Su corazón, se mire por donde se mire, es completamente rojiblanco. Beatriz Espejel vive cada uno de los partidos del Atlético de Madrid con pasión, pero sobre todo lleva los valores del club por bandera tanto en el ámbito profesional como en el personal. “Partido a partido” la mujer de Koke Resurrección, capitán y alma del equipo, se ha convertido en una más de la familia rojiblanca y este año ha dado un importante paso del que se siente muy orgullosa: ha sido nombrada Embajadora de la Fundación Atlético de Madrid.
Una de las últimas acciones que ha hecho como embajadora fue el pasado domingo 10 de mayo en el estadio del club, con motivo del Día del Niño. Junto a Save The Children, los niños pudieron participar en una actividad de la campaña “Hazte Defensa Contra el Bullying”, para concienciar y dar visibilidad al acoso escolar.
Para la empresaria e influencer es un sueño cumplido poder aportar su granito de arena dando visibilidad a los proyectos en los que la fundación lleva trabajando más de 28 años. Un reto que asume con mucha responsabilidad y muy ilusionada, después de más de 15 años al lado de Koke, con quien se casó en 2018 y tiene dos hijos, Leo y Claudia.
Ahora, en el Estadio Riyadh Air Metropolitano, salta al terreno de juego con su nueva faceta en el club, con ganas de dejar huella y continuar con el gran legado de la fundación y habla con ¡HOLA! de sus nuevos retos, de su vida al lado de uno de los mejores futbolistas de nuestro país y de sus metas cumplidas como emprendedora y creadora de contenido.
¿Qué ha significado para ti ser nombrada embajadora de la Fundación Atlético de Madrid?
Ha sido algo muy especial, porque no solo representa al club, sino a todo lo que hay detrás: valores, compromiso social y personas. Llevo muchos años viviendo el Atlético desde dentro, pero formar parte activa de la Fundación me permite contribuir de una manera mucho más real y significativa.
¿Cuál es tu papel ahora dentro de la fundación del club?
Mi papel es dar visibilidad a los proyectos, acercarlos a más personas y apoyar en todo lo que tenga que ver con impacto social. Intento ser un altavoz, pero también implicarme desde la cercanía, que es lo que realmente conecta.
¿Cómo surgió la oportunidad de involucrarte con este proyecto?
Surge de una relación natural con el club a lo largo de muchos años, donde he colaborado siempre que lo han necesitado y lo seguiré haciendo. No fui yo quien buscó ser embajadora; fue una invitación de ellos, lo que me honra todavía más.
¿Qué valores de la fundación sientes más cercanos a tu forma de ser?
El esfuerzo, la constancia y el compromiso con los demás. Creo mucho en el trabajo diario y en aportar, aunque sea en pequeñas cosas, para mejorar la vida de otras personas.
¿Recuerdas cuándo fue la primera vez que fuiste a un partido del Atlético de Madrid?
Sí, lo recuerdo perfectamente. Fue una experiencia muy bonita porque Koke jugaba en el filial, en el Cerro del Espino. Pude ver las categorías inferiores y empecé a entender el compromiso y la responsabilidad que Koke ya asumía cuando aún nos estábamos conociendo.
¿Te imaginabas entonces que llegarías a esto?
Nosotros hemos llevado la filosofía de ‘partido a partido’ desde el filial. La hemos adoptado como hábito de vida: trabajamos con constancia en el presente, con esfuerzo, trabajando sobre los aprendizajes del pasado, sin fijar un futuro exacto, pero siendo conscientes de que formamos parte del crecimiento del club. Así, las recompensas llegan con el compromiso diario.
Koke ha superado los 700 partidos, convirtiéndose en una leyenda del club, ¿cómo vivís esto en casa?
Con muchísimo orgullo, pero también con mucha normalidad. Sabemos todo el trabajo que hay detrás de cada partido, cada entrenamiento, cada momento difícil… y eso es lo que realmente valoramos.
¿Qué es para ti a día de hoy el Atlético de Madrid?
Es parte de nuestra vida, es mi familia. Es una forma de entender el esfuerzo, la superación y el sentimiento, y convertirlo en un hábito de vida diario, con el compromiso de que pertenecemos a un gran club.
¿Tú eras futbolera antes de conocer a Koke?
Sí, siempre me encantó el fútbol. Mi padre nos enseñó a mi hermana y a mí en una época en la que era raro ver a niñas jugar. Amamos el deporte: yo practiqué taekwondo casi 18 años y me encantaba el baloncesto. Pero el fútbol fue mi segundo deporte por excelencia. Me quedó la espinita de no haber jugado federada, cosa que mi hermana sí hizo y sigue haciendo. Y, en realidad, me encanta jugarlo más que verlo.
A tu hijo Leo ya sabemos que le gusta mucho el fútbol, ¿y Claudia?
Sí, Claudia ya chuta el balón, tira a portería, canta los goles, se sabe el escudo del Atleti y reconoce a su padre en la televisión. Le encanta ir al estadio, pero lo que más le gusta es jugar al fútbol con su hermano, porque es realmente él quien le está enseñando. Así que sí, le encanta el fútbol.
¿Cómo es la relación con las otras familias de los jugadores? ¿Estáis muy unidos?
Sí, al final compartimos muchas vivencias y eso une mucho. Se crean relaciones muy reales, más allá del fútbol.
¿Cómo ha influido en tu faceta profesional ser la mujer del capitán del Atleti?
En mi caso, en el ámbito académico, da igual quién sea tu pareja. Aquí todo va por mérito propio. Quizá en otras áreas sea distinto, pero aquí se empieza desde cero, con constancia y trabajo. La confianza de los alumnos se gana con implicación y buenos resultados, y así ha crecido International Academy ofLanguages. Me rodeé de un equipo de profesorado con la misma filosofía, muy unidos, de los que me siento orgullosa. Los resultados son excelentes. Ahora seguimos ampliando horizontes con inteligencia artificial en educación. Nada ha sido sin perseverancia.
¿Qué ha sido lo más complicado hasta ahora de ser mujer de o WAG como se decía antes?
Las etiquetas. Simplifican mucho realidades que son mucho más complejas. Detrás hay personas con sus propias carreras, inquietudes y esfuerzo.
¿Crees que poco a poco estas etiquetas van cambiando?
Sí, poco a poco. Cada vez hay más mujeres que muestran su propio camino y eso ayuda a cambiar la percepción.
¿Cómo compaginas todas estas facetas profesionales con tu vida familiar como madre de dos niños? ¿Te cuesta conciliar?
Es un reto constante. No creo en la conciliación perfecta, sino en el equilibrio realista. Hay momentos para todo, y lo importante es estar presente de verdad cuando toca.
¿Cuál es el mayor reto al que te has enfrentado hasta ahora?
Para mí, sin ninguna duda, el mayor reto ha sido la maternidad. Es la parte más difícil de mi vida, donde aparecen miedos nuevos y una nueva personalidad. Intento afrontarlo de la mejor forma posible, con una implicación del cien por cien. De todo lo que hemos vivido, la maternidad y paternidad es la aventura más emocionante y, a la vez, responsable que hemos tenido.
¿Cómo te describirías fuera del foco público?
Soy bastante tranquila, muy familiar y muy constante. Me gusta trabajar en silencio y construir poco a poco.
¿Quiénes son las personas que más han influido en tu vida para llegar a ser quien eres hoy?
La persona que más me ha influido es mi abuela materna, que vivió la posguerra y nos enseñó valores de humildad, trabajo y resiliencia. En su momento no lo entendía, pero ahora llevo su legado por bandera. Mi abuelo, un trabajador del campo, también me inspiró por su humildad. Mi madre me enseñó constancia y perseverancia, luchando por sus sueños académicos mientras criaba a tres hijos, en una época complicada. Y mi hermana es la pieza que me complementa: es todo lo que yo no soy y me hace ver la vida desde otra perspectiva. Me apoyo mucho en ella cuando necesito consejo.
¿Cuáles son tus próximas metas? ¿Qué sueños te gustaría cumplir pronto?
Seguir creciendo a nivel profesional con International Academy of Languages y desarrollar proyectos que tengan impacto real. Y a nivel personal, seguir construyendo una vida equilibrada y coherente con lo que soy.












