Hoy, Paloma Lago cumple 59 años. Y la casualidad ha querido que esta fecha marque su nuevo comienzo vital. Un pequeño resfriado sin importancia ha retrasado nuestra conversación un par de días y, cuando nos sentamos, está muy feliz porque su hijo le acaba de enviar un vídeo de su nieto, de dos meses y medio, la luz que ahora marca su camino. Esta es su entrevista más esperada y por primera vez va a ahondar en sus sentimientos y va a hablar del apoyo de su familia, de su fortaleza y valentía y de cómo ha vivido un proceso judicial por el que ha tenido que guardar dieciséis meses de hermetismo público. Una etapa "muy difícil" que coincidió con el golpe más duro: la pérdida de su padre. "Estas sí son lágrimas de dolor y tristeza. Lo demás, es otra cosa", asegura.
No es sencillo dar este paso al frente, y rompe su silencio, sin ninguna contraprestación económica, porque "he aguantado mucho tiempo sin decir nada, pero ahora, que hay una resolución judicial, ya no tengo que callar más. Durante un año y cuatro meses no he podido desmentir nada por respeto a la investigación policial y a la justicia. Se han dicho muchas cosas que no se corresponden ni con la realidad ni con el expediente judicial. Por ejemplo, fue mi hijo quien llamó al 061 y a la Policía Nacional. Y otro ejemplo es que, tras el aviso de mi hijo, los servicios sanitarios en la ambulancia me llevaron de inmediato al hospital custodiada por la policía. Y como estos podría poner muchos más".
"Que quede claro que hablé porque no me quedó más remedio que aclarar todo; de lo contrario, me hubiera quedado en mi casa disfrutando de mi hijo, de mi nieto y de una vida tranquila". Paloma también traza una línea con esta conversación, cierra un capítulo de silencio para seguir avanzando: "Mi mensaje es que estoy bien, gracias a Dios. Ha sido un proceso muy complicado, lo he pasado muy mal, pero, ya con la fuerza que siempre me ha caracterizado, ahora es tiempo de retomar las riendas de mi vida de nuevo".
"Ahora que hay una resolución judicial ya no tengo que callar más. Se han dicho muchas cosas que no se corresponden ni con la realidad ni con el expediente judicial"
Después de más de un año manteniendo silencio público, ¿por qué lo rompes ahora?
Porque un día, de pronto, se enciende la chispa de dar un paso firme y empezar el camino hacia arriba; de dejar de estar en ese plano incómodo, pero necesario, en una circunstancia como esta. Si uno escucha mentiras, tiene la necesidad de decir la verdad, como todo el mundo entenderá. Si se da una información sesgada y se ocultan datos, me veo en la obligación de esclarecer y explicar la verdad judicial. Ese es el punto de inflexión para mí. Hasta el momento en que he podido hablar, yo hice lo que se me aconsejó, pero ya no tengo que callar más. Es un huracán que necesito cerrar.
Dices que tienes que esclarecer, ¿a qué te refieres?
Se ha hablado del auto del cierre del sumario fechado el 7 de abril, pero hay un auto posterior, que es el que decreta el sobreseimiento provisional, con fecha 8 de abril, y que nadie mencionó hasta que yo di a conocer la existencia de este auto en El País. Es muy distinto tener una información a tener las dos. El juez dicta un sobreseimiento provisional y no un sobreseimiento libre, como solicitaba la defensa del investigado. Eso hubiera dejado el caso completamente cerrado, pero no ha sido así porque, al tratarse de un sobreseimiento provisional, dicha provisionalidad implica la posibilidad de su reapertura con la aparición de nuevas pruebas. Esto no ha terminado. Verdad solo hay una, y verdad judicial, también, y nadie puede pasar por encima y pisotearla. Respeto muchísimo a la justicia y a la investigación policial, y así lo hice durante un año y cuatro meses. En este tiempo que he estado en silencio he tenido que escuchar cosas que han sido muy tristes para mí. He tenido que leer en muchos titulares que esto estaba cerrado y que era un varapalo. ¿Dónde está el varapalo si hay 15 meses durante los que las líneas de investigación están abiertas?
"Ha sido un proceso muy complicado, lo he pasado muy mal, pero, con la fuerza que siempre me ha caracterizado, ahora es tiempo de retomar las riendas de mi vida de nuevo"
"Esto no es fácil"
Emocionalmente, ¿cómo estás ahora?
Por supuesto, me cuesta mucho abrir mi corazón y mostrar mis sentimientos, porque esto no es fácil. Pero cuando llegó la resolución, ese 8 de abril, para mí fue como pensar: "Ya puedo descansar un poquito de esta tensión tan grande acumulada". Y también, digamos, puedes retomar tu vida profesional y tu agenda. ¿Podría haberlo hecho antes? Sí, pero, sinceramente, ha pasado un huracán y lo mejor era dejarlo atrás. Estoy tranquila porque hice lo que debía y ha llegado el momento de hablar y de sonreírle a la vida. No creas, de todas formas, que no lo he hecho durante este tiempo en muchos momentos; afortunadamente tengo gente preciosa a mi alrededor. Mi fe se ha reforzado muchísimo en estos 16 meses y ha sido un motor precioso para mí. He aprendido cosas muy valiosas que me van a acompañar el resto de mi vida. Aunque sí, hablar y rememorar es abrir esa puerta que duele, pero creo que es parte de este camino.
"Me he aferrado a mi hijo y a mi madre, que me han dado muchísima fuerza para pasar por este proceso. Han sido vitales para mí. Sé que soy una persona muy fuerte, pero ese apoyo ha sido fundamental para no tirar la toalla"
¿A qué mujer me encuentro delante de mí hoy?
Al hacerme esa pregunta me viene a la mente mi preciosa familia, mi hijo, Eugenia, mi nietecito. Mi padre me ilumina y ellos también son luz; son el presente, el futuro y la felicidad de ver crecer a la familia. Estoy experimentando por primera vez lo que es ser abuela; ese sentimiento precioso de coger a mi nieto, Javi, en brazos y sentir que todo fluye de manera natural. Así que te encuentras con esa mujer que valora muchísimo a esa familia tan bonita. La unión es muy fuerte, nos queremos cada día más y ahí es donde recibo las mejores sensaciones y una energía muy potente.
"Estoy experimentando por primera vez lo que es ser abuela; ese sentimiento precioso de coger a mi nieto, Javi, en brazos y sentir que todo fluye de manera natural"
Saber que ibas a ser abuela, el embarazo de tu nuera, la llegada de tu nieto... ¿te ha ayudado?
Ha sido el motor de mi remontada; nos queremos y nos protegemos muchísimo. En su momento, yo hacía voluntariado en un centro en Madrid de ayuda a niños y familias con dificultades; mi hijo venía conmigo y tenías que verle desde pequeño dar biberones y cambiar pañales. Era innato en él. Así que observarle con su bebé en brazos y ejercer de padrazo con tanta soltura me llena de energía y me da alas para continuar en un mundo donde cada día que te levantas lees una noticia y es peor que la del día anterior. Ojalá volvamos a preocuparnos por los temas realmente importantes, como ayudar a los demás, el hambre en el mundo o la preservación de nuestro planeta. En eso me siento muy cercana a mi madre, porque ella sabe lo importante que es un legado, un mundo mejor para sus hijos, sus nietos y su biznieto. Las dos nos sentimos muy orgullosas de los pasos que ha ido dando mi hijo, Javi, en lo profesional y personal. Para mí es un honor ser su madre. Él me regala cada día una energía vital impresionante.
"Mi fe se ha reforzado muchísimo en estos 16 meses y ha sido un motor precioso para mí. Aunque sí, hablar y rememorar es abrir esa puerta que duele, pero creo que es parte de este camino"
La familia por encima de todo
Hablando de energía vital, Paloma, hoy es tu cumpleaños. Muy diferente al del año pasado.
Cuando conecto con la emoción me resulta muy difícil expresarme —dice con la voz entrecortada—. Sí, es muy distinto. Mi padre era la luz de la familia y echo mucho de menos nuestros planes y sus consejos. Estoy aprendiendo a que esté de otra manera conmigo. Pero el cumpleaños del año pasado también fue muy bonito, porque mi hijo, Javier, y mi nuera, Eugenia, nos dieron la mejor de las noticias —que iban a ser padres— y nos llenaron de una felicidad inmensa. Eso es algo que lo eleva y lo ilumina todo y te hace poner en el plano que debes otras circunstancias que han empañado un año y cuatro meses de mi vida y que no merecen más atención, porque lo importante es la unión y la felicidad de nuestra familia. Y eso está por encima de todo lo demás.
"Mi padre escribió unas palabras muy bonitas que encontré en su escritorio después de que él partiera. Tenía que ver con la llegada de mi nietito; me decía que en él debía de centrar mis ilusiones, mi paz interior y la luz de mi vida"
¿Cómo ha afectado este proceso a tu día a día?
He dejado de hacer muchos planes que me hubieran encantado hacer; he dejado de estar con personas y amistades que me aportan mucho, y ahora es momento de recuperar el tiempo perdido.
"Javi, Ana, Celia, Juancho y Amalia me han mostrado todo su cariño, tanto en público como en privado; han sido un cielo, como siempre, y una piña conmigo", dice sobre la familia paterna de su hijo, los hermanos García Obregón
En todo este tiempo, ¿a quién y a qué te has aferrado?
Me he aferrado a mi hijo y a mi madre, que me han dado muchísima fuerza para pasar por este proceso. Han sido vitales para mí. Sé que soy una persona muy fuerte, pero ese apoyo ha sido fundamental para no tirar la toalla. Querría hacer también una mención especial a todas las instituciones que me han acompañado, a los servicios jurídicos, al equipo de psicólogos, a mi abogada y a la UFAM de la Policía Nacional. Todos ellos forman parte del equipo de protocolo que apoya a mujeres que, como yo, se han visto en una situación vulnerable. Me he sentido protegida y acompañada en todo momento por ellos y les estaré eternamente agradecida. Y me he aferrado a mi fortaleza también, porque hay que ser muy fuerte para transitar por esta situación.
"He dejado de hacer muchos planes que me hubieran encantado hacer; he dejado de estar con personas y amistades que me aportan mucho, y ahora es momento de recuperar el tiempo perdido"
¿Has sentido en algún momento que te fallaba esa fortaleza de la que hablas?
Es difícil para mí mirar atrás… Creo que he aprendido a ir venciendo los obstáculos y las dificultades en esta situación. Iba paso a paso, cruzando los puentes, y no me anticipaba al siguiente porque ya bastante era pasar el que tenía por delante, uno tras otro, dosificando energía y acompañada durante todo el proceso. Eso te da herramientas y fuerzas y la ayuda que necesitas para llegar hasta el final.
"Mi padre está presente en mí"
Si hay un aprendizaje para ti, ¿cuál es?
He aprendido que es muy reducido el grupo de personas en las que puedes confiar, que la paciencia y la resistencia son virtudes, y he descubierto que yo las tengo a raudales.
"Verdad solo hay una, y verdad judicial, también, y nadie puede pasar por encima y pisotearla. Respeto muchísimo a la justicia y a la investigación policial, y así lo hice durante un año y cuatro meses"
¿Has llegado a tocar fondo de alguna manera?
No he tocado fondo; me siento fuerte y valiente para seguir adelante, tengo salud y estoy viva, que es lo importante, y no tengo ninguna prisa porque sé que el tiempo que me otorga la ley me va a dar las respuestas.
¿Ves hoy por hoy la vida de un modo diferente?
Sí, totalmente. La veo diferente porque hay personas que en este tiempo me han demostrado tantas cosas buenas… Y esas personas saben quiénes son, y son mis favoritas. A lo mejor, antes de esta situación, tenía a otras personas que también eran favoritas, pero digamos que el grupo se ha reducido.
"He aprendido que es muy reducido el grupo de personas en las que puedes confiar; que la paciencia y la resistencia son virtudes, y he descubierto que yo las tengo a raudales"
¿Ha cambiado tu relación con algunas personas de tu entorno?
Sí, se hace una selección natural —sonríe—. Me he vuelto un poquito irónica ante la vida porque todo puede dar la vuelta en un momento dado, pero descubres que al otro lado hay nuevas personas que se incorporan a ella y que son tus ángeles de la guarda. Y yo tengo una legión de ángeles en el camino. Eso no me lo quita nadie.
¿Qué faceta de tu personalidad, que a lo mejor desconocías, has descubierto? ¿Te has sorprendido a ti misma?
Es que tienes dos posibilidades: buscar la verdad o quedarte tapada debajo de un edredón y esconderte de la realidad, de lo que tienes que afrontar, de lo que te ha ocurrido. Y yo he elegido el camino de descubrir la verdad.
"No he tocado fondo; me siento fuerte y valiente para seguir adelante, tengo salud y estoy viva, que es lo importante, y no tengo ninguna prisa porque sé que el tiempo que me otorga la ley me va a dar las respuestas"
¿En qué pensabas al acostarte por las noches y levantarte por la mañana?
En no flaquear, en no tener miedo, en no paralizarme ante las cosas que iba descubriendo día a día, en ponerme a disposición del protocolo para colaborar en todo lo que fuera necesario, y he pensado cada día que, teniendo la conciencia tranquila y estando en paz, Dios me iba a ayudar.
¿Quién ha sido tu refugio en los momentos más complicados para ti?
He experimentado una sensación muy bonita preguntándome en los momentos de duda: "¿Qué me diría papá en este momento?". Y siempre he encontrado su respuesta. Mi padre está presente en mí, está para ayudarme, para recogerme, para abrazarme. Ese abrazo ahora es distinto, pero con la misma energía y con la misma presencia que cuando estábamos juntos.
"Tienes dos posibilidades: buscar la verdad o quedarte tapada debajo de un edredón y esconderte de la realidad, de lo que tienes que afrontar, de lo que te ha ocurrido. Y yo he elegido el camino de descubrir la verdad"
Paz mental
Si pudieras mirar de frente a la Paloma de hace un año y medio, ¿qué le dirías hoy con la perspectiva del tiempo?
Le diría que, por mucho que confíes en las personas, siempre te puedes llevar una ingrata sorpresa. Entonces, me diría a mí misma: "Si aparece algo malo en el camino y no puedes evitarlo, porque la vida te lo presenta así, entonces a ser valiente y afrontarlo".
¿Qué es, hoy por hoy, la paz mental para ti?
La paz mental es tener ese núcleo muy reducido de personas a las que adoro, centrarme en lo que realmente es importante en esta vida y disfrutar de las alegrías que me va a ir dando mi papel de abuela. Después de este tiempo difícil, ya toca ser feliz.
"No soy quien tiene que juzgar, son otros; para eso están la justicia y, finalmente, Dios. Yo estoy tranquila conmigo misma y en paz"
¿Qué le pides a la vida a partir de ahora?
Cada vez que hablo de mi nietito, que tiene dos meses y medio, se me ilumina la cara. Su sonrisa es el mejor regalo que puedo tener. Hoy he recibido cosas muy bonitas por mi cumpleaños, de amistades maravillosas, de mi hijo, por supuesto, y de Eugenia, de mi madre... Pero en mi nieto, Javier, está la esencia de la continuidad. Mi padre escribió unas palabras muy bonitas que encontré en su escritorio después de que él partiera. Tenía que ver con la llegada de mi nietito, me decía que en él era donde debía de centrar mis ilusiones, mi paz interior y la luz de mi vida.
Tu hijo, Javier, nos dijo hace unos meses que, para ti, saber que ibas a ser abuela fue la luz en mitad de la tormenta, ¿lo compartes?
Completamente. Eugenia y yo somos más parlanchinas; a mi hijo le encantan las reuniones y charlar, pero cuando habla da en el clavo, dice las cosas de una manera muy certera. Hasta el día anterior no me avisó de que iba a salir el reportaje en ¡HOLA! en el que desvelaban el nombre del bebé, y esas palabras que decía refiriéndose a mí me parecieron muy emocionantes, porque describían perfectamente esa sensación y lo muy unidos que estamos. Esa unión me ayuda a sentir que ahora es momento de seguir adelante.
"No perderme nada con mi nieto"
¿Qué planes vitales te planteas a partir de aquí? ¿Qué nos puedes contar?
Desde que Javi y Eugenia se casaron, y luego con la llegada de Javi, he puesto mucho la mente en Madrid. Los últimos cinco años estuve aquí, en Galicia, al lado de mi padre, sabía que era un tiempo que Dios me estaba regalando para disfrutarlo con él al máximo. Y como en aquel momento con mi padre, ahora la vida me ha marcado también unas prioridades con mi nieto. En dos meses y medio he ido ya siete veces, con trabajo o sin trabajo. Quiero tener mucha energía para estar con la maleta hecha de aquí para allá constantemente y no perderme nada con él. Eso por un lado, y en el plano más personal, hasta aquí ha sido una etapa con una situación muy complicada, un año y cuatro meses muy delicados; se han hecho largos y tediosos, pero ya está. Hasta aquí esa etapa; desde el 8 de abril ya soy la misma de siempre: optimista, vital, he retomado mi trabajo, mi ritmo natural y quiero disfrutar y aprovechar al máximo esta oportunidad que Dios me da de estar muy bien y tener salud.
Parece que te estás planteando regresar a Madrid, ¿es así?
Claro que sí, he estado yendo y viniendo. Tienen su casa tomada para todos los cuidados del bebé, así que yo me organizo por mi cuenta en Madrid y voy todos los días a ver a mi nieto. Mi hijo siempre me dice, muy simpático: "Oye, que los demás también existimos, que no solo es Javi Jr.". Le doy la razón y le llevo queso gallego, café, miel, todos sus antojos, pero yo, lógicamente, tengo que aprovechar el tiempo al máximo para estar con mi nieto, porque se me cae la baba, como a mi consuegra, Julia, que está tan volcada como yo. Es nuestro primer nieto en común y se nos nota a la legua. Tengo la suerte de que mi vida profesional ahora es todo lo relajada que quiero; ya pasé el momento cumbre y ahora hago lo que realmente me apetece y, por tanto, tengo mucho tiempo para mi prioridad, que es mi familia.
"Veo la vida diferente porque hay personas que, en este tiempo, me han demostrado tantas cosas buenas… Y esas personas saben quiénes son, y son mis favoritas. Pero digamos que el grupo se ha reducido"
Hablando de familia, ¿has tenido el apoyo de la familia paterna de Javi, de tu exmarido, de Ana, etcétera?
Por supuesto, Javi, Ana, Celia, Juancho y Amalia me han mostrado todo su cariño, tanto en público como en privado; han sido un cielo, como siempre, y una piña conmigo. Y debo decir que ellos comprendieron muy bien que yo no podía expresarme como me hubiera gustado porque debía ser muy discreta con el proceso de la investigación. Eso fue un poco difícil para mí, aunque luego sí he podido explayarme y hablar con ellos más a gusto.
Si tuvieras que elegir una sola palabra para definir el capítulo de tu vida que empieza hoy mismo, ¿cuál sería y por qué?
No es fácil elegir una sola palabra, pero esperanza puede ser la más adecuada; que todo vaya bien a partir de ahora, que no vuelva a encontrarme en el camino con nada que me haga daño y que la vida siga siendo bonita, que es lo que deseo para mí y para los demás. Yo no soy quien tiene que juzgar, son otros; para eso están la justicia y finalmente, Dios. Yo estoy tranquila conmigo misma y en paz.














