Fernando Verdasco y Ana Boyer atraviesan uno de los momentos más dulces de sus vidas con la llegada de su cuarta hija. Así lo ha explicado él mismo en la V Edición de los Premios SIE a la Excelencia en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid, donde el extenista ha recibido el premio SIE 2026 por su trayectoria profesional de manos de su gran amigo, Iker Casillas. Fernando ha contado cómo vive su nueva paternidad desde que el 4 de mayo llegara Mía a casa y cómo es gestionar un hogar que ya es oficialmente el de una familia numerosa.
"La pequeña la verdad que por ahora poco me vuelve loco, pero los otros, sí. Ella es muy buena, pero los otros tres sí que son más terremotos", ha confesado con total honestidad al ser preguntado por su día a día. El madrileño reconoce que el verdadero reto actual no es la falta de experiencia, sino el tiempo. "Te tienes que dividir un poco más, más luego todas las cosas que tengas que hacer fuera de ellos. Es más complicado, la verdad que la tarea se complica", admite, reflejando una realidad con la que muchos padres de familias grandes se sentirán plenamente identificados.
Una nueva vida siendo seis
La tranquilidad de la recién nacida contrasta radicalmente con la energía desbordante del resto de la casa. Con humor y resignación paternal, Verdasco ha definido a sus otros tres hijos varones (Miguel, Mateo y Martín) como unos auténticos "terremotos" que no dan tregua. Una combinación de ritmos que obliga a los padres a multiplicarse, pero que no resta un ápice del cariño que sienten por cada uno de ellos: "Cambia más, pero al final los quieres a todos por igual y disfrutas de todos".
La "niña de sus ojos" y el orgullo familiar
Uno de los momentos más tiernos de sus declaraciones ha llegado al hablar de la pequeña Mía. Tras tres chicos, la llegada de una niña parece haber tocado una fibra sensible en el tenista. Al ser cuestionado sobre si se "derrite" un poco más con ella por ser la única mujer de los hermanos, Verdasco ha respondido entre risas y con timidez: "Puede ser... Vamos a dejarlo ahí".
Esta debilidad por la pequeña no es exclusiva del padre. La llegada del bebé ha revolucionado a todo el entorno familiar, desde los abuelos paternos hasta la mismísima Isabel Preysler. "Justo acabo de hablar con mis padres, están yendo a ver a los niños. Están todos... se nos cae la baba a todos", asegura con orgullo, confirmando que la pequeña ha traído una dosis extra de alegría contagiosa a la familia, donde también Tamara Falcó ejerce con devoción su papel de tía.
Con el verano a la vuelta de la esquina, y tras confirmar que Ana Boyer se está recuperando de forma idónea y muy rápida, la pareja prefiere no hacer planes de futuro inmediatos ni pensar aún en bautizos. El único objetivo a corto plazo para Verdasco es disfrutar de sus cuatro hijos, exprimir las vacaciones con amigos y asentar la nueva y maravillosa locura de su hogar.





