Granada ha despedido este jueves a Pepe Habichuela, uno de los grandes maestros de la guitarra flamenca, en un funeral marcado por el recogimiento, el respeto y la presencia de las familias y artistas que han escrito algunas de las páginas más importantes del género en nuestro. El guitarrista, fallecido en Madrid a los 82 años, descansa ya en el cementerio de San José, donde familiares, amigos y figuras del flamenco le han dado el último adiós en una ceremonia íntima cargada de emoción. Era el sentido homenaje que su tierra natal rendía al artista que dedicó toda su vida a la música.
El sepelio ha puesto fin a dos jornadas de despedida que comenzaron en Madrid, ciudad en la que murió, y continuaron en Granada. En la capital andaluza se instaló este miércoles la capilla ardiente en el Teatro Isabel la Católica, un espacio simbólico para la cultura granadina. Durante la tarde, cientos de vecinos, aficionados, artistas y autoridades pasaron por el teatro para despedirse del músico, cuya trayectoria ha marcado a varias generaciones y ha llevado el nombre de Granada por escenarios de todo el mundo.
La capilla ardiente permaneció abierta entre las 18:00 y las 22:00 horas, según informó el Ayuntamiento de la ciudad, que quiso facilitar que los ciudadanos pudieran rendir homenaje a un guitarrista considerado una de las grandes figuras del flamenco. Según recoge Granada Digital, por la mañana había sido velado en Madrid, donde residía, antes de trasladar sus restos mortales a su ciudad natal para recibir sepultura.
Un adiós arropado por las grandes familias del flamenco
El ambiente en el cementerio de San José estuvo marcado por la emoción contenida y por la presencia de numerosas familias del flamenco, que quisieron acompañar a los Carmona en este momento tan doloroso: Carmona, Amaya, Torres, Maya y Morente, se dieron cita para despedir a Pepe Habichuela. Carmona, Amaya, Torres, Maya y Morente.
Entre los asistentes se encontraban Kiki Morente y sus hermanas, Estrella y Soleá, como recoge el citado medio local. Ellos quisieron acompañar a la familia Habichuela en uno de los momentos más difíciles. La relación entre Pepe Habichuela y Enrique Morente fue decisiva para el flamenco contemporáneo: compartieron décadas de complicidad artística y personal, un vínculo que unió para siempre a ambas sagas. Por eso la asistencia de los hijos del cantaor, fallecido en 2010, adquirió un significado especial en este último adiós.
También acudieron artistas como Tomatito o Vicente Amigo, que no quiso faltar a la despedida de uno de los grandes referentes de la guitarra flamenca.
La familia Carmona estuvo presente al completo, con imágenes especialmente emotivas de Antonio Carmona y Mariola Orellana, visiblemente afectados. También se vio a Lucía Fernanda, hija de Antonio, y a numerosos miembros de la saga, que han mantenido un vínculo artístico y personal con Pepe Habichuela durante décadas.
El guitarrista había sido una figura decisiva para muchos artistas. En Madrid, durante el velatorio previo, Pitingo expresó su profunda emoción al recordar que Pepe Habichuela fue uno de los primeros en apostar por él cuando comenzaba su carrera. “Se va un genio. Era una persona excepcional, cariñosa, siempre dando consejos a los jóvenes”, dijo a la salida del tanatorio.
Una despedida con reconocimiento institucional y cultural
La muerte de Pepe Habichuela ha generado una ola de reacciones en el mundo de la cultura y la política. Artistas como Alejandro Sanz, Lolita Flores, Miguel Poveda, Rosalía, José Mercé o Miguel Ríos han mostrado su pesar a través de redes sociales. Por su parte, el Ayuntamiento de Granada ha anunciado que propondrá concederle la Granada de Oro al mérito de la ciudad a título póstumo, un reconocimiento que subraya la dimensión cultural del guitarrista, miembro de una de las sagas más emblemáticas del flamenco y figura clave en la evolución del género desde la segunda mitad del siglo XX.
Un legado que trasciende generaciones
Nacido en Granada en 1944, José Antonio Carmona Carmona, universalmente conocido como Pepe Habichuela, fue nieto, hijo, hermano, padre y tío de flamencos. Su toque, profundamente arraigado en la tradición del Sacromonte, destacó por su capacidad de innovación y su sensibilidad artística. Compartió escenarios con Camarón de la Isla, Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar y Enrique Morente, entre otros. En 2018 recibió la Medalla al Mérito en las Bellas Artes, y este mismo año el Gobierno le concedió la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.
El entierro en Granada, su ciudad natal, puso fin a una despedida marcada por la emoción y el respeto hacia un maestro que dedicó su vida al flamenco. Su legado, arraigado en la tradición del Sacromonte y proyectado hacia la innovación, permanece vivo en las generaciones que continúan su camino.












