Si hay un lugar en el mundo donde el lujo se siente en casa, es en los canales de Venecia. Y si hay una familia que sabe cómo ejercer de anfitriona en la ciudad de los suspiros, esa es la de los Pinault. Con motivo de la última gran cita de su fundación, el impresionante Palazzo Grassi se vistió de gala para recibir a tres generaciones de la saga en una noche donde el arte y la familia se fundieron en un abrazo perfecto. Cada rincón del palacio histórico reflejaba sofisticación, mientras las conversaciones, los estilismos y los reencuentros familiares acaparaban la atención en una de las noches más comentadas de la temporada .
Salma Hayek, espectacular como siempre y convertida ya en la gran embajadora del estilo francés con alma latina , llegó de la mano de su marido, François-Henri Pinault. La actriz mexicana y el empresario francés se casaron el 14 de febrero de 2009 en París, cuando su hija Valentina tenía casi un año y medio. Si bien en su momento hubo quien auguraba que este matrimonio no funcionaría, e incluso ponían en duda las razones de la actriz para casarse con el magnate de la boda, ambos han demostrado, tras casi dos décadas juntos, ser el uno para el otro. "Después de 18 años juntos y 15 años de matrimonio, todavía haces que amarte sea fácil, divertido, profundo y fresco como una suave brisa. Feliz aniversario mi amor ", expresó la actriz el pasado 14 de febrero de 2024 al celebrar su aniversario con François-Henri.
La gran cita también fue especial porque, dos décadas antes , en 2006, Salma y François-Henri se conocieron precisamente en ese mismo lugar: el Palacio Grassi. Ella había sido invitada a la inauguración del palacio, adquirida ese mismo año por el empresario francés. Al parecer, el flechazo fue instantáneo , ya que más tarde se reportó que ambos se sentaron juntos durante la cena y no se separaron ni un momento. Muchos no podían creer la conexión y la química que surgió entre ellos desde el primer instante, pues aparentemente tenían poco en común. Hoy sabemos que no era así.
Pero, más allá del poder del matrimonio y de los homenajes que marcaron la velada, todas las miradas se centraron en las nuevas generaciones : Valentina Paloma, fruto del matrimonio de François-Henri con Salma Hayek, y su hermana mayor, Mathilde Pinault, nacida de la anterior relación del empresario con Dorothée Lepère. Aunque básicamente parecen polos opuestos en lo físico, la complicidad, cercanía y naturalidad entre ambos fue evidente durante toda la noche, dejando claro el fuerte vínculo familiar que los une.
Valentina Paloma se inclinó por una silueta elegante y sobria: un vestido negro asimétrico de una sola manga con abertura lateral, que evocaba el glamour atemporal y refinado tan característico de Salma Hayek. Por su parte, Mathilde Pinault apostó por una propuesta mucho más contemporánea, con un diseño negro de cortes estratégicos que aportaban un aire audaz y cómodo. Aunque sus estilos eran claramente distintos, ambos looks se complementaban a la perfección y reflejaban una conexión estética natural entre las hermanas.
Las hermanas también dejaron claro que su relación con su abuelo, François Pinault, es buena. Incluso durante la velada se sentaron ambas a su lado y se dejaron fotografiar con él, quien mostró una sonrisa de oreja a oreja por estar acompañado de los que más lo quieren. La escena, cargada de cercanía y naturalidad, reflejaba no solo la unión familiar, sino también la complicidad entre generaciones , que se dejó ver en cada gesto, mirada y momento compartido durante la noche.






