La sorprendente misión de Carla y Guillermina Royo-Villanova en el Amazonas: continuar el legado de su padre y salvar a los jíbaros


La princesa de Panagyúrishte y su hermana se unen a la lucha de Jaime Royo-Villanova y Payá, que lleva 50 años en la selva, y acaba de publicar 'Viviendo el Amazonas'


Múun Pámuk Jaime es el único hombre no jibaro nombrado por el Consejo Permanente Aguaruna-Huambisa. Trabajó codo con codo con los misioneros jesuitas y aportó ayuda económica para hacer una gran finca agropecuaria con plantas tropicales de otros países para mejorar su alimentación. También ha ayudado a fundar colegios internados, tanto para niños como para niñas.
© Carla Royo-Villanova
4 de mayo de 2026 a las 23:53 CEST

Hay historias que requieren casi una vida entera. La de Jaime Royo-Villanova y Payá es una de ellas: más de cincuenta años viajando de forma ininterrumpida a la Amazonía peruana, conviviendo con comunidades indígenas y construyendo un vínculo que ha dado lugar a su sexto libro, publicado por la editorial 4 Palos. Viviendo el Amazonas no es solo el relato de una aventura. Es, sobre todo, la historia de un compromiso. Durante décadas, Royo-Villanova ha trabajado codo con codo con misioneros jesuitas y comunidades como los aguaruna y huambisa, contribuyendo a proyectos educativos y agrícolas que buscaban mejorar las condiciones de vida sin alterar la esencia de estos pueblos. Una labor silenciosa, sostenida en el tiempo, que abrazan también sus hijas, Carla y Guillermina.  

"Viviendo el Amazonas" resume la labor silenciosa de Jaime Royo-Villanova y Payá en la selva durante medio siglo. Cuenta con un diccionario español-aguaruna y un atlas de especies amazónicas ilustrado por su hija Guillermina. La obra ha sido publicada por la Editorial 4 Palos -en referencia al buque Escuela Juan Sebastián ElCano- fundada por 4 Capitanes de Navío de la Armada.  Uno de ellos, Dámaso Berenguer, los acompañó en la presentación que tuvo lugar en la casa de Carla. © Cortesía
'Viviendo el Amazonas' resume la labor silenciosa de Jaime Royo-Villanova y Payá en la selva durante medio siglo. Cuenta con un diccionario español-aguaruna y un atlas de especies amazónicas ilustrado por su hija Guillermina. La obra ha sido publicada por la Editorial 4 Palos -en referencia al buque Escuela Juan Sebastián ElCano- fundada por 4 Capitanes de Navío de la Armada. Uno de ellos, Dámaso Berenguer, los acompañó en la presentación que tuvo lugar en la casa de Carla.
Múun Pámuk Jaime es el único hombre no jibaro nombrado por el Consejo Permanente Aguaruna-Huambisa. Trabajó codo con codo con los misioneros jesuitas y aportó ayuda económica para hacer una gran finca agropecuaria con plantas tropicales de otros países para mejorar su alimentación. También ha ayudado a fundar colegios internados, tanto para niños como para niñas.
© Cortesía
El abogado y escritor, Jaime Royo-Villanova Payá (Madrid, 1943), que fue gobernador civil de Salamanca y vicepresidente de distintas entidades bancarias, descubrió el Amazonas en 1975 y lleva ya más de medio siglo en el Amazonas conviviendo con los jíbaros

La princesa de Panagyúrishte recogió su testigo en el propio Amazonas, donde fue la protagonista de un viaje trepidante; y organizó una segunda presentación del libro en su casa de Madrid, tras darse a conocer la obra en la Cámara de Oficiales de la Armada. Y Guillermina, pintora afincada en el Puerto de Santa María, también se ha unido a este último proyecto familiar como ilustradora de los animales de la selva -23 en total- que aparecen en el libro.

“Tuve la necesidad de vivir las aventuras de mi padre”

“Tuve la necesidad de vivir las aventuras de mi padre y quizá de coger su testigo”, explica Carla. Desde niña había escuchado historias de la selva, de sus gentes, de un mundo completamente distinto al suyo. Durante años, aquel universo fue imaginado… hasta que, hace unos años, decidió formar parte de él.

"Compartir vida con los jíbaros ha sido una de las mayores enseñanzas que la vida me ha dado" (Carla)

Como hija del Múun Pámuk Jaime, el único hombre no jibaro nombrado Pamuk por el Consejo Permanente Aguaruna-Huambisa- generé mucha expectación”, recuerda Carla. “Pensarían que no aguantaría más de dos días”. Sin embargo, lo que encontraron fue a alguien dispuesto a integrarse, a observar y, sobre todo, a aprender. “Encontraron a una amiga para siempre”.

El viaje no estuvo exento de riesgo. Cruzó dos veces el Pongo de Manseriche, conocido como “el que espanta”, uno de los pasos más peligrosos de la selva amazónica, bajo una lluvia torrencial. “Pero no sentí miedo. Si vas con un jíbaro al lado no tienes ningún problema”, asegura. Más allá de la aventura, lo que vivió fue una experiencia profundamente transformadora.

El abogado y escritor, Jaime Royo-Villanova Payá (Madrid, 1943), que fue gobernador civil de Salamanca y vicepresidente de distintas entidades bancarias, descubrió el Amazonas en 1975 y lleva ya más de medio siglo en el Amazonas conviviendo con los jíbaros
© Cortesía
Múun Pámuk Jaime es el único hombre no jibaro nombrado por el Consejo Permanente Aguaruna-Huambisa. Trabajó codo con codo con los misioneros jesuitas y aportó ayuda económica para hacer una gran finca agropecuaria con plantas tropicales de otros países para mejorar su alimentación. También ha ayudado a fundar colegios internados, tanto para niños como para niñas.
El armadillo ilustrado de Guillermina Royo-Villanova© GUILLERMINA ROYO-VILLANOVA
Otra de las ilustraciones de Guillermina Royo-Villanova para el libro de su padre© GUILLERMINA ROYO-VILLANOVA
Un cervatillo ilustrado por Guillermina Royo-Villanova© GUILLERMINA ROYO-VILLANOVA
Un jilguero ilustrado por Guillermina Royo-Villanova© GUILLERMINA ROYO-VILLANOVA
Algunas de las ilustraciones que la artista Guilermina Royo-Villanova ha creado para el libro

Espirituales y ligados a la naturaleza

“Compartir vida con los jíbaros ha sido una de las mayores enseñanzas que la vida me ha dado”, afirma. Durante su estancia, convivió con comunidades que, pese a las dificultades —falta de infraestructuras, acceso limitado a sanidad o educación—, defienden su territorio y su forma de vida frente a las amenazas externas: explotación de recursos, contaminación y pérdida progresiva de su entorno.

El libro de su padre, Jaime Royo-Villanova y Payá, recoge esa realidad. A lo largo de sus páginas, describe a los jíbaros como una sociedad profundamente espiritual, ligada a la naturaleza y con una organización social basada más en el consenso que en la jerarquía. “Son diferentes en lo superficial, pero similares en lo esencial”, señala. Comparten valores universales: el amor a la familia, el deseo de progreso, la defensa de su entorno…  Y solo reducen las cabezas de otros jíbaros. Cuantas más cabezas lleves colgando mejor guerrero eres”.

Cortesía
Álbum familiar de Jaime Royo-Villanova y Payá
Jaime Royo-Villanova y Payá© Cortesía

Una entidad viva de la que forman parte

Para ellos, la Amazonía no es un territorio que habitan, sino una entidad viva de la que forman parte. La conocen, la respetan y la protegen. Una idea que contrasta con la visión externa que, durante siglos, ha considerado la selva como un espacio para ser explotado.

Carla lo vivió en primera persona. “Creemos que tienen carencias, pero ellos me hacían ver lo equivocados que estamos”, explica. Lo que encontró no fue pobreza en el sentido occidental, sino otra forma de riqueza: la de una vida conectada con la naturaleza, con la comunidad y con una espiritualidad constante.

Jaime Royo-Villanova y Payá, que acaba de publicar 'Viviendo el Amazonas'
© Cortesía

“Su lucha pasó a ser también la mía”

También descubrió una realidad compleja. Los jíbaros son conocidos históricamente como guerreros, pero esa es solo una parte de su identidad. “Son hospitalarios, inteligentes, con una cultura deslumbrante”, apunta su padre en el libro. Un pueblo que ha resistido invasiones a lo largo de los siglos y que hoy sigue luchando por mantener su territorio y su modo de vida.

Para Carla, la experiencia supuso algo más que un viaje. Fue una toma de conciencia. “Su lucha pasó a ser también la mía”, afirma. Desde entonces, su mirada ha cambiado para ser puente entre dos realidades que rara vez se encuentran. El legado de Jaime Royo-Villanova no es solo el de sus libros, sino el de una vida dedicada a entender, acompañar y apoyar. Un legado que ahora empieza a tomar una nueva forma a través de sus hijas.

Carla Royo-Villanova© Cortesía
Carla Royo-Villanova