Mañana, miércoles, 19 de agosto, se cumple un mes desde que la Selección española bordaba su segunda estrella en su equipación masculina tras vencer a Argentina en la final del Mundial. Desde entonces, los héroes que hicieron esta hazaña posible han disfrutado de esta nueva etapa como campeones del mundo con sus seres queridos en unas merecidísimas vacaciones: Pedri y su novia, Alejandra Dorta, se han recorrido China y las Islas Maldivas; Ferran Torres ha disfrutado de las espectaculares playas ibicencas junto a compañeros como Marcos Llorente —en la isla Pitiusa también han estado Borja Iglesias, Nico Williams o Lamine Yamal; entre otros—; Marc Cucurella se ha escapado junto a su chica, Claudia Rodríguez, a un destino de lo más especial... Un verano, como se podría decir, a la altura de su victoria el pasado 19 de julio.
A quien se ha visto menos ha sido a Luis de la Fuente, el director de orquesta de esa sinfonía que supuso el marcador a favor de La Roja tras 16 años sin verse en ese mismo escenario. El seleccionador, a pesar de ser uno de los mejores talentos dentro del campo de la historia del fútbol de nuestro país, siempre ha optado por mantenerse alejado del foco; y en esta ocasión no ha sido para menos. Tras un frenético mes de julio, el entrenador volvía a Haro, su pueblo natal, donde le prepararon un emotivo homenaje acorde a la gran alegría sentida por todo el país —y multiplicada, por supuesto, por sus vecinos de toda la vida— con la victoria del Mundial.
"Soy un privilegiado de la vida", aseguraba en ese momento tras recibir el apoyo y el cariño de la gente de su tierra. "Para mí, el día de hoy es un día muy especial por muchos motivos, y estar aquí con la gente de mi casa, con mi familia, amigos de hace muchos años... pues me hace que me sienta muy emocionado; especialmente emocionado hoy", confesaba, insistiendo en que si bien ha recibido gran cantidad de mensajes de apoyo de todas partes del país, "nuestra tierra, nuestro terruño, pues hace que sea más intenso".
Luis de la Fuente se escapa al 'fin del mundo'
Tras su visita a Haro, Luis de la Fuente ha aprovechado sus últimos días de descanso antes de volver al terreno de juego —el próximo mes de septiembre volverá a enfundarse en el traje de La Roja para dirigir a la selección en la Nations League— en uno de los destinos más espectaculares —a la par que, entiéndase, 'desconocidos'— de nuestro país. El entrenador ha elegido Fisterra (A Coruña) como el escenario de sus vacaciones, donde ha disfrutado de un fin de semana idílico con unas vistas privilegiadas al océano Atlántico.
Ya familiarizado con la zona —antes del Mundial, Luis visitó A Coruña tras el España-Irak disputado en Riazor—, el seleccionador decidió pasar este pasado fin de semana en el 'fin del mundo' —aunque la traducción más fiel del gallego al castellano es el 'fin de la tierra'—, hospedándose en O Semáforo, el establecimiento junto al espectacular faro de Fisterra que es tanto restaurante como hotel. Allí llegó el sábado, día 15, donde pasó la jornada completa y, el domingo, puso fin a su visita tras el desayuno.
Si algo es típico de Galicia —además de sus oníricos paisajes, entre otros aspectos a destacar— es el buen comer; y Luis de la Fuente ha aprovechado al máximo. En busca de productos locales, todo el equipo de O Semáforo —liderado por Jesús y Jacinto Picallo, padre e hijo— preparó para él una exquisita selección donde no faltaron los platos más ambiciosos de la zona: percebes, almejas, berberechos, rodaballo salvaje... Todo ello acompañado por vinos gallegos blancos —como guiño a su tierra natal—, entre los que no podían faltar el godello y el ribeiro.
Además, tal y como ha podido saber ¡HOLA!, Luis de la Fuente fue "muy ameno, muy amable con todos"; e, incluso, no dudó en dedicarle tiempo a sus admiradores en esta escapada, subrayando Picallo que "se sacó fotos con todas las personas que se la pidieron". Durante el fin de semana, padre e hijo —y todos los que pudieron pasar un rato con él— aprendieron que el seleccionador es "una persona con unos valores muy nobles" y, ante todo, "bastante cercano".
Fernando Torres, cerca de Luis de la Fuente
Tras esta visita, parece que A Coruña se ha consagrado como tierra de campeones, ya que no solo Luis de la Fuente piensa en ella cuando quiere disfrutar de unos días tranquilos. Además de Borja Iglesias —quien tiene su residencia fijada en Santiago de Compostela, aunque juega en el Celta de Vigo—, hay otro héroe del Mundial que tiene un vínculo muy especial con esta comunidad gallega; aunque pertenece al equipo que consagró a España como número uno del globo por primera vez.
Se trata de Fernando Torres —el que, a pesar de ser madrileño, su padre nació en Boqueixón—, quien ha disfrutado de la brisa del Atlántico desde una tempranísima edad; ya que, desde pequeño, ha disfrutado de sus veranos en la playa coruñesa de Estorde, en el municipio de Cee —donde ha sido visto, como todas las temporadas estivales, junto a su familia—. Además de los espectaculares recuerdos de su infancia, hay algo aún más profunde que une a 'El Niño' para siempre con esta tierra: su mujer.
Fernando conoció a Olalla Domínguez en Estorde, tal y como confesaba él mismo hace años; y, desde el minuto uno, se convirtió en un pilar fundamental de su vida. Fue en el año 2001 cuando sus caminos se cruzaron por primera vez y, tras ocho años de romance, se dieron el 'sí, quiero' en una discreta ceremonia civil —siguiendo su estilo personal, ya que han apostado por mantenerse lejos del foco mediático desde que comenzaron su relación— en El Escorial, con la única presencia de dos testigos y de Ignacio González Velayos, entonces concejal de Urbanismo y Medioambeinte, encargado de oficiar el acto.
Sobre su estrechísimo vínculo, el futbolista siempre ha asegurado que su chica ha sido una pieza fundamental en su carrera. "A mi mujer, que ha sido un pilar en mi vida, me ha dado paz, equilibrio. Siempre supo estar en el sitio adecuado, donde acudir cuando más lo necesitaba. Me enseñó a quererme y valorarme en los momentos más duros y a mantenerme humilde en la victoria", escribía hace un par de años en redes sociales. Su enlace tuvo lugar poco antes de que naciera su primogénita, Nora, quien nacía ese mismo año (2009). Fernando y Olalla —patinadora de profesión— daban la bienvenida a Leo en el 2010, y se convertían en familia numerosa con la benjamina de la casa, Elsa, quien nació en el año 2015.








