En plena fiebre del Mundial que se disputa este verano en Estados Unidos, México y Canadá, y mientras la afición espera el decisivo partido de este jueves —España se enfrenta a Austria en un duelo clave por el pase a octavos de final—, el nombre de Lamine Yamal vuelve a situarse en el centro de todas las miradas como uno de los protagonistas de la selección española.
Aunque la atención se centra ahora al otro lado del Atlántico, la figura y la vida personal de Lamine Yamal siempre despiertan interés. Más allá del terreno de juego, el joven extremo ha acaparado últimamente cierta atención mediática por su relación con la influencer Inés García, que se ha convertido en su inseparable compañía y le anima desde las gradas, como en el partido del Mundial jugado contra Arabia Saudí en Atlanta.
Más allá del terreno de juego del Atlántico, la figura y la vida personal de Lamine Yamal despiertan interés. Una historia vital que comenzó hace 18 años en Esplugues de Llobregat, donde nació, aunque su infancia y su formación estuvieron ligadas a Mataró. Fue allí donde creció, en un entorno humilde y multicultural que marcó sus primeros años, tanto dentro como fuera del fútbol.
Mataró es la capital del Maresme y con un buen puñado de lugares para ver para una escapada cerca de Barcelona. A solo unos 30–40 minutos en tren, combina una playa amplia y larga, patrimonio histórico, vida local todo el año y acceso fácil a rutas naturales, como las que llevan al santuario del Parque Natural del Montnegre i el Corredor, al castillo de Burriac o a Sant Martí de Mata.
LOS ORÍGENES DE MATARÓ
Mataró fue Iluro, una ciudad romana costera, y en el centro histórico todavía se perciben esas raíces, aunque integradas en la ciudad moderna. Se aprecia en el trazado de las calles en forma de cuadrícula, en los restos de unas termas visibles en un espacio musealizado, en algunas domus (casas) de la época —entre las que destaca la Villa Romana de Torre Llauder, el yacimiento romano más importante de la ciudad— y en otros vestigios expuestos en el Museo de Mataró, como cerámica, monedas y utensilios de uso cotidiano.
QUÉ VER
En pleno centro de la ciudad está la basílica de Santa Maria, el principal templo de Mataró, que destaca especialmente por la capilla dels Dolors. El eje peatonal más animado se concentra en La Riera y la plaza de Santa Anna, lleno de tiendas, terrazas y edificios históricos. Y luego están sus murallas históricas del siglo XVI. Y ya en el antiguo vecindario de Mata, los restos de un castillo documentado desde 1040.
LA RUTA MODERNISTA DE MATARÓ
Un recorrido a pie por el centro histórico y el ensanche de la ciudad descubre su importante patrimonio modernista, especialmente ligado a Josep Puig i Cadafalch, nacido en Mataró, e incluye edificios como la Casa Coll i Regàs, la antigua tienda La Confianza, el mercado del Rengle, el Ayuntamiento de Mataró y la Casa Parera.
Mención especial merece, además, la Nau Gaudí, la primera obra de Antoni Gaudí, actual sede del Museo de Arte Contemporáneo y la colección Lluís Bassat. El itinerario lleva unas dos o tres horas y permite entender cómo el modernismo forma parte del tejido cotidiano de la ciudad, integrando arquitectura e historia en un paseo urbano.
LAS PLAYAS
Mataró tiene 3 playas principales urbanas, aunque en realidad forman un litoral continuo dividido por zonas. Las principales son la del Varador, la playa del Callao y la de Sant Simó. En conjunto, forman aproximadamente 2 kilómetros de costa urbana, con paseo marítimo, chiringuitos y acceso directo desde la ciudad.
PUERTO DE MATARÓ
Es uno de los rincones más agradables de la ciudad para disfrutar del Mediterráneo, con puerto deportivo, paseo marítimo y zona de ocio. El lugar donde los mataronenses pasean al atardecer o se sientan a comer frente al mar en restaurantes como Rústik (rustikmataro.com) o Venezia (veneziarestaurante.es).
CAN MARFÀ
Mataró fue uno de los grandes centros de la industria del género de punto en España durante los siglos XIX y XX y este museo en una antigua fábrica rehabilitada en la zona de Parc Central lo descubre. A través de maquinaria original, prendas históricas y recursos audiovisuales, muestra cómo funcionaban las fábricas y cómo este sector marcó la economía y la vida cotidiana de la ciudad.













