Pocas figuras han protagonizado tantas portadas memorables de la prensa social española como Cayetana Fitz‑James Stuart. Carismática, imprevisible, aristócrata y profundamente familiar, la duquesa de Alba convirtió cada etapa de su vida en una historia que fascinó al público. A lo largo de décadas, las páginas de ¡HOLA! fueron testigo privilegiado de sus alegrías, sus amores, sus pérdidas y también de su inconfundible estilo. Desde sus bodas que hicieron historia hasta veranos en Ibiza, pasando por retratos con sus hijos, instantáneas con grandes amigas y momentos inolvidables en la Feria de Abril, las portadas dedicadas a la duquesa narran, casi como un álbum familiar, la intensa vida de una de las mujeres más singulares de la aristocracia europea.
El amor con Jesús Aguirre y una etapa marcada por la discreción
Una de las etapas más recordadas en la vida sentimental de la duquesa comenzó con su matrimonio con Jesús Aguirre y Ortiz de Zárate. La boda, celebrada en 1978, sorprendió a muchos: él era un intelectual, antiguo sacerdote y editor, y su unión con la aristócrata más famosa de España captó inmediatamente la atención mediática. Las portadas de la época mostraban a una Cayetana feliz, iniciando una nueva vida junto a un hombre muy distinto a su primer marido, el torero y aristócrata Luis Martínez de Irujo. Con Aguirre vivió años de estabilidad y discreción, aunque siempre bajo el interés público que despertaba todo lo relacionado con la Casa de Alba. Durante esos años, la duquesa también protagonizó reportajes familiares en los que aparecía rodeada de sus hijos, mostrando el lado más cercano y maternal de una mujer que, pese a su posición, siempre defendió que su mayor orgullo era su familia.
Sus hijos, el gran orgullo de la duquesa
Las portadas familiares fueron una constante a lo largo de su vida. En ellas aparecía junto a sus seis hijos: Carlos Fitz‑James Stuart, Jacobo Fitz‑James Stuart, Fernando Fitz‑James Stuart, Cayetano Martínez de Irujo, Eugenia Martínez de Irujo y Alfonso Martínez de Irujo. Estas fotografías, muchas de ellas tomadas en los palacios familiares o durante celebraciones importantes, mostraban a una Cayetana orgullosa de su legado. No era raro verla posar con naturalidad junto a sus hijos, compartiendo risas o momentos de complicidad que transmitían una imagen cálida y cercana.
Con el paso de los años, esas portadas también reflejaron la evolución de la familia: bodas, nacimientos y reuniones que reforzaban la idea de un clan unido por fuertes vínculos afectivos.
Una mujer apasionada
La familia fue siempre el eje central de su vida. Las portadas también captaron su relación con las mujeres que se incorporaron a la saga de los Alba. En varias ocasiones posó junto a sus nueras en imágenes que transmitían armonía familiar, algo que la duquesa cuidaba especialmente. Del mismo modo, no faltaron instantáneas con su yerno, el torero Francisco Rivera Ordóñez, esposo de su hija Eugenia durante años. Aquellas imágenes mostraban reuniones familiares, celebraciones y momentos cotidianos en los que Cayetana aparecía como el auténtico corazón del clan.
Amistades inolvidables: de Isabel Preysler a Naty Abascal
La duquesa también compartió protagonismo en varias portadas con grandes figuras de la sociedad española. Entre las más recordadas están las que protagonizó junto a Isabel Preysler, símbolo de elegancia y estilo. Ambas aparecieron juntas en imágenes que reflejaban la buena sintonía entre dos de las mujeres más influyentes de la vida social española. Otra amistad muy especial fue la que mantuvo con Naty Abascal. Una de las portadas más icónicas las muestra juntas en Ibiza, vestidas de blanco, irradiando complicidad y estilo en un entorno mediterráneo que se convirtió en escenario habitual de los veranos de la aristócrata.
Veranos en Ibiza: naturalidad y libertad
Entre los reportajes más sorprendentes que protagonizó la duquesa destacan los realizados en Ibiza. Allí se la pudo ver relajada, disfrutando del mar y del sol en una faceta mucho más informal. Una de las imágenes más comentadas fue aquella en la que posaba en traje de baño, rompiendo con los códigos tradicionales de la aristocracia. Aquella portada fue celebrada por mostrar a una Cayetana libre, segura de sí misma y alejada de convencionalismos. Los veranos en la isla también ofrecieron imágenes entrañables con amigos y familiares, convirtiéndose en uno de los escenarios favoritos de la duquesa.
Viajes inolvidables: Egipto
Los viajes también formaron parte importante de las historias que protagonizó en las páginas de ¡HOLA!. Entre ellos destaca el reportaje realizado durante su luna de miel en Egipto. Las fotografías, con los monumentos milenarios como telón de fondo, mostraban a una Cayetana fascinada por la historia y la cultura. Aquellas imágenes reflejaban su curiosidad por el mundo y su gusto por descubrir destinos llenos de significado.
Su boda con Alfonso Díez y su luna de miel
Cuando muchos pensaban que el amor ya no volvería a llamar a su puerta, Cayetana sorprendió al mundo anunciando su relación con Alfonso Díez. Su historia fue objeto de intensos debates mediáticos, pero la duquesa defendió siempre su derecho a vivir su vida con libertad. La boda, celebrada en 2011 en Sevilla, fue una de las portadas más comentadas de la revista. En aquella jornada inolvidable, Cayetana incluso bailó sevillanas a la salida del palacio, demostrando una vez más su espíritu vitalista.
La Feria de Abril: su imagen más sevillana
Si hay una imagen que define el espíritu de la duquesa es la de verla vestida de flamenca en la Feria de Abril de Sevilla. Cayetana adoraba Sevilla y disfrutaba intensamente de esta celebración. En numerosas portadas apareció luciendo trajes de flamenca llenos de color, bailando sevillanas o paseando por el Real rodeada de amigos.
Aquellas fotografías reflejaban su amor por las tradiciones andaluzas y su carácter festivo, convirtiéndola en una de las figuras más emblemáticas de la feria.
La pérdida de Jesús Aguirre
Uno de los momentos más duros de su vida llegó con el fallecimiento de su segundo marido, Jesús Aguirre y Ortiz de Zárate, en 2001. Las portadas de aquellos días reflejaron el dolor de la duquesa y el apoyo incondicional de su familia. Fue un periodo de duelo que marcó profundamente a Cayetana, quien siempre habló con cariño y respeto del hombre que había compartido más de dos décadas de su vida.
Un legado de portadas inolvidables
A lo largo de décadas, las portadas dedicadas a la duquesa de Alba no solo retrataron a una aristócrata, sino también a una mujer única: apasionada, espontánea y profundamente humana. Desde los retratos familiares hasta los veranos en Ibiza, pasando por sus amistades, sus viajes y sus amores, cada imagen fue construyendo el relato de una vida extraordinaria.
Hoy, esas portadas forman parte de la memoria sentimental de varias generaciones de lectores.
Y juntas cuentan la historia de Cayetana Fitz‑James Stuart: una mujer irrepetible que vivió intensamente, fiel a sí misma y siempre rodeada de la familia que fue, sin duda, el gran amor de su vida.
Su despedida
Cayetana Fitz‑James Stuart, XVIII duquesa de Alba, falleció el 20 de noviembre de 2014 a los 88 años en el Palacio de las Dueñas de Sevilla, rodeada de su familia tras sufrir complicaciones de salud derivadas de una neumonía. Tras su muerte, sus restos fueron incinerados y sus cenizas depositadas bajo el Cristo de los Gitanos, en la iglesia de la Hermandad de los Gitanos en Sevilla, lugar que ella misma había expresado en vida como su deseo para el descanso eterno, en lugar del panteón familiar en el Monasterio de la Inmaculada Concepción en Loeches (Madrid).
























