Fran Rivera junto a Lourdes Montes, quienes recientemente han celebraron quince años desde que se conocieron aquel 3 de mayo de 2011, han formado una familia numerosa con “tres trianeros” como diría el propio Rivera, el último de ellos, llamado Nicolás, llegó al mundo el 14 de mayo del año pasado. "Llega en nuestro mejor momento", nos decía un emocionado Francisco Rivera en aquel momento. Ahora, con el más pequeño más crecido y con el buen tiempo como excusa, la familia junto a Sibi Montes, la hermana de Lourdes; Mateo Ibáñez Pacheco, su cuñado, y Lourdes Parejo, la madre de las hermanas Monte han puesto rumbo a las costas gaditanas en busca de un día de playa propio de verano.
De temer el “momento bebé” a derretirse con Nico: las imágenes más tiernas de Fran Rivera
El que no tardó en poner los pies en la arena y el cuerpo a remojo fue Rivera. Quien también aparece en las imágenes en exclusiva que presenta HOLA junto a su bebé comiéndoselo a besos y haciéndolo caminar por la arena mientras él mismo se asegura de que sus pasos los de dados de su mano. Una actitud tierna que sorprende de alguien quién le tenía miedo al famoso “momento bebé” como le contó a HOLA al poco de dar la bienvenida a Nico. “Me cuesta asimilar que ya tengo un tercero y, sobre todo, aún me cuesta asimilar el 'momento bebé', que te necesiten constantemente, porque yo ya tenía a mis niños bastantes autónomos”, explicaba. Y, ahora, meses más tarde, las fotografías lo corroboran vemos como se le cae la baba con ese ‘momento bebé’.
En otras imágenes menos tiernas, pero más divertidas vemos a Rivera jugando con los otros dos hijos que tiene, Carmen y Curro, en el mar. Los coje, los lanza, se divierten como niños (nunca mejor dicho). Ellos vuelven a él en busca de la siguiente tanda de lanzamientos. Parece que un día de playa en familia nunca ha sido tan divertido.
Besos, juegos y mucha complicidad: las fotos que muestran el lado más familiar de Fran Rivera
Otra de las cosas que llama poderosamente la atención, además del buen “rollismo” que desprende toda la familia, es la inevitable complicidad que existe entre Lourdes y él. Basta observarlos durante unos minutos para darse cuenta de que entre ambos sigue habiendo una conexión especial, de esas que no necesitan grandes gestos para hacerse evidentes.
El pasado mes de mayo celebraron quince años de "flechazo", una cifra que para muchas parejas supone toda una declaración de intenciones. Sin embargo, lejos de dejarse arrastrar por la rutina o el paso del tiempo, ellos continúan demostrando que su relación conserva la frescura y la naturalidad de los primeros años. Entre risas, miradas cómplices y pequeños gestos de cariño, se buscan constantemente. Incluso juegan entre ellos, se salpican agua y comparten momentos espontáneos que reflejan una confianza construida a lo largo de los años, pero también una ilusión que parece permanecer intacta. Quizás sea precisamente esa capacidad de seguir disfrutando juntos de las cosas sencillas, de reírse el uno con el otro y de encontrar motivos para sorprenderse cada día, la que explica que, después de tanto tiempo, continúen eligiéndose día tras día.
Ambos perdieron a sus padres siendo muy jóvenes, una experiencia que, sin duda, marcó sus vidas de manera profunda. Quizás por ello han sabido valorar especialmente aquello que con tanto esfuerzo han construido juntos. Con el paso de los años han creado una familia sólida y unida, en la que el cariño, la complicidad y el apoyo mutuo parecen ser pilares fundamentales. Lejos de recrearse en las dificultades y polémicas del pasado, junto a sus hijos han transformado esas vivencias en una motivación para construir un hogar lleno de cercanía, afecto y estabilidad.











