Hay imágenes que necesitan pocas explicaciones y que hablan por sí solas. Las de Alejandro Sanz y Stephanie Cayo durante sus vacaciones en Mallorca son una buena muestra. Risas, abrazos, miradas cómplices y constantes gestos de cariño han marcado una jornada en alta mar en la que el cantante y la actriz se han mostrado relajados, pendientes el uno del otro y especialmente enamorados. Y hay un detalle que hace todavía más significativas estas escenas, ya que junto a ellos estaban los cuatro hijos del artista, Manuela, Alexander, Dylan y Alma, quienes han aceptado a la actriz peruana como una más de la familia.
Surcando las cristalinas aguas mallorquinas y lejos por unos días de sus compromisos profesionales, Alejandro y Stephanie han dado rienda suelta a su amor sin importarles las miradas. Se buscan, conversan, bromean, se abrazan y disfrutan juntos del Mediterráneo, dejando algunas de sus imágenes más románticas desde que comenzó su relación a principios de este año. Una complicidad que mantienen también cuando comparten tiempo con los hijos del cantante y que demuestra que la actriz se siente cómoda ocupando ya un lugar en su círculo más íntimo.
Si algo reflejan estas fotografías es precisamente la química que existe entre Alejandro y Stephanie. A sus 57 años, el intérprete de Corazón partío vive una etapa especialmente dulce junto a la actriz peruana, que está a punto de cumplir 38. Casi veinte años de diferencia que, a juzgar por la complicidad que destilan, no han supuesto en ningún momento un problema para ellos.
¿Cómo surgió la historia de amor entre Alejandro Sanz y Stephanie Cayo?
Su historia, sin embargo, no comenzó este año. Alejandro y Stephanie se conocen desde hace tiempo y ya en 2023 surgieron los primeros rumores sobre una posible relación entre ellos. Entonces, la actriz los desmintió y aseguró que entre ambos solo existía amistad: "No, para nada, en absoluto. Somos amigos".
La situación cambió a comienzos de 2026. Stephanie empezó a acompañar al cantante durante algunas paradas de su gira y, a finales de febrero, ambos protagonizaron una escena que hizo saltar definitivamente todas las alarmas. Fue en el Estadio Nacional de Lima, cuando la actriz salió de entre bambalinas y se fundió en un enorme abrazo con Alejandro ante miles de personas.
Poco después, ella misma reconocía estar atravesando un momento muy especial: "Estoy muy bien, tranquila. Es algo que quiero cuidar muchísimo. Es algo que quiero cuidar por lo bonito que es". Desde entonces, aquello que inicialmente quisieron preservar ha ido haciéndose cada vez más visible.
Llegaron las fotografías juntos, los viajes, las dedicatorias y los piropos en las redes sociales. Alejandro no dudó en escribirle mensajes como "No te puedo amar más", mientras Stephanie se refería a él con unas palabras igualmente significativas: "¿Qué sería de mí sin su arte, sin su risa, sin sus locuras? Perfectamente imperfectos".
Una diferencia de 20 años que queda en segundo plano
Alejandro tiene 57 años y Stephanie está a punto de cumplir 38, pero los casi veinte años que los separan parecen ser únicamente un nñumero sin importancia en una relación en la que ambos se muestran especialmente conectados, tal y como se muestra en estas imágenes donde son los pequeños gestos entre ellos los que retratan el momento que atraviesan.
Su historia también ha ido ganando terreno fuera de la intimidad. Han viajado juntos a Perú, han compartido tiempo con sus respectivos círculos cercanos y Stephanie ha acompañado a Alejandro durante su gira. Incluso han llevado su complicidad al escenario: en uno de sus conciertos, la actriz llegó a cantar junto a él Corazón partío, convirtiendo uno de los temas más emblemáticos de Sanz en banda sonora de su propia historia.
El propio Alejandro tampoco ha tenido reparos en reconocer públicamente cómo se siente. "Es muy bonito estar enamorado. Y yo estoy enamorado, sí", confesó durante su entrevista con Jordi Évole, en la que incluso habló con Stephanie por videollamada. "Cuando se siente algo especial, hay que luchar por ello", añadió.
Ahora son las fotografías de Mallorca las que hablan por ellos. Después de meses de conciertos, viajes y encuentros condicionados por sus respectivas agendas, Alejandro y Stephanie pueden disfrutar sin prisas del verano. Risas, miradas, abrazos y una cercanía constante que dejan claro que aquella amistad que defendían en 2023 ha dado paso, tres años después, a una historia de amor que ya no necesitan esconder.








