Muere la influencer Adriana Manotas tras una liposucción e investigan una presunta clínica clandestina


La colombiana sufrió un paro cardiorespiratorio tras la operación y el establecimiento donde fue intervenida no figuraría como prestador autorizado de servicios de salud


Adriana Manotas, 52 años© Redes Sociales
22 de julio de 2026 a las 22:18 CEST

La influencer colombiana Adriana Manotas ha muerto tras someterse a una operación estética, tragedia que ha generado una fuerte conmoción en redes sociales y ha reabierto el debate sobre los riesgos de las cirugías estéticas realizadas en establecimientos sin autorización.

Adriana Manotas, influencer de 52 años © Redes sociales
Adriana Manotas, influencer de 52 años

Adriana Manotas de 52 años, conocida por compartir contenido sobre estilo de vida, falleció a causa de un paro cardiorespiratorio tras realizarse una liposucción en una presunta clínica clandestina. Un hecho que ha puesto el foco sobre la importancia de verificar la legalidad y las condiciones de seguridad e higiénicas de este tipo de centros.

Cronología de todo lo ocurrido

Según las primeras informaciones difundidas por medios locales, Manotas acudió al segundo piso de un edificio ubicado en el barrio Autopista Sur en la localidad de Puente Aranda, en Bogotá, para realizarse dicha intervención estética. Llegó al lugar a las seis de la mañana, sin embargo cuatro horas más tarde, hacia las diez de la mañana, poco después del procedimiento quirúrgico sufrió complicaciones médicas. Gracias a las cámaras de seguridad de la zona, se ha podido ver cómo sacan a Adriana Manotas cargada en brazos, que fue trasladada en un coche a un centro asistencial de la Cruz Roja, donde se confirmó su muerte.

Más tarde hacia las 18:11 horas de la tarde llegó el equipo de bomberos para acordonar el lugar y acceder al inmueble donde Adriana Manotas se realizó la liposucción.

La Cruz Roja Colombiana hizo un comunicado al respecto: "De acuerdo con la información suministrada por sus familiares al personal asistencial, la paciente se habría sometido recientemente a un procedimiento estético. Esta información hace parte de los antecedentes reportados por los acompañantes y, por ahora, no corresponde a una causa establecida del fallecimiento. Una vez recibida la paciente, el equipo médico activó de manera inmediata los protocolos de atención para este tipo de emergencias y realizó las maniobras de reanimación correspondientes. Pese a los esfuerzos del personal de salud, no fue posible recuperar sus signos vitales y se confirmó su fallecimiento."

Investigan a los responsables

Las autoridades iniciaron una investigación para concluir en sí la clínica donde se realizó la cirugía operaba de manera ilegal y si cumplía con los requisitos exigidos para practicar procedimientos médicos. Entre los aspectos que se analizan se encuentran la acreditación del centro, la formación del personal que llevó a cabo la intervención y el cumplimiento de las normas sanitarias.

Es verdad que en muchos países de América Latina, el auge de las cirugías estéticas ha favorecido la aparición de establecimientos que ofrecen tratamientos a precios muy inferiores a los habituales. Y es por eso que estas ofertas atraen a personas que buscan reducir costes, pero en ocasiones esconden una preocupante falta de garantías médicas.

La investigación pretende determinar si existieron algún tipo de negligencias médicas o de irregularidades administrativas que pudieran haber contribuido a este fatal desenlace. En caso de confirmarse, los responsables podrían enfrentarse a importantes sanciones e incluso a procesos penales.

Es más, la alcaldía de Bogotá aclaró que: " Tras la verificación en las bases de datos oficiales, se constató que el establecimiento no está registrado como prestador de servicios de salud autorizado, y la ciudadana identificada como representante legal del lugar no está habilitada legalmente como talento humano en salud."

El peligro de las clínicas clandestinas

Estos centros suelen operar sin licencias, con personal que no siempre cuenta con la formación adecuada y utilizando materiales cuya procedencia o calidad no está garantizada. Además, en muchos de los casos carecen de protocolos de emergencia y de equipamiento médico suficiente para atender complicaciones graves durante las intervenciones.

La popularidad de las redes sociales ha influido mucho en el aumento de la demanda de cambios y de operaciones estéticas. La búsqueda de una imagen ideal y la presión por mantener siempre determinados estándares de belleza llevan a muchas personas a tomar decisiones sin valorar adecuadamente los peligros a los que se enfrentan.

El caso de Adriana Manotas sirve como un recordatorio de que la seguridad debe estar siempre por encima del precio o la rapidez. Elegir profesionales cualificados y centros reconocidos puede marcar la diferencia entre una intervención exitosa y una tragedia como ha sido est