Ahora que agosto llega a su fin y septiembre asoma con la vuelta al cole, Eugenia Silva ha compartido una reflexión que resume el momento vital que atraviesa mientras disfruta de los últimos días de vacaciones en su paraíso particular: Formentera. Esta pequeña isla del archipiélago balear, a la que solo se puede acceder por mar desde Ibiza, forma parte de su vida desde hace más de dos décadas. Allí recarga pilas y encuentra la paz y la tranquilidad, mientras disfruta del Mediterráneo, del sol y de unos atardeceres increíbles.
La modelo y empresaria ha sorprendido a sus seguidores con un mensaje sincero que revela cómo está viviendo este verano tan especial para ella. "¿Qué por qué sola?”, comienza diciendo, para después explicar lo que ha descubierto: “Porque conmigo misma no me aburro. Porque estos días mi tiempo ha sido solo mío”. Y es que a sus 50 años, cumplidos el pasado mes de enero, Eugenia demuestra no solo que mantiene un físico espectacular, sino que atraviesa una etapa incipiente de madurez personal en la que se está redescubriendo. Sus palabras no hablan de ausencia, sino de elección: la elección de escucharse y disfrutar de su propia compañía.
Un verano diferente
Este ha sido su primer verano oficialmente 'soltera', después de que ¡HOLA! adelantara a finales de febrero que, tras 13 años juntos, Eugenia Silva y Alfonso de Borbón habían decidido tomar caminos separados. La pareja, que nunca llegó a casarse, atravesaba una crisis desde hacía tiempo y optó por un periodo de reflexión y distanciamiento.
Desde entonces no ha habido señales de reconciliación, aunque sí han compartido días en Can Eu, la casa de Eugenia en Formentera, junto a sus dos hijos: Alfonso, de 12 años, y Jerónimo, de 9. Para la modelo, ese tiempo con ellos ha sido “Mi felicidad absoluta”, compartiendo juntos jornadas de piscina y playa. También han estado acompañados por amigos cercanos.
Según ha podido saber nuestra revista, el hecho de que hayan pasado unos días de vacaciones junto a sus dos hijos, no siginifica que exita una reconciliación como pareja. Lo que sí han dejado claro es que sus hijos son su prioridad y el eje sobre el que gira esta nueva etapa familiar. Ninguno de los dos se ha pronunciado al respecto y han llevado toda esta situación con total discreción. Alfonso de Borbón, hijo de Alfonso de Borbón y Escasany —murió el 10 de mayo de 2025, diez días antes que su hermano mayor, Francisco de Borbón y Escasany, duque de Sevilla— y de Marisa Yordi, comenzaron su relación en 2007 y, tras dos años de noviazgo, decicieron finalizar su relación. Sin embargo, sus caminos se cruzaron cuatro años después, en una fiesta organizada por Cari Lapique en Málaga. Entonces decidieron retomar su relación hasta comienzos de 2026 cuando saltó la noticia de su separación.
Un verano con dos islas: Formentera y Menorca
La vinculación de Eugenia con Formentera comenzó en 2001, y no en verano, sino en invierno, cuando descubrió por primera vez la isla pitiusa. “Era otra isla completamente distinta a la que es ahora. Me atrapó desde el primer momento y supe que formaría parte de mi vida para siempre”, confesó recientemente.
Su casa, Can Eu, está integrada en el paisaje balear entre pinos, higueras, algarrobos y chumberas. Allí encuentra la paz que buscaba cuando vivía en Nueva York y que sigue necesitando hoy. “Formentera es parte de mi vida; llegué en un momento en el que buscaba paz, tranquilidad y anonimato, y me lo dio”, explicó.
La isla es para ella un lugar de rutinas sencillas: bañarse en invierno, desayunar higos de su higuera en verano, disfrutar del olor a pino o quedarse aislada cuando cierran el puerto por una tormenta. Si tuviera que describirla en tres palabras, lo tiene claro: “salvaje, arisca y bella.”
Aunque Formentera ha sido su base, este año Eugenia también ha tenido tiempo para descubrir otra joya de las Baleares: Menorca. La modelo se ha escapado unos días esta singular isla que sorprende por su patrimonio arqueológico, cultural y gastronómico.
Y lo ha descubierto en compañía de algunos amigos como María Fitz James Stuart, Alex Agulló o Gonzalo López Hermida. Juntos han recorrido caminos de tierra, descubierto calas escondidas y disfrutado de aguas transparentes que hacen de Menorca una destino inigualable: “La mejor forma de conocer la isla”, según ha compartido.
Menorca ha sido, sin duda, un complemento perfecto a su paraíso de Formentera: naturaleza, amistad y un ritmo tranquilo que encaja con su momento personal. Un respiro distinto dentro de un verano que ya toca a su fin y que da paso, inevitablemente, a la rutina y a las obligaciones del día a día.









