Hace ahora veinticinco años, una noticia recorrió las redacciones de la prensa del corazón como un auténtico terremoto. El doctor Julio Iglesias Puga, padre del cantante Julio Iglesias y uno de los personajes más carismáticos del universo social español, se había casado en secreto con la modelo estadounidense Ronna Keith. Nadie lo sospechaba. Nadie lo había visto venir. Y, sin embargo, aquel enlace —celebrado el 1 de marzo de 2001— terminaría convirtiéndose en una de las bodas más comentadas de la crónica social de principios de siglo.
La sorpresa fue doble. Primero, porque el matrimonio se celebró con la máxima discreción en Jacksonville, Florida, sin invitados y lejos de los focos. Y segundo, porque la noticia no se conoció hasta tiempo después, cuando la pareja decidió hacer pública su historia. Aquella portada de ¡HOLA! revelando la boda marcó un antes y un después en el relato mediático de la familia Iglesias.
Un amor inesperado
La historia entre Papuchi y Ronna había comenzado años antes, a finales de los años ochenta. El encuentro tuvo lugar en Madrid, en una terraza del Paseo de La Habana. Ronna, una joven modelo estadounidense que estaba de vacaciones en España, llamó inmediatamente la atención del famoso ginecólogo. Según él mismo contaría después, fue un auténtico flechazo: al verla pasar pensó que aquella “morenita” sería su mujer.
En aquel momento, ella tenía poco más de veinte años y él superaba los setenta. La diferencia de edad —casi medio siglo— convirtió la relación en uno de los romances más comentados del panorama social. Pero para Papuchi, un hombre vitalista, seductor y famoso por su carácter expansivo, aquello nunca fue un obstáculo. Su relación se consolidó rápidamente. Ronna terminó instalándose en España y la pareja comenzó una convivencia que duraría más de una década antes de decidir dar el paso definitivo.
La boda secreta
El 1 de marzo de 2001, tras años de relación, decidieron casarse. Lo hicieron en Estados Unidos y con absoluta discreción. Ella tenía 38 años y él 85. El enlace se celebró sin la presencia de familiares ni grandes celebraciones. Solo ellos dos, vestidos de novios, formalizando un amor que llevaba años resistiendo críticas y titulares. El secretismo tenía una explicación. La pareja prefirió mantener la boda en privado mientras seguía con vida la primera esposa del doctor, María del Rosario de la Cueva, madre de sus hijos mayores. Solo cuando aquella etapa quedó definitivamente cerrada decidieron compartir la noticia con el mundo.
Para la opinión pública fue un auténtico acontecimiento. Papuchi, que ya era un personaje popular por su simpatía y su presencia constante en los medios, volvía a sorprender con una historia de amor tan singular como él mismo.
El sueño de formar una familia
Tras la boda llegó otro capítulo inesperado en la vida del doctor Iglesias Puga: la paternidad tardía. A una edad en la que la mayoría de los hombres ya disfrutan de sus nietos, Papuchi volvió a convertirse en padre. En 2004 nació su hijo Jaime, fruto de su matrimonio con Ronna. El doctor tenía entonces 88 años y vivió aquel momento con enorme emoción. Para él, tener un hijo a esa edad era “un acto de generosidad hacia su esposa”, una forma de dejarle una parte de su vida para el futuro.
Un año después, en diciembre de 2005, Papuchi fallecía a los 90 años. Su esposa estaba embarazada de su segunda hija, Ruth, que nacería meses más tarde. Así, el ginecólogo no llegó a conocer a la pequeña, aunque sí dejó tras de sí una familia inesperada que completaba su larga historia personal.
Una relación que rompió moldes
El matrimonio entre Papuchi y Ronna fue durante años un tema recurrente en la prensa social. Para algunos, representaba la prueba de que el amor no entiende de edades. Para otros, era una historia difícil de comprender. Pero quienes los conocieron siempre insistieron en que entre ellos existía una relación auténtica, basada en la admiración y el cariño. Papuchi encontraba en Ronna una compañera que compartía su entusiasmo por la vida, mientras que ella veía en él a un hombre brillante, divertido y lleno de energía.
25 años después
Hoy, un cuarto de siglo después de aquella boda que sorprendió a España, la historia sigue despertando curiosidad. Ronna vive en Estados Unidos, dedicada a sus hijos y manteniendo un perfil discreto lejos del foco mediático. Ahora ha reaparecido en las páginas de la revista ¡HOLA! con sus hijos, para, entre otras cosas, recordar al que fue el gran amor de su vida.
Con el paso del tiempo, aquel enlace que en su día provocó sorpresa y debate se contempla ahora como una de las historias más singulares de la crónica social española. Una boda inesperada, un amor improbable y un personaje irrepetible. Porque si algo definía a Papuchi era su capacidad para sorprender siempre. Y aquella boda secreta con Ronna, celebrada hace veinticinco años, fue quizá su última gran sorpresa.










