Si la familia de sangre es el cimiento, la "familia elegida" es el motor (y, a veces, el campo de batalla) de Benito Antonio Martínez Ocasio. En el nuevo especial de ¡HOLA! que dedicamos a este puertorriqueño discreto aunque internacional y a su alter ego sobre los escenarios, o sea, a la colosal estrella Bad Bunny, abordamos ambas caras de la misma moneda. Ese universo de ADN y de elección, donde el cariño, las raíces y la lealtad son un tesoro y cuyos círculos (también, concéntricos) son tan cerrados que para entrar hace falta mucho más que fama y por supuesto, que dinero.
¿Empezamos por descubrir quiénes son los guardianes (en la sombra) de su imperio y los besties bajo el foco, esos con los que comparte confidencias en la alfombra roja? Vamos pa’lla que te va a volar la cabeza. Especialmente porque, en la industria musical, los amigos tienen fecha de caducidad: la de la salida del siguiente hit, especialmente, si no tiene el éxito que se le vaticinaba….
Pero Benito Antonio Martínez Ocasio ha construido su carrera sobre una máxima que repite como un mantra: "Muchos artistas se vuelven famosos y empiezan a cambiar su círculo social. Yo sigo rodeándome de las mismas personas". Para el Conejo Malo, la amistad no es un accesorio de relaciones públicas; es la infraestructura de su éxito. Desde los panas que patinaban con él en Vega Baja hasta los pesos pesados de Hollywood que ahora beben ron en su "Casita" su red de afectos es un mapa de su propia evolución.
Amigos de infancia, colegas de curro
Antes de que el fenómeno estallara, estaban ellos. El nombre clave es Noah Assad, su mánager y, por encima de todo, su hermano de vida. Noah no solo vio el talento, tuvo la visión. La revelación. O la epifanía. Y… a ver, tampoco necesitaba ser San Pablo… La luz que irradiaba este chavo en Soundcloud era deslumbrante. Juntos han pasado de subir temas a aquella plataforma experimental a comprar Ticketera o a fundar Rimas Entertainment. Su relación es el ejemplo perfecto de cómo Bad Bunny mezcla amistad y negocios: confianza ciega para delegar el imperio.
Después está Janthony Olivares, su director creativo y el hombre que le guarda las espaldas. Janthony es quien asegura que Benito viva en una "burbuja" de normalidad. "Benito es la persona más familiar que conozco", dice Janthony, quien se encarga de que en las giras siempre haya espacio para los de siempre, evitando que los "parásitos" de la fama contaminen el aire. Él es quien filtra quién entra y quién sale del entorno íntimo, asegurando que los que están en el backstage bebiendo ron sean los mismos que patinaban con él cuando no tenían ni para un par de Adidas. Noah y Janthony, en definitiva, serían los amigos que no necesitan pedir permiso para entrar en su habitación-estudio; son los que estaban cuando el cheque del Econo era el único ingreso.
Sus besties del escenario
Con la música y su crecimiento personal, llegaron nuevas amistades con las que compartía pasión: la música. Lo que pasa es que la amistad en el reguetón es un deporte de contacto. Benito ha vivido historias complicadas con "amienemigos"... Como aquel tema Amigos y enemigos, que cantaba en sus inicios junto a Noriel y Almighty, en donde ya vislumbraba que la línea entre lealtad y traición es bastante delgada… Y uno de los capítulos más intensos, explosivos y, por tanto, que más han dado que hablar fue el que vivió con J Balvin. Tras años de una hermandad que nos dieron el disco Oasis, el vínculo se enfrió hasta el punto del distanciamiento público. Sin embargo, en un movimiento que rompió la redes, ambos pusieron fin a su disputa con un concierto sorpresa de reencuentro en diciembre de 2025.
En febrero del año siguiente, ocurrió otro. Que evidenciaba todo lo contrario: proximidad. Y paralizó, como poco, el cono sur. Benito se fundió en un "abrazo inesperado" con Duki, Khea y Cazzu (con la que se le relacionó sentimentalmente). Materializaban un círculo que todos pensaban que existía pero que nadie había visto. Y es que estas tres estrella rioplatenses fueron quienes le abrieron las puertas de Argentina con el remix de Loca cuando el trap era una promesa. Aquel abrazo fue un manifiesto de que, a pesar de las jerarquías de las listas de éxitos, la fidelidad a quienes estuvieron en los comienzos es innegociable.
Ehhh ¿cómo?
¿Más allá de la música? Bien. Si algo define al Bad Bunny de 2026 es su capacidad para coleccionar amigos que nadie podría imaginar. La lista de celebridades que han pasado por el filtro de su confianza parece el cast de una película: Jon Hamm, por ejemplo. Es un inti, El protagonista de Mad Men forma parte de entorno más cercano. Una amistad fraguada en el backstage de la TV, concretamente en el Saturday Night Live. Al igual que Jessica Alba, Lady Gaga o Cardi B, Hamm fue uno de los elegidos de La Casita en la Super Bowl.
También gracias al clásico de la stand comedy americana, Pedro Pascal llegó a su vida. La conexión entre el chileno y el boricua ha trascendido el trabajo. Pascal no es solo un colega de set; es un aliado cultural y casi casi un romance platónico. Y luego está… Tom Hanks, quizás la amistad más random del puertorriqueño… El protagonista de Forrest Gump asistió a su concierto en Australia en febrero de 2026, validando una relación que ahora se traslada al cine en el proyecto El Regreso.
Y como sabes, todo este entramado de lealtades y traiciones no se queda aquí, nos referimos a su vida o a lo que plasmamos los periodistas en nuestras crónicas, sino que vive en sus letras. En Desde el corazón, Benito deja claro que no olvida a los que estuvieron en el principio: "Gracias a los que creyeron desde el primer día / A los que no, también, por la hipocresía". Su música es un diario de su círculo social, donde celebra a sus panas ("Acho PR") y lanza dardos a los que se acercan por interés.
Familia no hay más que una
Vayamos ahora al otro pilar, al de su sangre, Porque detrás del ídolo global que llena estadios, hay un clan que lo mantiene con los pies en la tierra. Recuerda que cuando Bad Bunny subió al escenario de los Premios Grammy en 2026 para recoger el histórico galardón a Mejor Álbum del Año, sus primeras palabras no fueron para su discográfica ni para sus productores. Miró al frente y soltó: "Gracias, Mami, por parirme en Puerto Rico. Te amo". En esa frase se resume la esencia del artista más grande del siglo XXI. Para Benito Antonio Martínez Ocasio, la fama, los millones y los estadios son secundarios; su verdadero tesoro es su familia. Un clan de origen humilde y trabajador que ha sido su escudo protector y su mayor fuente de inspiración.
La historia de Benito comienza con el esfuerzo incansable de sus padres. Su padre, Benito Martínez, conocido por todos como "Tito", trabajaba como camionero. De él, el cantante heredó la ética del trabajo duro, la humildad y la alegría de vivir. "Mi papá siempre estaba haciéndonos reír y haciendo chistes", recordaba el artista, quien no olvida la generosidad de su padre, capaz de regalarle los zapatos de su hijo a otro niño del barrio que los necesitaba más. Tito quería que Benito fuera jugador de béisbol, pero la vida tenía otros planes.
Por su parte, su madre, Lysaurie Ocasio, fue el ancla académica y espiritual de la casa. Maestra de inglés retirada y catequista de la Iglesia católica, fue ella quien lo introdujo en la música, llevándolo a cantar al coro de la parroquia. Era estricta con las notas escolares y soñaba con que su hijo fuera ingeniero. Sin embargo, su apoyo fue incondicional desde el primer día, no por su talento musical, sino por su esencia. "Ella creyó en mí como persona, como ser humano... Creyó que podía ser una buena persona, un tipo inteligente, talentoso", confesó el artista en la previa de su show de la Super Bowl.
La historia de amor de Tito y Lysaurie es tan fundacional para él que la inmortalizó en la canción LA MuDANZA de su último disco: "Benito, hijo de Benito, le decían 'Tito' / Guiando camiones como el pa' y el abuelo (...) En la mudanza fue donde conoció a Lisy / La menor de tres que se criaron con doña Juanita (...) Prometió graduarse antes de casarse y lo cumplió / Diciembre del nueve do', con Tito se casó".
Benito no creció solo; es el hermano mayor de dos chicos con los que comparte un parecido físico asombroso y a los que considera sus "mejores amigos". Fiel a su filosofía de no cambiar de círculo social, el cantante los ha integrado en su mundo, llevándolos de gira y cediéndoles sus estatuillas para posar en alfombras rojas como la de los Billboard Music Awards 2021.
El mediano es Bernie Martínez Ocasio (nacido en 1997). Con su 1,90 m de estatura, Bernie ha sabido capitalizar su innegable parecido con Benito para forjarse una sólida carrera en la industria de la moda. Fichado por la agencia Next Model Management, ha desfilado en París y Nueva York para firmas como Willy Chavarria. Además, colaboró con su hermano en la campaña de las zapatillas Adidas Response CL y apareció en el videoclip de Yo Visto Así. En el terreno personal, Bernie hizo tío a Bad Bunny en 2023 con el nacimiento de Maison Gabriel, fruto de su relación con Gabriela Basden; un niño al que Benito le dedicó unos versos en la canción ACHO PR.
El benjamín es Bysael Martínez Ocasio (nacido en 2002). Él fue quien cumplió el sueño deportivo de su padre. Graduado por la Academia de Béisbol Carlos Beltrán, se matriculó en el Monroe College de Nueva York, donde juega como pitcher. Aunque mantiene un perfil más bajo, también hace sus pinitos en la moda como diseñador colaborando con la marca de ropa urbana BMO.CTI.
Tío Cutito
La familia extendida también juega un papel fundamental en el universo de Bad Bunny. "Podría decir que tuve una infancia muy feliz, muy familiar, siempre compartida con mis abuelos, con mis tíos, tías, mis primos", confesaba recordando sus raíces en Vega Baja. Entre ellos destaca su abuela materna, a quien menciona con cariño en el tema Estamos Bien. Pero si hubo un homenaje familiar que dio la vuelta al mundo, fue el que rindió durante el medio tiempo de la Super Bowl 2026.
Benito salió al campo con una camiseta de Zara que llevaba el apellido "Ocasio" y el número 64 en la espalda. Era un tributo directo a su tío materno Cutito (nacido en 1964), quien emigró a Estados Unidos a los 17 años y fue quien le enseñó todo lo que sabe sobre la NFL, inculcande su afición por los San Francisco 49ers. "Siempre soñé con llevar a mi tío a un Super Bowl, y no pude. Se fue inesperadamente, sin avisar... Le dediqué mi actuación antes de que empezara", confesó conmovido recordando ese momento en el césped del Levis Stadium.
Amores de ida y vuelta
Y como no hay verde sin flores, toca hablar de amor… y éste es un jardín que, tela. Porque la vida sentimental de Bad Bunny es como sus discos: empieza pareciendo una cosa, da tres giros de guion y termina crujiéndote el cuello. Antes de que los estadios corearan su nombre, Benito era un joven estudiante en Arecibo que trabajaba como dependiente en un supermercado. En esa época de anonimato, entre 2011 y 2017, compartió su vida con Carliz De La Cruz Hernández, una influencer de moda y belleza. Fue una relación estable y fundacional; la joven lo acompañó en sus primeros pasos musicales e incluso llegaron a comprometerse en 2016.
Pero como si fuera la excepción que confirma la regla, no fue el primer amor el que marcó al artista, sino el segundo, y éste… pese a los vaivenes de la vida, el trabajo, las obligaciones, persiste. Ese amor es Gabriela Berlingeri. La historia de amor entre el músico y la modelo e influencer puertorriqueña parece sacada de una película. Se conocieron en 2017 en un restaurante de Puerto Rico, tras un concierto del dúo Zion & Lennox. "Comenzamos a hablar y de ahí continuamos viéndonos", relató Benito en una entrevista para Rolling Stone en 2020. La conexión fue inmediata y profunda.
Gabriela se convirtió en el ancla del artista mientras su fama estallaba a nivel mundial. La relación se fortaleció durante el confinamiento por el COVID-19 en 2020. A través de las redes sociales, la pareja compartió su convivencia , y el cantante llegó a declarar: "Esta cuarentena me ha hecho entender que ella es la mejor compañera que podría tener". El clímax de su relación tuvo lugar en la alfombra roja de los Billboard Latin Music Awards en 2021 , y cuando Gabriela protagonizó el videoclip de Tití Me Preguntó vistiéndose de novia. A pesar de los constantes rumores de compromiso, la pareja decidió tomar caminos separados a finales de 2022.
Y poco tiempo después, en 2023, la vida sentimental de Bad Bunny dio un giro que sacudió los cimientos de la cultura pop. El ídolo latino fue vinculado con la supermodelo Kendall Jenner. A diferencia de sus romances anteriores, esta relación se desarrolló bajo el intenso escrutinio de los focos. Las primeras imágenes de la pareja surgieron tras una cita en un club de West Hollywood , y pronto se multiplicaron las apariciones conjuntas: paseos a caballo, besos captados in fraganti en un concierto de Drake, Coachella y la confirmación no verbal definitiva al asistir juntos a la MET Gala y protagonizar una campaña publicitaria para Gucci.
Pero esta exposición mediática tenía un precio y fue su relación… Gabriela volvería a escena. ¿En calidad de qué? Sabemos que en presencia al menos. Ha estado presente en los momentos cumbre del artista durante este año: desde la Super Bowl a los Grammy pasando por una playa en Sídney.
Sea como pareja o como amigos incondicionales, el amor que Benito siente por Gabriela ha quedado inmortalizado en dedicatorias de amor puro, como el verso de Ojitos lindos: "Aquí no existe el pecado y equivocarse es bonito. Los errores son placeres, igual que to' tus besitos".























