Hay imágenes que valen más que mil palabras y silencian cualquier estruendo del pasado. Para Boris Becker, ese estruendo ha dado paso al suave murmullo de las olas del Atlántico y a los balbuceos de su hija pequeña, Zoë Vittoria. A sus 58 años, el que fuera el "niño prodigio" de Wimbledon vive una etapa de serenidad absoluta, una suerte de "segunda vida" que ha querido celebrar esta Semana Santa en un escenario de postal: las exclusivas playas de Cascais, en Portugal. Bajo el sol de la primavera, el deportista alemán ha mostrado su faceta más tierna y desconocida. Lejos de la presión de las pistas o los titulares de tiempos convulsos, Boris se deshace en atenciones con su bebé, que nació el pasado mes de noviembre para colmar de felicidad su matrimonio con la analista de riesgos Lilian de Carvalho Monteiro.
Con estas palabras: "Postales desde Cascais. Feliz Pascua", el extenista compartía con sus seguidores un pedacito de su intimidad. En las instantáneas, se percibe a un hombre renovado, que abraza con fuerza la gratitud que siente en este momento vital. “Agradecido”, añadía en sus redes sociales, acompañando fotos en las que se le ve disfrutando de un delicioso helado artesano a pie de playa o compartiendo confidencias en un restaurante con espectaculares vistas al mar.
Pero, sin duda, las fotografías que han emocionado a sus admiradores son aquellas en las que el triple campeón de Wimbledon sostiene en brazos a la pequeña Zoë. Entre besos y miradas de adoración, Boris deja claro que su prioridad absoluta es este "pequeño milagro" que ha llegado para unir aún más a la familia.
Lilian, radiante junto al mar
A su lado, Lilian de Carvalho Monteiro se confirma no solo como el gran apoyo del tenista, sino como una mujer que desprende una felicidad contagiosa. Para estos días de descanso, la analista ha lucido un estilo impecable con vestidos de aire muy veraniego y llamativos maxi pendientes, moviéndose con la soltura de quien se encuentra, literalmente, en una nube.
Su relación, que comenzó en 2019, ha superado pruebas de fuego que habrían quebrado a cualquier otra pareja. Boris nunca ha ocultado que Lilian fue su roca en los momentos más oscuros, especialmente durante su paso por prisión. Como él mismo confesó a ¡HOLA!: "Nosotros tuvimos días muy difíciles, porque mi situación personal era muy complicada, pero fue cuando conocí a mis verdaderos amigos y a mi compañera para toda la vida".
Aquella lealtad inquebrantable se selló en una romántica boda en Portofino que el propio Becker definió como “un fin de semana auténtico, real y mágico que nunca olvidaré”. Hoy, aquel deseo que expresó tras el "sí, quiero" —“Espero que el futuro sea prometedor”— es una realidad tangible que tiene nombre propio y apenas unos meses de vida.
Zoë Vittoria: el significado de un triunfo
El nombre de la pequeña no fue elegido al azar. Zoë, que significa "vida" en griego, y Vittoria, la variante italiana de "victoria", parecen resumir el estado actual del alemán. Es un triunfo sobre la adversidad y, posiblemente, un tierno homenaje al padre de Lilian, Victor de Carvalho Monteiro.
Desde que supieron que el bebé estaba en camino, la expectación fue máxima. El propio Boris anunció el embarazo con una frase premonitoria: “Un pequeño milagro está en camino… Lo mejor está por llegar”. Y a juzgar por las imágenes de este viaje a Cascais, lo mejor ya ha llegado.
La pareja no ha dejado de recibir muestras de cariño desde el nacimiento. Durante los primeros días de vida de la niña, Becker tuvo que celebrar su 58 cumpleaños en la intimidad del hospital, pero aseguró estar “digiriendo esta emotiva semana” y sentirse profundamente conmovido por los mensajes de amigos como el tenista Prakash Amritraj o la diseñadora Adama Ndiaye.
Una familia supernumerosa
Zoë Vittoria es la quinta hija de Becker, quien ya tiene una dilatada trayectoria como padre. Su primer gran amor fue la modelo Barbara Feltus, con quien tuvo a Noah Gabriel (1993) y Elias Balthasar (1999). Precisamente Noah, el primogénito, ya ha tenido la oportunidad de conocer a su nueva hermana, protagonizando un encuentro cargado de cariño que Boris quiso inmortalizar.
A pesar de los finales turbulentos de sus anteriores relaciones —incluyendo su matrimonio con Lily Kerssenberg, madre de su hijo Amadeus Benedict, y su breve pero mediático romance con Angela Ermakova, madre de su hija Anna—, el extenista parece haber encontrado finalmente el equilibrio. “Nadie es más importante que el otro. La necesito y espero que ella también me necesite. Nunca antes había conocido a una mujer así”, declaraba Boris sobre Lilian, subrayando que ella es su “ancla” definitiva.
El broche de oro a una vida de película
Tras el paseo familiar por Milán las pasadas navidades, donde ya pudimos verles radiantes ante una pista de patinaje, esta escapada a Portugal reafirma que el "clan Becker" atraviesa su momento más dulce. Atrás quedaron las "luces y sombras" de los documentales; hoy, la única luz que importa es la que refleja el sol en la arena de Cascais mientras Boris, con la experiencia que dan los años y la ternura de un padre primerizo, acuna a la pequeña Zoë. En esta nueva etapa, el campeón no busca trofeos de plata, sino momentos de oro. Porque, como él mismo dice, no hay victoria más grande que la familia y la paz encontrada junto a la mujer que, en sus propias palabras, es su “compañera para toda la vida”.
















