Fue en febrero del año 2020 cuando Antonio Montero desvelaba en Sálvame Naranja que había padecido un cáncer. El colaborador confesaba que durante el verano de 2019, mientras disfrutaba de un merecido descanso estival junto a su familia, se palpó un bulto en la pierna (al aplicarse crema solar protectora) al que no le dio importancia. Sin embargo, cuando volvió a Madrid, el periodista hizo una visita al hospital (estaba acompañando a un familiar suyo por otra cuestión) y, tras varias pruebas, los profesionales dictaminaron que se trataba de un tumor maligno.
Ahora, seis años después, Antonio ha vuelto a recordar el delicado momento de salud que vivió durante ese año. La conversación ha surgido este lunes, 3 de agosto, en el programa El verano se mueve, a raíz del complicado camino que está atravesando Marta Peñate para quedarse embarazada. Marta López aseguraba que había mantenido una conversación con la creadora de contenido, quien le confesaba que "se me parte el alma cuando llegas allí a darte quimio y ves lo que hay allí realmente".
Así lo vivió Antonio Montero
Incrédulo ante los comentarios negativos que sus compañeras, Marta López y Jessica Bueno, han incidido en que la creadora de contenido recibe a diario al hablar sobre su proceso, Antonio no ha podido preguntar con contundencia si "todo esto que lo mueve, ¿la envidia?". "Es alucinante, no lo entiendo", confesaba, lamentando la actitud de parte del público.
"Yo desde luego, que he pasado por un proceso de esos, me hicieron 40 sesiones de radio y no se enteró nadie", recordaba el periodista, indicando que "yo venía, iba, venía a la tele...". Además, en defensa de la también colaboradora, el comunicador ha subrayado que "no pasa absolutamente nada", reiterando su decepción al enterarse que "cuestionen una cosa así, a una persona que al final las redes hoy en día hablan de sus cosas...". "¿Pero a ella que pasa, que la tienen envidia?", ha reiterado.
Antonio ha recordado que él "lo llevé en su momento discretamente", aunque trascendió "porque a un compañero se le ocurrió decirlo, y entonces tuve que dar explicaciones de eso". "Yo, en el momento que ocurrió, a mi me operaron y yo venía de la operación a aquí, del quirófano al programa sin decir nada a nadie y me decían 'Pero si no se te nota nada, si tú estás yendo a trabajar, pero qué dices'", indica.
Ahora, en sus propias palabras, "estoy bastante bien", aunque aún guarda secuelas de ese proceso. "En esas sesiones me quemaron los ganglios linfáticos de la ingle y tengo que llevar una media todo el rato, el resto de mi vida", ha desvelado.
Así lo contó en su momento
La primera vez que Antonio habló del tema fue hace seis años, durante una sesión de coach junto a la psicóloga Cristina Soria en el programa Sálvame, donde confesó lo sucedido, incluyendo su indiferencia en un principio, antes de conocer el diagnóstico. "Pensé que me había dado un golpe", explicó, en relación a lo mencionado anteriormente (al notarse por primera vez el bulto), incidiendo que "al cabo de una semana vi que eso seguía ahí". Sin embargo, no le tomó importancia, ya que "eso fue en junio y hasta que no volví en septiembre a Madrid no fui al médico".
"Estando en urgencias con un familiar mío por otra cosa, aproveché y pregunté, me lo vio un médico, me hicieron una resonancia y me dijeron que no sabían qué era", confesó, sorprendiendo a todos sus (en ese momento) compañeros de plató. Tras esta primera visita, Antonio decidió ponerse "en contacto con mi traumatólogo y me dijo que había que quitarlo", expresando que los profesionales sanitarios "me hablaron de hacer una biopsia" y que "me quitaron el bulto, era como una pelota de tenis que estaba metida en el muslo".
Tras esto, el colaborador continuó con sus labores profesionales, expresando que "a los 15 días fui a quitarme los puntos y en lugar de estar allí mi médico, estaba el director del hospital con un oncólogo", quien le realizó varias pruebas tras las que concluyeron que se trataba de un tumor maligno.
"Tenía un bulto grande en el músculo sartorio. Es un músculo que atraviesa la pierna desde la rodilla hasta la cadera", desveló, subrayando su positiva postura al conocer el diagnóstico, por el que le tuvieron que aplicar varias sesiones de radioterapia: "En ningún momento tuve miedo. Era yo quien calmaba a mis médicos. Si la tengo que palmar, la palmo. Mi muerte no me preocupa porque Dios me va a perdonar".







