El verano, aunque aún no ha llegado, (al menos en términos de fechas porque en cuanto a temperaturas… sí y desde hace ya algunas semanas), está a la vuelta de la esquina. Pero también lo que está inminente es el primer remojo del año, por eso no hay nada como adelantarse al de toda la multitud, desempolvar ese bikini, (o bañador, según las preferencias) coger a tus seres queridos, una lonchera, unas gafas de sol, crema solar SPF50+ y poner rumbo al mar más cercano (en este caso, a las costas gaditanas).
Eso fue lo que seguramente pensó Sibi Montes y así lo ha llevado a cabo. Porque de la idea al plan hay un paso, y, a este plan no ha faltado ni su marido, Mateo Ibáñez Pacheco; su bebé, Mateo; su hermana, Lourdes Montes; su cuñado, Francisco Rivera; sus sobrinos, Carmen, que cumplirá once años en agosto, Curro, de sieste, y Nicolás, de catorce meses. Además al planazo veraniego se han sumado también su madre, Lourdes Parejo.
Las tiernas imágenes de Sibi Montes viendo a su bebé descubrir el mar
La psicóloga, que dio a luz a su primer hijo junto a su marido, Mateo, el pasado 17 de agosto, un año después de su boda en el Puerto de Santa María, iba con su pequeño todo el rato, derritiéndose en cada interacción que el pequeño hacía con el agua, que, por cómo se veía en las imágenes parecía haber sido su primera vez. Cuando el pequeño no estaba en los brazos de su madre y estaba jugueteando a dar salpicones y chapoteos en el agua de la orilla, ella lo miraba y se reía con la ilusión de una madre primeriza que observa esas primeras veces de su pequeño.
La reflexión de Sibi Montes sobre la importancia de disfrutar cada momento
Hace algunos meses, Sibi dejó expuesta una de sus mayores preocupaciones, ( y no, no era el parto ni nada por el estilo). La cuñada de Rivera estaba preocupada por lo rápido que pasan las cosas y, en muchas ocasiones, lo poco que se saborean. Quizás porque en esta era digital en la que todo avanza a velocidad hipersónica, nadie se para en vivir o en romper con ese piloto automático que tenemos interiorizado como vida con tal de reconectar con el efímero presente.
“Recuperar esa pausa y esa forma de vivir con hondura y significado, manteniendo a la vez la capacidad de fluir y disfrutar de las cosas sencillas y naturales (para mí, las más importantes)”, decía. Y parece que, con este plan en familia ha servido como pequeña (gran) curita contra sus temores. Ella misma también decía que, tras ser madre, sus prioridades y propósitos habían dado un vuelco: “Nunca tuve un propósito tan claro como ahora: vivir de tal forma que mi hijo me admire y se sienta orgulloso de su madre y de su familia”.
Es por este motivo, que para Sibi que su pequeño crezca rodeado de sus más allegados y que vaya almacenando recuerdos con ellos a medida que crezca es, indiscutiblemente, vital. A esto, se le suma que al pequeño Mateo le acompañaba también su primo, Nicolás, el pequeño de su hermana con Rivera, de poco más de un año, y la escena se volvió aún más enternecedora y digna de retener en las retinas de todos los presentes de por vida. Entre juegos, risas y paseos junto a la orilla, los dos primos compartieron algunos momentos que reflejan a la perfección la importancia que la familia tiene para Sibi, que siempre ha defendido el valor de disfrutar de las pequeñas cosas y de crear vínculos sólidos desde la infancia.








