Hay encuentros que están escritos en el destino, y el de Francisco Rivera y Lourdes Montes parece haber sido dictado por el embrujo de una tarde de mayo en Sevilla. Se cumplen ahora quince años desde que sus caminos se cruzaron por primera vez en el Real de la Feria, y la diseñadora ha querido conmemorar esta fecha tan significativa compartiendo una imagen cargada de ternura y un mensaje que resume tres lustros de felicidad: “Hoy hace 15 años que nos conocimos, Francisco…”. Aquel 3 de mayo de 2011, entre el sonido de los volantes y el aroma a azahar, un grupo de amigos comunes —entre los que se encontraba el tío de Lourdes, José Manuel Soto— ejerció de celestino. Para el torero, el impacto fue inmediato. “Lo nuestro fue un flechazo total. De hecho, el mismo día que la vi le dije a un amigo: 'Mira, te voy a presentar a la mujer con la que me voy a casar'”, recordaba Francisco con esa seguridad que siempre le ha caracterizado.
Sin embargo, para la entonces joven abogada, el camino hacia el "sí" no estuvo exento de dudas. El peso de la fama y la exposición mediática del hijo de Paquirri y Carmina Ordóñez le provocaban cierto respeto. “Que fuera famoso, torero... no era lo que yo tenía en mente”, confesaba Lourdes con sinceridad en el programa de Sonsoles Ónega. Tal fue el recelo inicial que su entorno cercano no ocultó su preocupación: “Cuando se lo conté a mi madre, me dijo que lo tenía que dejar... y le dejé, pero solo dos días”, bromeaba la diseñadora.
Incluso recordaba con nostalgia cómo intentaba proteger su intimidad en aquellas primeras citas: “Le puse una condición: que no se quitara el casco de la moto para que nadie le reconociera”. Pero la insistencia de Francisco, a quien ella define cariñosamente como un conquistador "pesado", terminó por derribar cualquier barrera. Un libro dedicado aquel primer "verano peligroso" de 2011 selló una unión que hoy es inquebrantable.
Dos "sí, quiero" y una familia soñada
La pareja ha construido su historia sobre pilares sólidos: el respeto y la tradición. Celebraron su amor hasta en dos ocasiones. La primera, una romántica boda civil en Ronda, en la emblemática finca El Recreo de San Cayetano, el 14 de septiembre de 2013. Diez meses después, tras obtener la nulidad eclesiástica, cumplieron su deseo de casarse ante la Esperanza de Triana. “Prometerle a Lourdes amor eterno en ese altar, frente a mi Cristo y mi Virgen, ha sido lo más. Algo muy serio. Triana es mi casa”, declaraba un emocionado Francisco a la salida del templo.
Hoy, ese proyecto de vida se ha materializado en una familia numerosa de la que se sienten profundamente orgullosos. A la complicidad que mantienen con Tana, la hija mayor del diestro, se sumaron Carmen, en 2015, y Curro, en 2019. El broche de oro llegó de forma inesperada hace apenas un año con el nacimiento de Nicolás. “¡Una sorpresa absoluta! Llevábamos buscándolo casi cinco años y ya habíamos tirado la toalla. Pero la vida te da estas sorpresas y un hijo es un regalo de Dios”, revelaba el torero en las páginas de nuestra revista.
Un aniversario en plenitud
Este decimoquinto aniversario llega en un instante de "plenitud absoluta". Hace apenas tres semanas, la familia celebraba el primer cumpleaños del pequeño Nicolás, a quien Lourdes describe como “muy bueno, muy tranquilo y muy glotón”. Aunque la diseñadora admite que la llegada del tercero fue un "tsunami" al que tuvo que adaptarse, hoy disfruta de una estabilidad envidiable.
Francisco, que bromea llamándose a sí mismo "papuchi" a sus 52 años, tiene claro que apostar por Lourdes fue la mejor decisión de su vida: “Quiero formar con ella la familia que he soñado toda mi vida. No es que esté feliz, es que no me lo creo”. Quince años después de aquel encuentro en la Feria, el balance no podría ser más positivo: un amor que nació entre luces y que hoy brilla con la luz propia de un hogar unido.










