Inés de Cominges vuelve a inspirarnos con su estilo durante su último viaje y deja claro que la elegancia puede mantenerse intacta incluso cuando el destino exige un código de vestimenta más relajado y hasta todoterreno. En su reciente escapada al campo en Francia, la aristócrata experta en moda ha desplegado un armario estival que resume a la perfección su ADN estilístico y, contra todo pronóstico, aun así es sumamente apropiado para este planazo bucólico. Una mezcla impecable de clasicismo, guiños retro, calzado cómodo (mas no deportivo) y una gran habilidad para elevar prendas básicas a través de los accesorios.
La silueta años 50: el poder del cinturón
Fiel a su estética, Inés ha apostado en esta escapada el campo por las fórmulas que le resultan infalibles. Una de las grandes claves de su maleta campestre ha sido la construcción de una silueta hiperfemenina que, inevitablemente, nos transporta a la elegancia de la década de los 50. Para lograrlo, la prescriptora recurre a su truco estrella: el uso estratégico del cinturón. Ya sea ciñendo unas bermudas fluidas de tono caldero o marcando el talle sobre un alegre vestido estampado, la diseñadora enfatiza la cintura para dibujar esa deseada forma de reloj de arena o silueta 'corola'.
Hace apenas unos días, comentábamos el auge que está teniendo, ahora que se aproxima el buen tiempo, la falda midi blanca y vaporosa que tanto gustaba a Grace Kelly, e Inés no solo no es ajena al furor, sino que es una de sus mayores propulsoras.
Cuadros vichy y superposiciones con encanto
En uno de sus paseos por el bosque, donde ha deslumbrado con un vestido tipo pichi con estampado de cuadros vichy en un vibrante tono naranja, le ha dado la vuelta al diseño superponiéndolo a una blusa romántica blanca de mangas con bordado perforado, rematando el conjunto con un original cinturón negro con flores bordadas. Este juego de capas revitaliza por completo las dos piezas y les impregna un aire bucólico y profundamente sofisticado.
Un giro sofisticado con rayas y contraste
En otro de sus días de descanso, Inés ha optado por un estilismo de lo más original, en el que la estrella es un vestido corto que fusiona un corpiño negro ajustado con un escote en 'V' y botones frontales, con mangas abullonadas y una falda fluida, ambas con un delicado patrón de rayas verticales. Es de la firma española Bo Star, cuyos bañadores y accesorios también gustan mucho a la aristócrata.
Este look vuelve a poner de relieve su maestría para crear una silueta femenina, con la cintura perfectamente definida por la costura que separa las dos texturas. No obstante, como siempre en ella, son los accesorios los que realmente marcan la diferencia. El toque más moderno y cool lo aporta un sorprendente bucket hat negro de paja, un giro con respecto a sus habituales sombreros de copa y ala ancha. El conjunto lo remató con unas sencillas bailarinas negras de ante, perfectas para pasear por las escaleras de piedra y la grava del jardín con total comodidad.
Observamos que el cuadro vichy, ese estampado eternamente ligado al verano francés y a iconos como Brigitte Bardot, ha sido el claro hilo conductor de su escapada. Además de llevarlo en su vestido, lo ha incorporado a través de unos coquetos zapatos tipo merceditas en rojo y blanco, y en unos favorecedores pantalones acampanados en blanco y negro. Estos últimos los combinó con la más sencilla de las prendas: una camiseta básica de algodón. Aquí es donde brilla su capacidad para reinventar lo cotidiano, con un maxicollar de cordón negro del que cuelga un imponente medallón dorado.
Sombreros para el día a día
Si hablamos de los looks de día de Inés de Cominges, su idilio con los sombreros merece una mención aparte. La creadora de contenido va más allá de los típicos estilismos de playa y los suma con total naturalidad a sus conjuntos de diario para protegerse del sol con mucho estilo, a la manera de las antiguas divas de Hollywood en sus vacaciones por la costa Amalfitana o Mónaco. En esta escapada rural, la hemos visto alternar desde un maxisombrero de paja de ala ancha muy dramático hasta un encantador diseño estructurado adornado con una gruesa cinta azul pastel.
Es otra prueba de su capacidad para mezclar lo clásico con lo contemporáneo en un entorno rústico. En definitiva, Inés de Cominges nos confirma que el secreto de un look de campo impecable pasa por mantener la sofisticación y adaptar nuestra esencia al entorno; en su caso, a través de estampados con historia, prendas románticas y accesorios llenos de personalidad.










