Cayetano Rivera ha decidido hablar. En medio de la polémica con su hermano Fran, tras su ausencia en la Goyesca de Ronda el pasado sábado, 5 de septiembre, y después de muchos años manteniéndose al margen de las informaciones sobre su vida, el diestro ha roto con su discreción y ha emitido un contundente comunicado a través de sus redes sociales, en el que, según explica a ¡HOLA! José Luis Martín Ovejero, experto en comunicación no verbal, oratoria y credibilidad, el torero indica que "puede estar molesto con una situación que no concreta". Y es que el hijo de Carmina Ordóñez ha lanzado un mensaje general: "No da nombre, no dice hechos".
"Hola. Os sorprenderá verme por aquí. Y la verdad es que en circunstancias normales, no lo haría. Pero tengo 49 años y siento que ha llegado un momento en el que hay cosas que tienen que cambiar", comienza Cayetano con firmeza, seriedad y mirando a cámara. "He escuchado hablar de mí, de mi vida y mi relación, de mi profesión, de mis decisiones... y, algunas veces han sido verdad, otras medias verdades y también muchas mentiras. Y, aún sabiendo la realidad, siempre he preferido callarme, y lo he hecho por educación, por respeto, por nostalgia, por defender a ciertas personas y porque nunca he querido que mi vida se convirtiera en un espectáculo", ha explicado este jueves, 10 de septiembre, dejando entrever los motivos por los que ahora ha decidido romper su silencio. Su mensaje, cabe puntualizar, tiene lugar solo tres días después de que Fran Rivera explicara en Y ahora Sonsoles el supuesto motivo de su ausencia en Ronda. "No estuvo porque se retiró el año pasado", dijo el organizador de dicha cita taurina.
El mensaje de Cayetano no parece casual. Como asegura Martín Ovejero, "no es un vídeo grabado fruto de la emoción, fruto de una especie de pataleta ni mucho menos, porque si no el discurso le saldría mucho más rápido y además, la voz sería más aguda". Nuestro experto en comunicación no verbal aclara que "cuando nos enfadamos mucho, las cuerdas vocales se nos tensan y sale la voz más aguda". En el caso de Cayetano Rivera, la voz es grave y el mensaje, como indica José Luis, está cargado de silencios, "algo que se hace cuando se está razonando mucho lo que se quiere contar".
La repetición de la edad
En su análisis destaca, sobre todo, un detalle importante y que no sería casual: la repetición de la edad en dos momentos, al principio y al final. "También he aprendido con el tiempo que cuando uno siempre calla, hay personas que se creen en el derecho de contar tu historia por ti. O, peor aún, hay personas que por tu silencio creen que lo que se dice es verdad. A partir de hoy voy a proteger a los míos y a mí también. Estoy intentando llevar una vida tranquila y me gustaría que así fuese, pero, a mis 49 años, mi historia, si quiero, la cuento yo", concluye el hermano de Fran Rivera. "La edad podría tener conexión. Es un momento, una edad que para él puede marcar un antes y un después", señala José Luis Martín Ovejero.
Aunque en ningún momento hace alusión a algún miembro de su familia, hay que recordar que fue a los 49 años cuando su madre, Carmina Ordóñez, perdió la vida. En esta línea, nuestro experto valora tres posibilidades por las que el torero habría hecho énfasis en su edad. La primera: "Cayetano es plenamente consciente de que ha llegado a los 49 años, la misma edad en la que murió su madre. Para él marca un antes y un después. Es como si dijera, sin decirlo 'he llegado a la edad que murió mi madre y yo ya no me voy a callar". La segunda: "Está guardada en su mente esa edad, porque supuso para él también un antes y un después. Para él los 49 son importantes, aunque realmente, a nivel consciente no lo asocie con el tema de la madre". Y, por último, una cuestión de casualidad: "Simplemente dice 'ya tengo una edad, no tengo 20 años... y sea un simple tema de edad".
El gesto recurrente de Cayetano Rivera
Respecto a la actitud que mantiene el torero, el experto en comunicación no verbal, oratoria y credibilidad insiste en que el mensaje de Cayetano Rivera no es producto de una rabieta, sino que "parece algo más razonado por él". "El mensaje está muy bien estructurado, como si lo tuviera escrito. Es muy meditado, muy decidido. Como si hubiera pensado muy bien lo que tiene que decir y lo que no", explica.
En cuanto a los gestos, Martín Ovejero pone el foco en los momentos en los que Cayetano Rivera levanta las cejas. Por ejemplo, cuando asegura que a lo largo de los años se han dicho "muchas mentiras" sobre su vida o al indicar que, "por respeto" se ha mantenido en silencio. Con esta seña, asegura nuestro experto, querría "enfatizar" algunas ideas. "Es algo que hacemos los humanos sin darnos cuenta".







