Incluso antes de alquilar su dúplex del paseo de la Castellana, Ágatha reside en un “pisazo” de 372 metros cuadrados que se ha comprado en una de las zonas más exclusivas de Madrid, en pleno barrio de Salamanca. Pero es ahora cuando acaba de completar su decoración, tras reformarlo, y cuando la diseñadora puede disfrutar de todo tipo de comodidades: un gran salón, otras tres salas de estar, comedor, cocina, tres dormitorios y tres cuartos de baño. Digamos que es su supercasa de soltera. Mientras muestra toda la vivienda por primera vez, Ágatha confiesa a ¡HOLA! que ha pensado en ella a la hora de elegirla y que no puede estar más encantada con la decisión.
“Vi muchas casas antes de comprar esta. Ya me sabía todos los portales de Madrid y todos los precios. También me enfadé un poco con mis hijos y pensé: ‘Me compro un pisazo, sin mirar el dinero, y que se joroben”, confiesa a ¡HOLA! con su particular sentido del humor.
¿Te refieres a disfrutar de tu dinero en vez de pensar en ellos?
Sí, disfrutarlo yo. Y punto pelota. Vi un piso increíble, pero carísimo, carísimo… Estaba dispuesta a vender hasta un pie con tal de conseguirlo. Pero, gracias a Dios, se me adelantó un argentino y me lo quitó. Le estoy superagradecida.
¿Es una indiscreción preguntar cuánto te ha costado este piso?
Sí, un poco. Lo curioso es que lo compré y entré a pagar, sin verlo. Conocía el de arriba, que casi me lo compro, pero éste no. Es verdad que ya sabía a qué calle le daba por delante, la de detrás… Pero entré a pagar.
Entonces, las compraste a ciegas.
Vino Cósima a verla y le pareció superalucinante. Y eso que a ella no le gustan los cambios y se pone de malísimo humor. Pero, como te decía, todo esto ha sido un cambio muy, muy gordo para mi. Dicen que lo que más te afecta es una muerte y lo segundo, una mudanza, por encima de un divorcio. Aunque yo hice la mudanza muy suavemente, porque tuve mucho tiempo y no tenía prisas, ha sido muy duro, porque ha sido un cambio de vida muy, muy bestia.
Hay una habitación para Tristán, otra para Cosima… ¿Y para tu nieta?
De momento, cuando viene, se queda en la habitación de su padre, aunque no para por toda la casa. Hay dos cuartos para mis hijos, pero es como que me sobran un poquito. Me gusta que estén, pero esta ya es mi casa. Creo que Cosima lo ha notado… Pobrecilla. Es que, en la otra, Tristán tenía 14 armarios y ahora uno. Cósima lo mismo, sólo tiene dos armarios. En ese sentido, están peor.
¿Vive alguien contigo? ¿Quizá del servicio?
De momento, no. No estoy tan mal como dicen (ríe). Tengo a las mismas personas de servicio que en la otra casa, aunque se van por las tardes. Hay mucho menos trabajo.
Si tuvieras que definir o poner calificativos a esta etapa que estás viviendo, cómo dirías que es?
Un milagro. A mi edad, un milagro. Una maravilla. Tengo muchísimos proyectos muy bonitos. Solamente, en los dos últimos años he sacado chocolates, especias, caviar, productos de limpieza, carritos de la compra, los vinos de la semana pasada… Y muchísimos que están por venir y que son muy importantes.
Se te ve encantada.
Es que estoy con 2000 proyectos y estoy en uno de los mejores momentos de mi vida. Y a mi edad es un milagro, eh. Empecé vendiendo unas cosas de la otra casa, que yo nunca había querido vender nada. De ahí a cambié de tienda, me mudé… Ahora que lo pienso, ha sido un cambio muy duro. Pero no lo veía mientras lo hacía, sino que tirado para adelante, para adelante. Me encuentro bastante tranquila, muy serena en la casa y muy feliz en el trabajo. Y con todo esto, ha venido el bebé tan mono, tan ideal, que he tenido.
Te refieres a tu nieta.
Me he quitado esa ansiedad horrible de tener un nieto. Ya tengo una cojonuda y no quiero más. Se ha quedado quedado dos o tres días sola conmigo y he tenido que llamar a amigos, porque no me dejaba ni lavarme las manos. Le decía: "¿Me dejas un minutito que vaya a ducharme?". Y me contestaba: "No". Luego, le preguntaba: "¿Puedo hacer la maleta?". Y ella: "No" (ríe).
¿Disfrutas mucho de tu nieta aquí, en tu nueva casa?
Mucho, pero estoy deseando que me la dejen más y que se quede a ti., porque la niña todavía es muy pequeña y le siguen dando el pecho.
Queda claro que, en su supercasa de soltera, Ágatha empieza nueva etapa sintiéndose completamente renovada “Esta casa es requetepija, buena de verdad”, nos dice la diseñadora sobre el que considera ya su hogar definitivo, en la que espera estar el resto de su vida. “Es una casa fabulosa para ser viejita”, nos añade Ágatha que tiene 65 años y está estupenda.









