Hace año y medio, los lectores de ¡HOLA! eligieron a Inés de Cominges una de las 25 mujeres más elegantes de España. Ahora que la vemos en este reportaje junto a su hermano Rafa, nos queda claro que llevan el estilo en los genes. Descendientes de la Casa de Cominges, una de las familias nobiliarias más antiguas de Francia —en el siglo X, ya gobernaba una región del sur del país vecino, como príncipes soberanos e independientes—, ambos posan ahora con la nuevas tendencias de Silbon.
"Creo que la firma ha conseguido construir una identidad muy reconocible: elegante, cercana y actual. Me gusta especialmente que sus prendas transmiten naturalidad y no buscan disfrazar a quien las lleva", nos cuenta Inés, amiga de Beatrice Borromeo, Sassa de Osma, Athina Onassis, las hermanas Astrid y Anunciata de Liechtenstein o María de la Orden. "Destacaría su equilibrio entre tradición y modernidad", añade su hermano.
¿Cómo definiríais vuestro estilo y vuestra relación con la moda?
Inés.—Mi estilo ha evolucionado mucho con los años, pero siempre vuelve a la misma idea: la sencillez. Me gustan las prendas atemporales, las buenas calidades y vestir de una forma que me haga sentir cómoda y yo misma. La moda forma parte de mi trabajo y de mi vida, pero la entiendo como una herramienta para expresarnos, no como un fin.
Rafa.—Soy bastante práctico. Me gustan las prendas bien hechas, que duren en el tiempo y que no dependan de las tendencias, aunque soy muy fan del lino en verano. Creo que el estilo tiene más que ver con la personalidad que con la moda.
¿Cuáles son vuestros referentes?
I.—Siempre me han inspirado las mujeres que transmiten elegancia sin esfuerzo. Más que nombres concretos, me fijo en personas que tienen una forma auténtica de vestir y una actitud coherente. Entre ellas, mis amigas que todos conocéis (risas).
R.—La elegancia está mucho más en cómo te comportas y cómo tratas a los demás que en la ropa que llevas.
"Siempre me han inspirado las mujeres que transmiten elegancia sin esfuerzo", dice Inés, que forma parte de la pandila de Beatrice Borromeo y Sassa de Osma
Inés, tu círculo de amistades se conforma de mujeres muy elegantes. ¿Sientes presión a la hora de arreglarte cuando quedáis todas?
I.—No, la verdad. Compartimos una amistad sincera y la apariencia pasa a un segundo plano. Evidentemente, todas disfrutamos de la moda, pero nunca lo vivimos como una competición. Lo importante es sentirse cómoda y disfrutar de la compañía.
¿Cuál es la pieza más especial que guardáis?
I.—Una joya familiar que ha pasado por varias generaciones. Su valor sentimental es imposible de sustituir.
R.—Un reloj, regalo de mi familia.
¿Cómo definís vuestra relación de hermanos? ¿Y lo mejor del otro?
I.— Somos una familia muy unida. Con Rafa tengo muchísima confianza. Sé que siempre puedo contar con él y me hace reír mucho.
R.—Me encanta hacerle bromas y que se ría conmigo. Nos conocemos perfectamente y compartimos valores. Lo que más admiro de Inés es su sensibilidad y su capacidad de hacer sentir bien a quienes la rodean.
¿Vuestro recuerdo más especial?
I.—Los veranos en familia. Somos cuatro hermanos, siempre había ruido, planes improvisados y muchísimas risas.
R.—Exactamente eso. Más que un momento concreto, recuerdo una infancia muy feliz y muy compartida.
"Me fijo en personas que tienen una forma auténtica de vestir y una actitud coherente. Entre ellas, mis amigas que conocéis", añade
Inés, eres la única chica de los hermanos. ¿Cómo lo has vivido?
I.—Ha sido maravilloso. Me cuidaban muchísimo y compartía absolutamente todo. Creo que me dio una mezcla de fortaleza y espontaneidad.
Inés y sus 350 mil seguidores
Rafa, ¿cómo has visto el ascenso de Inés como creadora de contenido?
R.—Desde niña, tenía una sensibilidad especial por la estética, pero, sobre todo, una forma muy natural de relacionarse con la gente. Su éxito no es casualidad; detrás hay mucho trabajo, constancia y autenticidad.
Inés, ¿cómo es tu vida en París?
I.—París es una ciudad que me inspira muchísimo. Mi día a día gira en torno a mi familia y mi trabajo, intentando encontrar un equilibrio entre ambos. Disfruto mucho de las cosas sencillas: acompañar a mis dos hijos, pasear por la ciudad, descubrir pequeños rincones o compartir tiempo con amigos y familia.
¿Cómo compaginas la maternidad y tanto viaje por trabajo?
I.—No existe una fórmula perfecta. Intento organizarme lo mejor posible y ser muy consciente de mis prioridades. Hay momentos en los que el trabajo exige más y otros que necesito estar más presente en casa. Lo importante es encontrar un equilibrio que funcione para la familia.
¿Te planteas aumentar la familia y buscar así la niña?
I.—(Ríe). Me lo preguntan a menudo. Nunca he entendido la maternidad desde la idea de buscar un niño o una niña. Estamos muy felices con nuestra familia, tal y como es, pero nunca se sabe… (ríe)
Rafa: "Desde niña, mi hermana tenía una sensibilidad especial por la estética y una forma muy natural de relacionarse con la gente. Detrás de su éxito hay mucho trabajo, constancia y autenticidad"
No compartes imágenes de tus hijos en redes sociales.
I.—Fue una decisión totalmente consensuada con mi marido. Nuestros hijos merecen crecer con la mayor privacidad posible y que decidan por sí mismos, cuando sean mayores.
Su exótica boda en la India
¿Qué admiras de tu marido, Francoise du Chastel de La Howarderie?
I.—Lo que más admiro es su serenidad. Tiene una forma muy especial de afrontar la vida y de relativizar las cosas que me aporta muchísimo equilibrio. También valoro profundamente su sentido de la familia y los valores que compartimos.
¿Cómo que te casaste en el palacio de Pacho de Jaipur y no en alguna propiedad de vuestras familias?
I.—India siempre nos había fascinado y Jaipur reunía una belleza, una historia y una atmósfera únicas. Nos apetecía celebrar algo muy nuestro, en un entorno diferente y lleno de significado para nosotros.
Inés: "Ser la única chica de cuatro hermanos ha sido maravilloso. Creo que me ha dado fortaleza y espontaneidad que todavía conservo"
Tu marido forma parte de la familia du Chastel de la Howarderie, de Bélgica y con registros del siglo XIV.
I.—Siempre me ha interesado mucho la historia familiar, tanto la suya como la mía. Lo que más me llama la atención es descubrir cómo cada generación ha vivido contextos completamente distintos y cómo ciertos valores permanecen con el paso del tiempo. Es una forma muy bonita de entender de dónde venimos.
Como dices, Rafa y tú también descendéis de una saga francesa de siglos. ¿Qué dato de vuestro árbol genealógico os llama la atención?
I.—Más que un dato concreto, me impresiona pensar en todas las generaciones que nos han precedido y en la responsabilidad de conservar ciertas tradiciones familiares sin perder de vista el presente.
R.—Es algo interesante, pero siempre lo hemos vivido con naturalidad. Es cierto que hay algún personaje curioso, pero lo que realmente nos importa son los valores que hemos heredado. No puedes anclarte en el pasado y en lo que hicieron otros.
Rafa, ¿soltero o tienes pareja?
R.—Siempre he sido bastante reservado con mi vida personal y prefiero que siga siendo así. Lo que sí puedo decir es que creo mucho en las relaciones construidas desde la admiración, la confianza y el sentido del humor. Todo lo demás llega cuando tiene que llegar.










