Paco Arango, de 59 años, y Begoña Aguilera, de 43, están a punto de vivir uno de los momentos más importantes de su vida. La pareja se dará "el sí quiero" en una celebración muy especial y esperada para ambos. El creador de la Fundación Aladina y su pareja han preparado un fin de semana inolvidable, que tendrá dos momentos claves: la ceremonia religiosa y una fiesta para compartir con su familia y seres queridos. Una boda original, fiel a su estilo, que llega meses después de que el propio Arango anunciara su enlace el pasado mes de noviembre y del que habló recientemente con ¡HOLA!.
La celebración tendrá lugar en un antiguo taller industrial del grupo La Blonda, un espacio transformado para la ocasión y con capacidad para más de 300 invitados. Allí, familiares y amigos disfrutarán de un cóctel seguido de una cena, en un ambiente pensado para que todos se sientan cómodos y puedan acompañar a los novios en una noche inolvidable. La pareja ha pedido a sus invitados que, en lugar de regalos, colaboren con la Fundación Aladina, que desde 2005 acompaña a miles de niños y familias que luchan contra el cáncer.
Con la idea de que todos se sientan cómodos y fieles a su estilo sencillo y cercano, la pareja también ha apostado por un dress code sencillo: las mujeres deberán ir arregladas y los hombres, con traje, pero sin corbata. Además, aunque no han prohibido el uso de teléfonos móviles, prefieren que los momentos más íntimos de la ceremonia queden en la más estricta intimidad.
Los novios estarán acompañados por sus seres queridos, llegados desde distintos puntos: México, país de origen del novio, y Bilbao, tierra natal de la novia. Un gesto que refuerza el carácter cálido y afectuoso con el que ambos quieren celebrar este capítulo tan importante de sus vidas.
"Será algo muy íntimo y muy bello", aseguró el filántropo, músico, guionista y director de cine a finales de 2025. Entre risas, añadió que en un día tan importante no podían faltar los mariachis. "Estoy muy feliz", dijo.
Su historia de amor
La historia de amor de Paco y Begoña podría ser el guion de una película. "Es una de esas cosas que te dejan sin palabras. Poco antes de morir, mi madre me lo dijo muy claro: 'Paco, tienes que casarte con una vasca'. Y, de repente, sin buscarlo, apareció Bego. Estoy convencido de que no fue casualidad, me la enviaron desde arriba. Ha sido un regalo del 'Míster' y, por supuesto, de mi madre", contó el presidente de la Fundación Aladina en una entrevista concedida a ¡HOLA!.
Según explicó, su futura esposa apareció en su vida cuando menos lo esperaba y creía que el matrimonio ya era una puerta que había cerrado definitivamente. "Totalmente. Yo no tenía en mente casarme, era algo que estaba más que descartado para mí. No buscaba el compromiso y vivía muy tranquilo en esa parcela de mi vida. Pero las cosas que están escritas para uno llegan sin avisar. 'Begonchi' me ha demostrado que el amor de verdad no se busca, se reconoce, y qué es lo más importante que tenemos", añadió.
El fundador de Aladina vive por y para los demás. Desde que realizó un voluntariado en el año 2001 en el hospital madrileño Niño Jesús, su vida cambió para siempre: "Entré por la puerta del hospital y no salí. Nunca pensé que se iba a convertir en mi vida". Para el hijo de Plácido Arango, uno de los fundadores de la cadena Vips, esta experiencia le llevó a fundar en 2005 la Fundación Aladina, que mejora la estancia hospitalaria y apoya a miles de niños y familias afectadas por el cáncer.
La organización ha construido unidades avanzadas, como el Centro Maktub de trasplantes de médula en Madrid, y como cineasta y guionista destina todos los beneficios de sus películas, Maktub (2011), nominada a tres Goya e inspirada en sus experiencias con niños enfermos, Lo que de verdad importa (2016), galardonada con un Premio Forqué, Los Rodríguez y el más allá (2019) y Mi otro Jon (2023), a la lucha contra el cáncer infantil.
Su compromiso no conoce de fronteras. A través de su Fundación, evacuó y trasladó a más de 74 niños con cáncer y sus familias desde Ucrania en plena guerra para recibir tratamiento en hospitales españoles.







