Volver a nacer. Tras sobrevivir a un accidente grave o un peligro extremo utilizamos esta expresión. Y Sara Carbonero parece haber vuelto a nacer tras el tremendo susto que vivió nada más empezar 2026: el 2 de enero tuvo que ser intervenida de urgencia en el hospital José Molina Orosa, de Lanzarote, tras un fuerte dolor abdominal. Estuvo once días ingresada, cuatro de ellos en la UCI.
Un mes después, el pasado martes 3 de febrero, cumplió 42 años y lo celebró de forma sencilla, saliendo a comer con su novio, José Luis Cabrera, al que todos llaman cariñosamente “Jota”; disfrutando de un rato de risas con sus amigas, y en casa, soplando las velas de una tarta Sacher junto a sus dos hijos, Martín y Lucas —fruto de su relación con Iker Casillas—. No hubo una gran fiesta ni grandes planes, pero, sin duda, para la periodista este ha sido su cumpleaños más especial, como se desprende del revelador mensaje que compartió en su perfil de Instagram con sus 3,6 millones de seguidores.
“La vida tenía otros planes”
“Creo que nunca me había sentido tan feliz por cumplir un año más ni con tantos motivos para dar las gracias”, dice Sara en una confesión que resume el giro emocional que ha vivido en las últimas semanas. “Cerré el 2025 con una lista cortita de deseos, pero la vida tenía otros planes. Ha sido duro. Todavía lo es, aunque ya veo los rayitos de sol entre tanto nubarrón”, continúa el discurso lleno de esperanza de Sara, alguien que se ha enfrentado ya varias veces a la enfermedad, le ha plantado cara y ha ganado la batalla.
“He comido sopa de cebolla en mi nuevo restaurante francés preferido y he paseado por el centro de Madrid”, compartió Sara sobre el almuerzo con el que celebró su cumpleaños junto a su novio
En su texto de celebración de la vida, Carbonero sigue sin aclarar el motivo por el que tuvo que ser operada de urgencia, pero sí comparte sin rodeos cómo vivió una experiencia a todas luces aterradora: “Hace apenas un mes, entré a un quirófano llena de incertidumbre, y entonces habría firmado poder estar como estoy hoy. Ya no duele. El miedo ha dado paso a la gratitud, a la serenidad y a la calma”.
Frágil, imprevisible y bella
“Hoy cumplo un año más sabiendo perfectamente qué es lo esencial en la vida. Una vida tan frágil e imprevisible como bella”, prosigue, consciente de la delgada línea que separa la normalidad del vértigo. Y condensa su filosofía en una idea que podría ser titular de toda esta etapa: “Al final no podemos cambiar las cartas que nos tocan, lo único que depende de nosotros es la actitud”.
Sara tiene palabras de agradecimiento para sus seres queridos, como su hermana y "Jota, mi chico, que no se separaron de mí ni un minuto en los momentos más difíciles"
Y esa actitud, recalca, no pasa por regodearse en la compasión. “Como dije en una ocasión, no me gusta romantizar los problemas de salud, ojalá nadie tuviese que pasar por ellos, pero si hay algo positivo, es darte cuenta de la cantidad de gente que te quiere y que se preocupa por ti”, señala.
En este cumpleaños, el foco no está en los regalos ni en los planes, sino en las personas. Sara dedica parte de su texto a agradecer a quienes han sido sostén durante las horas más difíciles: “No sé cómo devolver tanto amor. En primer lugar, a mi familia y amigos, los que nunca te sueltan la mano; a mi hermana y a Jota, mi chico, que no se separaron de mí ni un minuto en los momentos más difíciles. A Iker y a mi madre por cuidar y proteger lo que más quiero cuando yo no podía”, asegura. También ha querido agradecer la labor del personal sanitario que la atendió en su último ingreso: “A todos los médicos, enfermeras y personal sanitario del Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa de Lanzarote. A Nuria y a María por su vocación, su cariño y sus cuidados y mimos en las noches imposibles”.
“Hoy cumplo un año más lejos del ruido, sin tiempo para odiar, con el corazón lleno”, resume la que fuera reportera de deportes de “Informativos Telecinco, a la que vemos en estas páginas caminando sin soltar la mano de Jota, tras haber compartido juntos un almuerzo tranquilo, como la propia Sara desveló también en su post: “Ha sido un día de celebrar lo sencillo, pero también lleno de sorpresas, de flores y tarta Sacher. He comido sopa de cebolla en mi nuevo restaurante francés preferido y he paseado por el centro de Madrid. Para rematarlo, unas risas con amigas y el ritual de soplar las velas con los niños”. En las imágenes que ofrecemos en exclusiva, Sara no oculta lo enamorada que está del empresario canario, al que besa y abraza en plena calle, sin importarle en absoluto las miradas del resto de la gente.
Desde que Jota llegó a la vida de Sara, se ha convertido en un apoyo constante para ella no solo durante la hospitalización del pasado enero y la recuperación posterior, también en su día a día. El canario y la madrileña se conocieron en 2021, en La Graciosa, en un viaje organizado junto a su gran amiga Isabel Jiménez y el marido de esta. La magia no surgió entonces, ya que tendrían que pasar todavía unos años. Su relación sentimental se consolidó a finales de 2024 y se hizo pública en 2025.
La verdadera fiesta
No es la primera vez que la vida pone a prueba a Sara Carbonero: su diagnóstico de cáncer de ovario en 2019 y otras intervenciones posteriores ya marcaron un antes y un después. Por eso, cuando ahora habla de “una nueva cicatriz que me recuerda que he superado otra piedra en el camino”, el mensaje trasciende lo físico y se convierte en declaración de resiliencia.
La periodista terminó el día cumpliendo con el ritual de soplar las velas de la tarta con sus dos hijos, Martín y Lucas
Su 42 cumpleaños llegó así, como un punto y seguido: un año más, pero también una página en blanco en la que ella se sabe “llena de amor y de gratitud, de esperanza, de sueños intactos, de fuerza y esperanza”. Y lo celebró con la sencillez de quien ha aprendido que, a veces, la verdadera fiesta es poder soplar las velas.













