Sara Carbonero atraviesa uno de los momentos más tristes de su vida tras la muerte de su madre, Goyi Arévalo. En estas horas de profundo dolor, la periodista está siendo arropada por sus familiares y amigos más cercanos. Hasta el tanatorio de Corral de Almaguer, Toledo, se ha desplazado a primera hora de este lunes su novio, el empresario canario José Luis Cabrera, conocido como Jota, con quien mantiene una discreta relación desde principios de 2025.
A su llegada, Jota se ha fundido en un largo abrazo con Marina Vaquero, prima y una de las mejores amigas de Sara. Después, ha accedido al interior del tanatorio, donde se encontraban su novia y su cuñada, Irene Carbonero, totalmente devastadas.
Los fotógrafos también han captado la llegada de Iker Casillas, exmarido de la periodista y padre de sus dos hijos, Martín y Lucas, de 12 y 9 años. El que fuera portero del Real Madrid y capitán de la selección española se ha acercado a dar el pésame a los familiares que se encontraban en la entrada del tanatorio, evidenciando que, pese a su divorcio, mantiene una relación cercana y cordial con la familia de Sara.
Cuando anunciaron su ruptura en marzo de 2021, Iker y Sara dejaron claro que "el respeto, el afecto y la amistad permanecerán siempre", y prueba de ello son estas imágenes. Muy afectado, Iker no ha dudado en acudir al tanatorio para acompañar a la periodista en este momento tan duro.
En poco más de un año, Sara ha perdido a dos de las mujeres más importantes de su vida. En marzo de 2025 fallecía su abuela materna, Máxima Salazar, días después de cumplir 100 años, una pérdida completamente inesperada para toda la familia, ya que Maxi, que es como la llamaban sus seres queridos, gozaba de muy buena salud para su edad. "Ya no estás físicamente con nosotros. Parece un mal sueño. Es caprichoso el azar, que diría Serrat. Te vamos a extrañar siempre, siempre. Serás irremplazable y cómo duele. Me quedo con la sensación de haber podido disfrutar contigo hasta el último suspiro. Con tu manera de irte, sin hacer ruido, sin quejas, entre susurros, diciendo te quieros. Llena de besos y más besos. Con tu camisa preferida, la del lazo azul, bien peinada, con tus pendientes, tus zapatos, tus dos rosarios entrelazados en las manos", publicó la periodista tras el entierro. "Vuela alto, abuelita. Cuídanos desde donde estés porque te vamos a seguir necesitando. Mucho. Vivirás siempre en mí, somos una. Solo muere lo que se olvida", añadió emocionada.
Hoy Sara lamenta la muerte de su madre, un pilar fundamental en los momentos más complicados de su vida, especialmente, durante su enfermedad. Por eso, cuando la periodista habló por primera vez en público del cáncer de ovarios que sufrió en 2019, no dudó en acordarse de ella. "He aprendido que el poder del amor es lo más fuerte. Y aquí es donde quiero acordarme de todas las personas que han estado a mi lado. Ellos y ellas saben quiénes son. Quiero destacar a mi familia, a mi madre y a mi hermana, que quizás han sido las personas que más han sufrido conmigo, a mis amigas, a mis médicos y a mi razón de ser, que ya podéis imaginar quiénes son", dijo, refiriéndose a sus hijos.
Sara también contó con el apoyo inquebrantable de su madre durante su último paso por el hospital a principios de año. De hecho, recibió el alta le dio las gracias "por cuidar y proteger lo que más quiero cuando yo no podía".









