Los números siempre son muy fríos… Cada persona tiene una historia detrás, una familia, unas circunstancias… Y el trabajo les ayuda no solo a ellas, sino a todos los que tienen alrededor". Ana Botella nos recibe con una sonrisa en su despacho de la Fundación Integra, de la que es presidenta ejecutiva. Si hay algo en lo que confía, es en las oportunidades, las mismas que desde esa oficina situada en el corazón de la capital brindan a miles de personas que se quedan fuera del mercado laboral. "Mujeres víctimas de violencia o prostitución, personas que han salido de la cárcel o la droga, personas sin hogar, refugiados o personas con discapacidad… Los que llegan a la fundación tienen voluntad de volver a empezar de nuevo, y nosotros somos el medio para que puedan hacerlo".
El origen de Fundación Integra y el impacto del empleo social
Cuando comenzó, hace 25 años, todo era distinto. Nuestro país vivía un momento de pleno empleo y de progreso económico, pero ella llevó su mirada hacia esa otra realidad, la que vivían quienes se encontraban en situaciones de vulnerabilidad y no podían conseguir un empleo tan fácilmente. "Pedí a un número de personas, en su mayor parte empresarios, que me acompañaran en la constitución del patronato. Desde el primer momento fueron fuente de empleo y voluntarios". "Cuando se empieza algo nunca sabes cómo va a salir. Siempre, detrás de cada acción, de cada proyecto, hay una idea, que para mí era que una serie de personas que habían tenido unas condiciones de vida muy difíciles recuperaran su autoestima, su dignidad, a través del empleo. Porque yo creo que no hay medida social más importante que esta".
25 años de inclusión laboral: más de 28.000 puestos de trabajo creados
Ahora, más de dos décadas después, tiene mucho que celebrar, porque "en estos 25 años hemos conseguido mejorar la vida de un número importante de personas". Más de 28.000 empleos en lo que llevan de camino, gracias al apoyo de las empresas —más de 80— y sus voluntarios —más de 6.000—, sin los que, incide, nada sería posible.
"Detrás de cada acción, hay una idea, y para mí era que personas que habían tenido condiciones de vida difíciles recuperaran su autoestima y dignidad a través del empleo"
Historias que marcan: el lado más humano de la fundación
Imagino que a lo largo de todos estos años habrás visto un montón de casos. ¿Hay alguno que recuerdes especialmente?
Siempre hay casos que se recuerdan especialmente porque, al final, cada persona es única. Por ejemplo, por contarte uno que a mí siempre me emocionó, una persona que tuvo adicción a las drogas durante mucho tiempo (y se recuperó) y que también recuperó a su padre. Las primeras navidades que ya había encontrado su trabajo, le íbamos a regalar una cesta de Navidad y nos dijo: "Yo ya no lo necesito, regaládselo a otro". Todos sabemos (los que hemos tenido la suerte de recibir muchas cestas de Navidad a lo largo de nuestra vida) que todas te hacen ilusión. Que una persona que a lo mejor no había tenido nunca una, renunciase a ella para dársela a otro que estaba en peor situación… creo que, sinceramente, es emocionante.
El secreto del éxito de Fundación Integra y sus nuevos retos de futuro
Siempre has estado muy involucrada en causas sociales, pero la Fundación Integra ¿era un proyecto muy especial para ti?
Sin duda. Yo tuve mucha suerte con la directora general, Ana Muñoz de Dios (que es la misma desde hace 25 años), y con todas las personas que han ido llegando a trabajar y formar parte del equipo. ¿Por qué? Porque si no, no hubiera sido posible mantenerlo. Y luego, además, pienso que hemos ido sabiendo adaptarnos al mundo tan cambiante en el que vivimos. Veinticinco años es poco tiempo, pero ha cambiado todo muchísimo, así que cualquier organización que no sepa ir adaptándose a los cambios que se van produciendo en la sociedad es muy difícil que continúe. Creo que Integra va a continuar otros 25, 35 años… porque, cuando se ponen las bases, continúa. Y espero que vaya a más, que cada vez pueda trabajar aquí un mayor número de personas, porque así podremos dar más trabajo a más gente. Estoy segura de que vamos a seguir aumentando y vamos a seguir haciendo acuerdos con más empresas (sin ellas, no podríamos hacer nada), a seguir teniendo cada vez más voluntarios (que también son muy importantes, porque imparten formación a los candidatos y tienen un nivel profesional muy alto). Aparte de lo que enseñan, les ayudan en ese proceso de recuperación de su autoestima, de darse cuenta de que valen, que pueden tener un futuro… Tenemos también un "aula digital", porque si a la exclusión social le unes la digital… Les ayudamos a utilizar las herramientas digitales en su búsqueda de empleo. Funcionamos como una agencia de empleo con unas personas con unas características especiales, pero después hacemos un seguimiento, porque queremos ser un punto de referencia para ellos.
Habéis creado 28.000 empleos desde el 2001, ¿cuáles son vuestros próximos objetivos?
El objetivo que tenemos para el próximo año es lograr que más de 2.000 personas accedan a un empleo, porque cada año tratamos de aumentar, y también tenemos a más gente trabajando aquí. Hasta ahora siempre hemos crecido, y pretendemos seguir creciendo en el futuro, porque hay muchas personas que necesitan que se les ayude.
"Los que llegan a la fundación tienen voluntad de volver a empezar de nuevo, y nosotros somos el medio para que puedan hacerlo"
Trayectoria profesional y valores personales de Ana Botella
¿Qué ha significado el trabajo para ti?
Yo estudié la carrera entre los años 70 y 75, aquí, en Madrid, en la Facultad de Derecho de la Complutense, y después hice oposiciones a la Administración del Estado, porque, en ese momento, esa generación luchábamos por tener una cosa segura, por lo que hice oposiciones. Me pasé un año entero estudiando doce o catorce horas seguidas. Creo que pertenezco a la generación de mujeres que hicimos el cambio en España, y no fue fácil. Luego trabajé siempre, hasta que mi marido llegó a la presidencia del Gobierno y, durante esos años, me dediqué a hacer otras cosas y ayudarle de otras maneras. Y luego estuve en política y en el Ayuntamiento de Madrid.
Esa mentalidad de trabajar, formarse, ¿te la inculcaron en casa o salió de dentro?
Creo que las dos cosas. En mi casa éramos trece hermanos y nos dijeron que todos debíamos tener un medio de vida, y por eso educaron por igual a hombres y a mujeres. Yo siempre quise trabajar.
¿Y se lo has inculcado a las siguientes generaciones?
Mis tres hijos son muy trabajadores y han tenido siempre mucho afán de superación. Tengo ocho nietos y la verdad es que todos son estupendos.







