Luis de la Fuente tiene claro cuál será su destino cuando termine el Mundial. Después de meses de concentración, viajes y la presión de dirigir a la selección española, el técnico volverá al lugar donde todo empezó. "Para mí, Haro es mi refugio, mi descanso, mi paz. Tengo unos orígenes normales, los de una persona de pueblo que disfrutó de una infancia maravillosa", ha confesado en una entrevista concedida a Haro Digital. Sus palabras reflejan el fuerte vínculo que mantiene con la localidad riojana que le vio crecer y a la que siempre regresa para estar con su familia, sus amigos de toda la vida y estar tranquilo, porque, según reconoce, le ayuda a desconectar del fútbol.
Ahora que España ya está clasificada para los octavos de final y se prepara para enfrentarse a Portugal el próximo 6 de julio en Dallas, el regreso de Luis de la Fuente a Haro parece cada vez más cercano. Ojalá sea con la Copa del Mundo bajo el brazo. Mientras tanto, descubrimos la capital de la Rioja Alta, famosa por sus prestigiosas bodegas, pero también por su valioso patrimonio histórico, el mar de viñedos que la rodea y una gastronomía en plena ebullición que está situando a Haro entre los grandes destinos culinarios del norte de España. Motivos no le faltan al técnico de la selección para presumir de su tierra.
QUÉ VER EN HARO
La plaza de la Paz es el corazón de Haro. A su alrededor se concentran algunos de los edificios más representativos de la ciudad, donde el estilo plateresco se entrelaza con el barroco; entre ellos, el Ayuntamiento, un elegante inmueble del siglo XVIII, cuya reforma fue dirigida por el célebre arquitecto Ventura Rodríguez. Desde ella se empiezan a descubrir las calles del casco antiguo, declarado conjunto histórico, con numerosos edificios señoriales con escudos en sus fachadas que recuerdan la prosperidad alcanzada por la ciudad a lo largo de los siglos. Entre los numerosos ejemplos de la arquitectura nobiliaria destacan el Palacio de Bendaña, con una impresionante galería mudéjar del siglo XV, y el Palacio de los Condes de Haro.
Pero si hay un faro que guía los pasos en Haro, esa es la iglesia de Santo Tomás Apóstol. Su espectacular portada plateresca, realizada por el escultor Felipe Bigarny, y su imponente torre dominan el perfil urbano desde los pies del cerro de la Mota. Más íntima es la basílica de Nuestra Señora de la Vega. Situada en los jardines del mismo nombre, acoge a la patrona de la ciudad y su interior barroco es un contrapunto al bullicio de las calles aledañas.
Además de estas obras del pasado, la ciudad sorprende en cada esquina con intervenciones artísticas contemporáneas, como el Museo del Torreón (temporalmente cerrado, por ampliación), ubicado en los antiguos restos de las murallas medievales; las distintas esculturas repartidas por las calles que recuerdan la estrecha relación de Haro con el vino y con los oficios tradicionales que han marcado su historia; y el Centro de Interpretación del Vino, la mejor introducción al universo vitivinícola de Haro.
LA MILLA DE ORO DE LA RIOJA
Lo antiguo y lo moderno maridan a la perfección en el barrio de la Estación de Haro, que se llenó de bodegas gracias a la llegada del ferrocarril en la segunda mitad del siglo XIX. Es un lugar único en el mundo. Ninguna otra ciudad concentra tal número de bodegas centenarias en tan poco espacio. Caminar por aquí es viajar en el tiempo, entre raíles de tren y arquitecturas industriales que cobijan millones de litros de vino.
Entre estos 6 templos del vino, destaca la CVNE (Compañía Vinícola del Norte de España). Visitar sus instalaciones permite entender la magnitud del negocio del vino. Su famosa “nave Eiffel”, diseñada por el estudio del célebre ingeniero francés, es una catedral de metal donde las barricas descansan libres de columnas, un hito de la ingeniería de su época que aún hoy impresiona por su modernidad y funcionalidad.
Más allá del barrio de la Estación, hay muchas otras bodegas que también ofrecen visitas turísticas en la ciudad: Ramón Bilbao, Martínez Lacuesta...
Pero para descubrir la faceta más festiva del vino en Haro hay que visitar la localidad durante la Batalla del Vino, una fiesta de interés turístico nacional donde miles de personas se arrojan litros de vino en los Riscos de Bilibio en una catarsis colectiva de alegría, o participar en La Cata del Barrio de la Estación, una cita ineludible para los amantes del vino a nivel mundial; una jornada donde las grandes bodegas abren sus puertas y descorchan sus mejores joyas, agotando entradas año tras año en tiempo récord.
DÓNDE COMER
No hay nada que acompañe mejor al vino en Haro que la cocina jarrera. Aquí se puede empezar el día de pinchos por La Herradura, el animado corazón del tapeo de la ciudad, hacer una parada en Terete (terete.es) para probar su mítico cordero asado al horno de leña y terminar sentándose en Nublo (nublorestaurant.com), el restaurante con una estrella Michelin donde Miguel Caño ha revolucionado la gastronomía local con una propuesta basada en el fuego y el producto de temporada.
Para quienes buscan una cocina más tradicional, Los Caños (loscaños.es), el restaurante familiar del propio chef, mantiene vivas las recetas de siempre con un excelente producto de mercado. Y, antes de marcharse, conviene hacerse con alguno de los premiados quesos de Los Cameros o una botella del aceite Malzapato, dos pequeños tesoros elaborados en la comarca que saben tanto a Rioja como sus vinos.













