Sara Carbonero está completamente devastada tras la muerte de su madre, Goyi Arévalo. La periodista, de 42 años, ha sido fotografiada a la salida del tanatorio de Corral de Almaguer (Toledo), donde se ha instalado la capilla ardiente. A su lado, sosteniéndola en uno de los momentos más difíciles de su vida, caminaban sus amigas de siempre, que la han acompañado hasta el coche en el que la esperaba su novio, el empresario canario José Luis Cabrera, conocido como Jota, con quien sale desde principios de 2025.
A pesar del duro trance, la periodista, siempre amable con la prensa, se ha mostrado agradecida cuando los reporteros le han trasladado sus condolencias. "Sara, te acompañamos en el sentimiento. Lo sentimos mucho", le han dicho, y ella, pese a la desolación, les ha saludado y ha respondido con un emocionado "gracias".
La periodista ha puesto rumbo a la casa que tiene en su pueblo natal para cambiarse de ropa y regresar poco después al tanatorio, ya vestida de riguroso luto, antes de asistir al último adiós a su madre, que ha tenido lugar a las 17:30 horas en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, en Corral de Almaguer.
De nuevo, ha dado las "gracias" a los periodistas que lamentaban la muerte de Goyi Arévalo, una mujer tan discreta que solo habló ante los medios en una ocasión. Fue en julio de 2013, cuando se confirmó que Sara iba a ser madre por primera vez con Iker Casillas. "Estamos muy felices y ellos están muy contentos", dijo entonces con una gran sonrisa.
La periodista ha accedido al tanatorio de la mano de Jota, su gran apoyo en estos difíciles momentos. En el interior la esperaba su hermana Irene, totalmente rota de dolor. Posteriormente, han caminado en cortejo fúnebre hasta la iglesia de la plaza del pueblo donde ha tenido lugar el último adiós a su madre, al que han asistido grandes amigas de Sara, como Raquel Perera e Isabel Jiménez, que ha coincidido en el entierro con su exmarido, el ingeniero Álex Cruz.
Tras su divorcio de Iker Casillas y sus posteriores relaciones, una breve con Kiki Morente y otra más consolidada con Nacho Taboada, Sara vive ahora una etapa de estabilidad junto a Jota. El empresario ha estado a su lado sin apartarse ni un instante, especialmente durante su último ingreso hospitalario, y también fue con quien celebró su 42 cumpleaños el pasado 3 de febrero.
Ahora, Jota se convierte en uno de sus principales apoyos para afrontar la pérdida de su madre. Aunque ella tiene fijada su residencia en Madrid y él en Canarias, la distancia no ha supuesto un obstáculo en su relación: su presencia constante en los momentos importantes lo confirma. De hecho, la propia periodista lo dejó claro el pasado San Valentín, cuando le dedicó unas palabras muy significativas: "Fuiste mi salvación". Una declaración que hoy cobra aún más sentido, en un momento en el que su apoyo resulta fundamental para ayudarla a sobrellevar una pérdida tan triste.
Sara estaba muy unida a su madre. Siempre hablaba de ella como una mujer "dulce, generosa y fuerte", con una "paciencia inagotable", a la que atribuía algunos de los recuerdos más felices de su infancia. Entre ellos, evocaba "los baños en el mar de Nerja o Gandía, embadurnada de crema de la protección más alta; los abrazos sanadores con olor a Carolina Herrera cuando me dolía algo; o los paseos por el parque en otoño recogiendo hojas con sus guantes de piel". Para la periodista su madre era el "ejemplo de que todo se soluciona con el corazón por bandera, sea lo que sea lo que se te ponga por delante", además de una abuela entregada y muy cariñosa, a la que adoraban sus cuatro nietos: Martín y Lucas, hijos de Sara, y los más pequeños de la familia, Leo y Darío, hijos de Irene.
















