Hay tendencias con las que crecemos tan de cerca que, al volver a encontrarnos con ellas, es imposible no pensar en todo lo que alguna vez representaron. Son sinónimo de una etapa y también de esas vivencias que, aunque pasen los años, se quedan guardadas en la memoria. Así sucede con el estampado vichy y su lugar en la moda. Amado por muchas, odiado por otras, nunca ha desaparecido del todo. Hoy, los cuadros vichy vuelven a ser moda y regresan con ese aire fresco que los convierte, una vez más, en tendencia.
Ahora que oficialmente estamos en junio, las propuestas que acompañarán los próximos meses empiezan a estar bastante claras. Las grandes firmas ya han empezado a definir el ritmo de la temporada y algunas de nuestras marcas de cabecera confirman que, entre sus catálogos, el vichy vuelve a ocupar un lugar especial. Así, el estampado ya no se queda únicamente en esas prendas sencillas que durante años lo definieron; ahora también aparece en siluetas más pulidas y piezas con mucha más intención.
El origen del vichy: de los manteles campestres al icono de moda
Con siglos de historia a sus espaldas, el estampado vichy siempre ha estado ligado al imaginario campestre, con referencias a manteles, cortinas y picnics. Sin embargo, con el tiempo pasó de lo práctico a lo icónico gracias a la moda, al cine y a mujeres como Brigitte Bardot, Joan Crawford, Katharine Hepburn o Audrey Hepburn, que ayudaron a convertirlo en mucho más que un estampado de verano. Años después, Diana de Gales también apostó por él, esta vez en una versión rosa que hoy resulta imposible olvidar.
Sassa de Osma, el regreso triunfal del sucesor de los lunares
En este contexto, algunas de las aristócratas e it girls más estilosas han empezado a apostar por esta prometedora tendencia, que ya las une a todas y las acompaña tanto en su día a día como en sus escapadas más especiales. Así nos lo dejó ver Sassa de Osma durante una de sus visitas a París, cuando aún predominaban las temperaturas bajas. En ese momento, la princesa de Hannover combinó una falda de cuadros vichy con un jersey negro y un trench beige, aunque ahora no nos sorprendería verla repitiendo con un top ligero (y romántico) y unas bailarinas de aire minimalista.
Inés de Cominges, de una cita en la ciudad a una escapada al campo
Poco después de Sassa, Inés de Cominges también empezó a apostar por este clásico estampado. Aunque ella también lo llevó en una falda, esta vez la pieza se presentaba en un tono rojo y blanco mucho más primaveral. Inés escogió este estilismo para una de sus escapadas a Aix-en-Provence, Francia, a principios de abril, y lo completó con un jersey fino en tono amarillo mantequilla, un cinturón con detalles, un sombrero de rafia tipo bucket hat y un bolso en forma de canasta. Se trataba de un look muy campestre, que dialogaba a la perfección con el entorno en el que se encontraba la madrileña.
No es la única ocasión del año en la que la hemos visto apostar por él. Recientemente lo ha hecho incluso con más frecuencia, dejando claro el flechazo. Y esta vez, quizá, con más fuerza que en ocasiones anteriores. Lo ha llevado a modo de vestido, pantalón e, incluso, bailarinas. Tanto en Madrid como en escapadas fuera de la capital, Inés encuentra en el estampado vichy el comodín ideal para sumar un toque clásico y romántico a sus looks estivales.
María de la Orden y el repertorio de propuestas estivales
Siguiendo esta línea, la diseñadora y empresaria María de la Orden también nos ha sorprendido con un par de estilismos que dejan al descubierto la versatilidad de este estampado. Por un lado, apostó por unos pantalones cropped en tono rojo, ajustados al acabado más clásico que acompaña a este print. Una prenda que llevó durante uno de sus últimos viajes a Madrid y que combinó de forma casual pero muy estilosa y sofisticada con una camiseta blanca de acabado semitransparente y unos salones negros destalonados con acabado de rejilla.
Más recientemente, para un fin de semana en familia, volvió a recurrir a él. Esta vez se trataba de la camisa Punto de Cruz de la colección de La Veste, la marca de la que es cofundadora junto a Blanca Miró. En esta ocasión, la madrileña quiso conseguir un estilismo mucho más divertido, en el que decidió combinar patrones, las líneas y los cuadros, y colores vivos para conseguir una mezcla moderna, alegre y muy favorecedora, especialmente en verano, cuando las prendas ligeras se unen con la creatividad para robarse todo el protagonismo.
Un lugar indiscutible entre las expertas de moda
Así, todo parece confirmar que, una vez más, el vichy se gana un lugar especial entre las amantes de la moda, posicionándose esta vez como una apuesta romántica y moderna que veremos cada vez con más frecuencia. A través de prendas con intención, conjuntos estilosos (y modernos) y complementos que marcan la diferencia, se trata de una apuesta que cada vez gana más terreno gracias a que aporta frescura y evoca feminidad indiscutible en un solo gesto. Es por eso que no es de extrañar que, a menor o mayor medida, se trate del relevo de los lunares, o incluso las rayas.











