La capital tiene rincones que invitan a desconectar del frenético ritmo diario, y Sassa de Osma conoce muy bien sus encantos; al fin y al cabo, hace más de una década reside aquí, en Madrid. "Hay planes que nunca fallan. Un paseo por la Cuesta de Moyano, libros antiguos de segunda mano y perder un poco la noción del tiempo", escribía en sus redes sociales la mujer de Christian de Hannover. Y si bien su plan cultural nos parece ideal, como editoras de moda no hemos podido evitar que nuestra mirada profesional se detenga en el estilismo que ha llevado, que es un absoluto despliegue de técnica y artesanía.
Para esta jornada entre libros ha ido un paso más allá de esa estética sofisticada, clásica y femenina que la caracteriza. La princesa de Hannover ha apostado por un conjunto de básicos que, bajo su aparente sencillez, esconde una arquitectura de patronaje brillante. Estamos ante un look estructurado en tres niveles técnicos pensados al más mínimo detalle para esculpir, alargar y estilizar la figura sin que ello suponga a la diseñadora sacrificar la comodidad.
La Bar Jacket de 1947: ingeniería de alta costura para una cintura de avispa
El foco principal del look de Sassa es una impecable blazer azul marino de Dior que, como podrás intuir si te gusta la moda, no es una chaqueta de sastrería convencional. La mirada experta reconoce al instante la alusión directa a la mítica Bar Jacket que Christian Dior presentó aquel histórico 12 de febrero de 1947 en una colección bautizada posteriormente por la prensa estadounidense como New Look. La genialidad de esta silueta reside en su compleja arquitectura técnica, de ahí que más de medio siglo después sigamos replicándola.
Su patrón está diseñado a partir de unos hombros suavemente redondeados que dan paso a una cintura drásticamente entallada mediante precisos costadillos. A partir de ahí, el patronaje hace su trabajo: la prenda se abre y proyecta hacia el exterior a través de unas caderas armadas. Este ensanche meticuloso del faldón genera, por contraste volumétrico, la ilusión óptica de una silueta de reloj de arena, esculpiendo el cuerpo femenino sin necesidad de recurrir a las tiránicas fajas del pasado. Podríamos decir que esta pieza representa el legado de la Alta Costura parisina adaptado al asfalto.
Vaqueros flare: cómo este corte alarga visualmente la pierna frente a los pitillos o los culotte
Para neutralizar la imponente carga histórica y formal de la chaqueta de sastrería, Sassa ha integrado la prenda más terrenal del armario: unos socorridos vaqueros de lavado claro. Sin embargo, el acierto técnico de la aristócrata radica en la geometría del corte, decantándose por un modelo flare.
A diferencia de la rectitud estricta de los pitillos, este tipo de pantalón -propio de los años 70- se ajusta en la cadera y empieza a ensancharse desde la rodilla, pero sin ser tan pronunciado como unos campana, y el vuelo creado desde la rodilla también ayuda a equilibrar la cadera y alargar las piernas. En este caso, además, hay un volumen adicional, generado por las caderas de la chaqueta Bar en la parte superior, así que la decisión de lucir estos vaqueros y no otros no podría ser más acertada.
Sandalias de pala y efecto continuidad: el truco óptico que suma centímetros sin tacón
Si bien la blazer y los vaqueros hacen gran parte del trabajo, es necesario que la elección de un calzado apropiado acompañe al resto de prendas del look y que no eclipse los beneficios que estas tienen para el cuerpo. Sin embargo, ello no significa que tenemos que recurrir sí o sí a unos zapatos de tacón alto o a unas plataformas, ya que hay varias alternativas planas y más todoterreno para estos casos.
La cofundadora de Philippa 1970 y Moi&Sass se ha decantado por unas sandalias de pala con un estampado de cuadros azul, también de Dior, que dejan parte del empeine y los dedos al descubierto. Al hacerlo, se elimina el contraste drástico de color entre el bajo del pantalón y el pie, permitiendo que la piel desnuda actúe como una extensión natural de la pierna.







