En el Palacio de Christiansborg estaba todo listo para recibir la noche de este 27 de febrero a los miembros del Gobierno y del Parlamento en una cena de gala que se repite año tras año y que se ha cancelado in extremis. La Casa Real comunicaba solo horas antes que no se celebraría "siguiendo la recomendación del Ministerio de Estado, a la luz de la convocatoria de elecciones", que se harán de forma anticipada el 24 de marzo en plena polémica por las intenciones de Donald Trump en Groenlandia (territorio que pertenece al país escandinavo). Organizar una velada institucional de tal magnitud supone un trabajo de muchas semanas que ya estaba muy avanzado, con gran parte de los preparativos finalizados; por eso los reyes Federico y Mary han puesto en marcha un plan para no desperdiciar toda esa labor.
Desde la proclamación de Federico X el 14 de enero de 2024, se abrió una era en la que convergen dos polos: la continuidad con el pasado y la modernidad que aporta el sello personal del actual monarca. Los cambios se reflejan en un nuevo estilo y una agenda con mayor visibilidad en temas actuales y desafíos contemporáneos, pero también quedan palpables a través de pequeños detalles. Por ejemplo, la mejora que propuso la reina Mary para las cenas de gala: colocar las flores de las mesas en jarrones de cristal para que los invitados puedan mirarse a los ojos entre sí e interactuar con mayor facilidad cuando están compartiendo velada.
Las flores para la cena de gala con las altas esferas políticas estaban preparadas para colocarse como sugirió Mary de Dinamarca, pero ahora han encontrado un nuevo lugar. Convertidos en los reyes del reciclaje, han dado una segunda vida a todos los arreglos que tenían ya colocados. Como ha confirmado la Casa Real a Billed-Bladet, las flores no se van a tirar, sino que van a tener un segundo uso: "Las grandes decoraciones florales permanecerán en el Palacio de Christiansborg, donde el museo volverá a abrir al público el lunes". Así, los visitantes que recorran el edificio podrán ver estos elementos y hacerse a la idea más certera de cómo son este tipo de actos.
Cabe destacar que es uno de los lugares más visitados del país, ya que cuenta con la torre más alta de Copenhague y es sede a la vez del poder ejecutivo, legislativo y judicial. Además, la historia de Christiansborg es una de las más llamativas. Cristián VI mandó demoler el Palacio medieval de Copenhague inmediatamente después de su ascenso al trono y construyó Christiansborg entre 1734 y 1745, pero se incendió en 1794. Se volvió a levantar en 1828, bajo el reinado de Federico VI, pero de nuevo fue devorado por las llamas. En 1907 fue Federico VIII quien colocó la primera piedra del tercer edificio, el que hoy sigue en pie.
Siguiendo los pasos de Carlos III
Su idea recuerda mucho a la iniciativa que suelen llevar a cabo los reyes Carlos y Camilla. Cuando ejercen de anfitriones en banquetes de Estado celebrados en Buckingham o en Windsor, seleccionan personalmente flores de los jardines de ambas residencias o de los parques reales. Una vez que el evento acaba, las donan a organizaciones benéficas que las envían a hospitales y residencias de ancianos de todo el Reino Unido. Una medida que va en sintonía con el sello ecologista del monarca británico, que es desde hace décadas una figura clave en la protección del medio ambiente. "Todo se reduce al hecho de que en realidad nosotros mismos somos naturaleza, somos parte de ella, no algo ajeno a ella, que es realmente cómo se han presentado las cosas durante tanto tiempo", dijo recientemente.








