Palma volvió a vestirse de gala para dar la bienvenida a la 44.ª edición de la Copa del Rey Mapfre. Con la bahía como telón de fondo, la gran familia de la vela se reunió de nuevo en el tradicional Cóctel de Armadores para celebrar el inicio de la regata más prestigiosa del Mediterráneo.
Rafael Gil, presidente del Real Club Náutico de Palma, y Gabriel Escarrer, presidente y consejero delegado de Meliá Hotels International, ejercieron de anfitriones dando la bienvenida a los más de 300 invitados en los jardines del Hotel de Mar Gran Meliá, suspendidos sobre el mar: armadores, patrocinadores, representantes institucionales y del mundo del deporte, la cultura, la moda y la sociedad.
La gran protagonista de la noche fue Eugenia Silva, que atraviesa una nueva etapa volcada en nuevos proyectos y con la prioridad puesta en sus dos hijos, como confesó a ¡HOLA! esta primavera, en la que fue su primera tras separarse de Alfonso de Borbón. La modelo, que pasa sus vacaciones en Formentera, donde tiene una casa, dio un salto a Mallorca para unirse a esta fiesta inaugural y a su desfile de estrellas.
Junta ella se dieron cita Javier Rey; Joaquín Cortés; la actriz y armadora Ana Fernández y su pareja, el cantante Adrián Roma, vocalista del grupo Marlon; la modelo Malena Costa con Mario Suárez, y su hermana Emily Costa. A ellos se sumaron también la olímpica de balonmano Eli Pinedo, Fiona Ferrer, las influencers Gloria Montserrat y Sara Botton y el modelo italiano Antonio Medugno.
Entre los invitados también se encontraba el almirante de la Armada Jaime Rodríguez-Toubes, que ha estado al lado de Felipe VI en todos los veleros desde que era un niño, y el director y productor Miguel Ángel Tobías, autor de Cáscara de nuez, el largometraje documental que se proyectó, el 2 de agosto, en el Real Club Náutico de Palma, para impulsar la idea de que la copa es #MásQueUnaRegata, en su apuesta por la cultura y valores como el trabajo en equipo.
Entre los momentos más destacados de la noche, están las palabras del anfitrión Gabriel Escarrer, que emocionó con ellas a todos los invitados. En su discurso, destacó que “durante más de cuatro décadas, el Hotel de Mar Gran Meliá ha sido testigo privilegiado” de las ediciones que han mostrado Mallorca al mundo, siempre con el objetivo de impulsar “la tradición, la excelencia y la pasión por el mar”, señalaba el presidente y consejero delegado de Meliá Hotels International.
Una noche de lo más especial, en la que con el mar delante, y entre brindis, emoción y momentos compartidos celebraron por lo alto un año más de una competición en el agua que tan solo acaba de empezar.








