Hay miradas que lo cambian todo, y la que cruzó Paco Arango con Batman en aquel criadero hace años no fue una excepción. Llegó a su vida como un Border Collie extraordinario, pero con el tiempo se ha convertido en actor de cine, perro de terapia para los niños de la Fundación Aladina y refugio personal del filántropo. Definido por su dueño como “un ángel vestido de perro”, hablamos con él sobre esta historia de amor incondicional.
¿Cómo fue ese primer encuentro?
Estuve casi un año buscando por toda España. A menudo la energía de esta raza puede más que su cerebro. Me llamó un criador y fui a verlo: sus hermanos jugaban a la lucha libre y él estaba sentado, mirándome fijamente. Supe que era él.
Tiene una sensibilidad única con los niños de la Fundación Aladina…
Batman se derrite con los niños, y los niños con él. Hay una afinidad tan inusual y preciosa... En el fondo es un perro de terapia. Estoy convencido de que es un ángel camuflado que me mandaron del cielo para ayudarme en este difícil trabajo.
“Batman es amor incondicional: me cuida, me consuela y me da felicidad. Si pudiera hablar diría: ‘Paco es mi pastor’”
¿De dónde viene un nombre con tanta fuerza?
Tengo un disfraz de Batman que me queda fatal, pero cuando me lo ponía por los pasillos del hospital los niños reían a carcajadas. Supe que ese nombre lo tenía que llevar mi perro.
Ha sido actor en tus películas. ¿Cómo fue la experiencia de rodar con él?
La primera película que hice con Batman fue la más exigente (Lo que de verdad importa). La rodé en Canadá y hablé con una entrenadora de perros para que lo probara, porque apenas tenía 8 meses. Volvió a las dos horas con Batman y me dijo: “Este perro es increíble, puede hacer la película perfectamente”.
¿Qué lección te da cada día?
Amor incondicional. Perder a tantos ángeles en el camino no es fácil, por eso me mandaron a Batman para cuidarme.
ID de la Mascota
- Nombre: Batman
- Edad: 11 años
- Raza: Border Collie
- Peso: 19 kilos
- Cuidados: Son muy activos, por lo que necesitan entre 1 y 2 horas de ejercicio al día. Además, al ser tan inteligentes, requieren también estimulación mental constante mediante juegos de olfato, agility, fresbee o adiestramiento. Cepillado frecuente de su doble capa de pelo y una dieta rica en proteínas.






