LOS NUEVOS ICONOS

De Zara a Jacquemus: por qué a la moda le encanta Bad Bunny y el reggaetón


Es un hecho: los artistas latinos son los grandes protagonistas de las alfombras rojas y su presencia en los 'front rows' se cotiza tanto como su música


La relación entre Bad Bunny y otros reggaetoneros con la moda© GC Images
9 de febrero de 2026 a las 18:08 CET

Probablemente sean pocas las personas en el planeta Tierra que no hayan escuchado hablar de Bad Bunny, que de 'conejo malo' tiene muy poco; es más, estamos ante el niño bueno de un género tan polémico como adictivo. En cuestión de unos pocos años, el reggaetón traspasó súbitamente las barreras geográficas e idiomáticas para consolidarse como un fenómeno global, posicionando a sus artistas en la cúspide del éxito. ¿Pero cómo llega este sonido urbano de las entrañas de Puerto Rico a las elitescas calles de París? Analizamos el salto del artista latino a icono de la moda —en todos sus niveles— tras su presentación en la Super Bowl, que ya se considera histórica. 

Bad Bunny, durante su actuación en la Super Bowl de 2026, vestido de Zara© Getty Images
Bad Bunny, durante su actuación en la Super Bowl de 2026, vestido de Zara

A la moda le encanta Bad Bunny

Desde sus comienzos, el reggaetón ha promovido una imagen estereotipada de las clases bajas del Caribe relacionada con la violencia, promiscuidad y fiesta. Esos días han quedado atrás. En la metamorfosis del reggaetón (y su artista), que presume con orgullo de la 'nueva masculinidad' del siglo XXI y aboga por distintas causas sociales, está la clave de esta sensación que ahora también promete conquistar la industria de la moda.

Qué mejor ejemplo de ello que la inesperada alianza entre Bad Bunny y Zara para el espectáculo del intermedio de la Super Bowl. El gigante de la moda española confeccionó un look completamente blanco que imita en clave de sastrería el uniforme típico de los jugadores de fútbol americano, incorporando referencias personales, como el apellido de la madre del cantante y su año de nacimiento bordados sobre el dorsal de la camiseta. 

Bad Bunny, durante su actuación en la Super Bowl.© Getty Images
Bad Bunny, durante su actuación en la Super Bowl de 2026, vestido de Zara

70.000 personas presenciaron en directo la actuación y más de 135 millones lo hicieron desde casa, a través de sus pantallas, haciendo de esta edición la más vista de la historia de la Super Bowl. Superar a Madonna, Coldplay o Beyoncé no es poca cosa, y las marcas lo tienen en cuenta. Adidas, por ejemplo, ya está recogiendo los frutos de su inversión: el boricua llevó sobre el escenario unas zapatillas inéditas bautizadas como 'BadBo 1.0 Resilience', que aún no se han lanzado al mercado. Su aparición bastó para provocar un auténtico efecto dominó en internet: según datos de los expertos de JD Sports, las búsquedas globales en Google de "adidas BadBo 1.0" aumentaron un 496 % tras su actuación.

Bad Bunny vestido de Schiaparelli en los Grammy© Schiaparelli
Bad Bunny vestido de Schiaparelli en los Grammy© Schiaparelli

Marcó un hito en la Alta Costura

De las firmas asequibles a la punta de la pirámide: al igual que Zara y Adidas, la Alta Costura ha puesto sus ojos sobre Bad Bunny. En última la gala de los Grammy, el intérprete hizo historia como el primer artista latino con un álbum en español que gana en la categoría de Álbum del Año, y recogió su galardón luciendo el primer traje de hombre de Schiaparelli, diseñado por Daniel Roseberry. Un esmoquin de terciopelo negro inspirado en la botella original de la fragancia característica de la casa, que estaba adornado con unas solapas de cinta de medir y un detalle de cordones de corsetería que se ceñían a la espalda. Todo un hito para la cultura, en la música y en la moda.  

Bad Bunny vestido de Jacquemus en la Gala MET© Getty Images

Orgulloso de su identidad 

Otras firmas, sin embargo, se le habían adelantado a Roseberry, pero es normal, porque hay que seguir una serie de pasos antes de llegar.  Para la MET Gala de 2025, Prada le confeccionó a Bad Bunny un traje a medida y un sombrero con la forma de la emblemática pava boricua utilizada por los jíbaros, el nombre con el que se les conoce a los campesinos puertorriqueños. En la obra de 1970, La cultura de Puerto Rico, la educadora y autora puertorriqueña María Teresa Babín, escribió que el jíbaro representa “lo más entrañable, resistente y puro de la nacionalidad puertorriqueña”. Así, el artista interpretó el código de vestimenta Tailored For You (Hecho a la medida), con el estilo de un dandi caribeño. 

Bad Bunny vestido de Jacquemus en la Gala MET© Getty Images

El año anterior, en el mismo evento, Benito lució un traje de la colección Maison Margiela Artisanal de John Galliano, que se componía de un corsé de satén negro, chaqueta de esmoquin de barathea de lana azul marino con solapas de grosgrain negro y un sombrero invertido de espuma azul arrebujado en el interior de una tela de media azul. En la mano, llevó un ramo de flores del mismo material de la chaqueta que contaba toda la historia: era un ramo de Flor de Maga, la flor nacional de Puerto Rico; rosas, símbolo de belleza y pureza, y planta de lino, en la que se pinchó el dedo la Bella Durmiente en el famoso cuento de hadas.

De Zara a Jacquemus: por qué a la moda de lujo ahora le encanta el reggaetón© Getty Images

Cómo enamorar a la industria del lujo

Simone Porte Jacquemus lleva varios años al frente de una de las marcas más en boga de la moda, pero en 2023 asistió por primera vez a la Met Gala. Para momento tan significativo, el célebre diseñador decidió llevar como acompañante a Bad Bunny, y le diseñó un traje blanco con escote en la espalda y una falsa corbata de flores tridimensionales que medía cuatro metros. La razón de su elección nos la explica Irma Martínez, estilista y exasesora de imagen de Shakira: "Estos artistas son los que más están vendiendo: así como se cotiza su música, se cotiza su look. Es un efecto dominó. Ellos personifican un ideal de éxito, rebeldía y libertad individual. De eso se visten los jóvenes, y las firmas de moda quieren ser parte de la conversación"

De Zara a Jacquemus: por qué a la moda de lujo ahora le encanta el reggaetón© Getty Images

Sabemos que Simon Jacquemus es todo un maestro en despertar el hype con sus publicidades subversivas y sus microbolsos virales. Para presentar su colección Le Splash, en 2022, pidió ayuda a "uno de sus artistas preferidos" y dio inicio a una amistad que, a día de hoy, nos sigue regalando looks y posados históricos. Bad Bunny engalanó aquella campaña ante los objetivos de Tom Kneller y Zoey Radford Scott, y la primera imagen fue suficiente para que se hiciera viral en cuestión de horas: muestra al reguetonero enfundado en un minivestido rosa, con sandalias de tacón y calcetines, y evoca a las fotografías míticas de Brad Pitt que se publicaron en la revista Rolling Stone en 1999. ¿La razón de este guiño? Algunos dirían que se debió a que ambos actuaron en la película Bullet Train, pero la verdad es mucho más profunda.

De Dior a Jacquemus, por qué a la moda de lujo ahora le encanta el reggaetón © Jacquemus

Al igual que sus antecesores en el rap, los reguetoneros han vendido una imagen que exalta los lujos —coches deportivos, diamantes, ropa de diseñador y viajes excesivos— que no es más que la manifestación de una frustración de clase que ha definido la estética de la música urbana desde sus comienzos, en los barrios empobrecidos. La imposibilidad de alcanzar cierta noción de riqueza conduce a una fijación por lo material. La cultura hip-hop desarrolló, así, un gusto por lo opulento, lo evidentemente caro. 

De hecho, su modo de vida hace difícil distinguir entre los emplazamientos de producto, los anuncios pagados y las publicaciones orgánicas, y esta ambigüedad resulta especialmente atractiva para las marcas de lujo. Era cuestión de tiempo que las firmas se fijaran en los reguetoneros porque, en esencia, nos referimos a un género que vive por y para ese relato aspiracional. Pero, ¿por qué ahora y no antes? Es complicado.

De Dior a Jacquemus, por qué a la moda de lujo ahora le encanta el reggaetón © Jacquemus

El reggaetón ha llegado para quedarse

Previo al anuncio de su colaboración con el boricua, Jacquemus compartió una entrevista en la que Bad Bunny explica que, para él, la ropa no tiene género, en sintonía con la corriente unisex o de género neutro que también llevan por bandera Harry Styles o Timothée Chalamet. Simplemente viste lo que le provoca en el momento, de ahí que su estilo oscile entre lo tradicionalmente femenino (pendientes largos, uñas pintadas, estampados florales, gafas de colores con pedrería) y lo masculino (ropa deportiva extragrande, zapatillas de colección, cadenas pesadas). 

Con su personaje, busca atender a las demandas de un mercado internacional que distingue poco o nada entre pantalones y faldas. A sus 31 años, Benito Osorio Martínez Ocasio rompe con los patrones del reguetonero convencional, alejándose de la idea del gánster rudo que sostenía ese arquetipo hasta hace relativamente poco.

Ha sido tanto aclamado como enfrentado por sus declaraciones en contra de la transfobia, las deportaciones de inmigrantes en Estados Unidos o los cánones de belleza femenina. Y es que también sus videoclips siguen esta línea reivindicativa, desde su álter ego travesti en Yo perreo sola, un himno al consentimiento, hasta la tajante denuncia contra la violencia machista en Solo de mí. Como era de esperarse, le llovieron las críticas en su país natal, acostumbrado al discurso del reguetonero viril y agresivo. A ellas, respondió con una publicación en redes sociales: “¡Ni una muerte más!… Menos violencia y más perreo (solo si ella lo quiere…)". El calentamiento global, el feminismo, los derechos de la comunidad LGTBIQ+, la lucha antirracista... Los reguetoneros que han saltado al mainstream global son parte de una nueva generación que ha hecho de estas sus causas vitales.

De Dior a Jacquemus, por qué a la moda de lujo ahora le encanta el reggaetón © Jacquemus

¡No es lo que piensas! Te contamos su historia

Hablamos de un género híbrido que hereda los legados musicales del hip hop estadounidense, el reggae y el dancehall jamaicano y tuvo origen en los barrios bajos panameños en los años 90. Poco después, el reggaetón alcanza popularidad en Puerto Rico con un sonido influenciado por el rap, gracias a DJ Playero o Tego Calderón, que más tarde reformaría Daddy Yankee. ¿Te suena? A principios de siglo, revolucionó el mainstream internacional desde las entrañas del Caribe con un sonido totalmente nuevo que hoy ya se conoce mundialmente como reggaetón. Cuesta imaginarlo, pero el reggaetón fue combatido tanto por el público como por las instituciones del Estado, al ser considerado peligroso y corruptor por sus ritmos pegadizos y su 'perreo'. La senadora Velda González lo acusaba de ser un “factor detonante de actos criminales”, postura que abandonó años después, una vez se popularizó el género. Lejos del hedonismo que ahora evoca, el reggaetón era una denuncia ante la precariedad: altas tasas de criminalidad vinculadas con el narcotráfico, desempleo entre la población obrera y corrupción política.

En 1993, el gobernador Pedro Roselló dio inicio al programa Mano Dura Contra el Crimen con el fin de acabar con el tráfico de drogas y los crímenes relacionados, de modo que las autoridades no tardaron en reprimir cualquier actividad atada a esta expresión artística. Las crónicas urbanas del reggaetón no eran más que un fiel retrato de la realidad social de la isla, una que se prefería silenciar. En 1995, el Escuadrón de Control del Vicio de la Policía de Puerto Rico confiscó grabaciones en las discotiendas. A su vez, se prohibió en las escuelas la música underground y la ropa holgada que se había heredado de la cultura del hip hop. En reacción a la censura estatal, los artistas reformaron sus letras y su sonido con el fin de hacerlo apto para la radio, punto de partida que transforma lo marginal en un producto pop. Aquí comienza todo.

Bad Bunny y J Balvin© Getty Images

Un terreno prometedor: el mercado latino

Tuvieron que pasar un par de décadas, La Gasolina y el Despacito para que el reggaetón sufriera una transformación que lo hiciera digerible por todo el mundo. Se despoja de cualquier elemento que pueda ser percibido como peligroso o violento, al igual que pierde su carácter político. De ser sinónimo de las juventudes desfavorecidas, de la exaltación del despilfarro y la masculinidad salvaje, el reggaetón se ha edulcorado para alcanzar nuevas fronteras, facilitando así la aceptación del género como un nuevo exotismo de la industria musical. Exalta los valores hedonistas (fiestas, desamor, dinero y streetwear) de la juventud millennial y centennial, la población más activa en los medios digitales y, por supuesto, el gran target de las marcas. 

El interés de las marcas puede esconder una última razón de peso. De acuerdo con la consultora de marcas de lujo Editorial Link, en 2025 el número de millonarios residentes en Latinoamérica aumentó un 42%. En el terreno de las marcas de lujo, será la región de mayor crecimiento, a diferencia de Europa, China y Estados Unidos, que crecen anualmente a ritmos estables. El acercamiento de las empresas se ve motivado también por la captación del consumidor latinoamericano, familiarizado desde hace años con el reggaetón.

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