposición reunió también a algunos de los amigos de Casilda Fernández de Córdoba. Entre los asistentes estuvieron María Dolores de Cospedal, Carmen Lomana y Luis Medina, que quisieron acompañarla en un día tan importante. Junto a ellos estuvieron también su marido, Rodrigo Moreno, y su hijo Juan Ramón, nacido el pasado mes de mayo, en una jornada que aunó patrimonio, tradición y familia.
La exposición forma parte de la 35ª edición de FECIEX, que se celebra en Badajoz y mantiene desde hace tres décadas una línea de exposiciones dedicadas a la relación entre la caza, la naturaleza, el arte, la ciencia y la historia de España.
En esta ocasión, el Ayuntamiento de Badajoz y su alcalde, Ignacio Gragera, han conseguido hacer posible algo que hasta ahora parecía reservado al ámbito privado. El propio alcalde se desplazó hasta Córdoba para conocer la colección y poner en marcha las gestiones necesarias para trasladarla a Badajoz. El proyecto ha requerido un importante esfuerzo económico y logístico, pero ha permitido que una selección de este extraordinario patrimonio familiar pueda contemplarse por primera vez de forma pública.
Así, 133 años después de que aquella primera lavandera blanca iniciara una colección destinada a crecer durante generaciones, la duquesa de Cardona ha abierto las puertas de un tesoro familiar que hasta ahora permanecía prácticamente oculto. Un legado que, gracias a la iniciativa del Ayuntamiento de Badajoz, sale por primera vez de su esfera privada para poder ser descubierto por el gran público.











