Del 'Telecupón' a 'Cine de Barrio' o '¡Mira quien baila!'

Cuando Carmen Sevilla fue la reina de la televisión de los 90 con sus 'ovejitas'

La mítica actriz y cantante se estrenaba entonces como presentadora, tras una larga etapa alejada de los focos, y cautivó a millones de espectadores con su naturalidad

Por Martín Gálvez Piqueras

En aquella época tenía más de 60 años y un currículum impresionante a sus espaldas. Lo había logrado casi todo en el mundo del espectáculo (cine, teatro, música...) pero estaba retirada por completo y nada hacía presagiar que volvería de esta forma tan arrolladora al primer plano y por la puerta grande. Era Carmen Sevilla, quien veía cómo a esa edad la vida le brindaba un nueva y más que interesante oportunidad en lo profesional. Fue hasta tal punto que, comenzada la década de los noventa, la que había sido 'novia de España' tiempo atrás se convertiría en un auténtico rostro revelación de la pequeña pantalla.

Una casualidad, un golpe de suerte o simplemente el ojo para captar el talento de un gurú y visionario como Valerio Lazarov la sacaron del olvido. El reputado realizador y productor era, en la época en la que nacieron las cadenas privadas en nuestro país, el máximo responsable de poner en marcha Telecinco. Se fijó en ella y lo que en principio iba a ser un periodo de prueba de cinco meses, acabó convirtiéndose en un fichaje de campanillas que se extendería durante más de un lustro.

La irrupción de Carmen fue de tal calibre que muy pronto se convertiría en una de las principales estrellas de la emisora de Fuencarral, todo gracias a su exitoso y sorprendente debut como presentadora del Telecupón. Con su presencia, lo que en principio era un programa menor como era el sorteo de la ONCE terminó por alzarse en un buque insignia del recién nacido canal. Eso le valió a su flamante conductora firmar un suculento contrato que, según cuentan, era de 300.000 pesetas al día (1.800 euros) de aquellos años.

Fue en ese plató, acompañada de su inseparable Agustín Bravo, donde la intérprete popularizó aquella expresión de "¡mis ovejitas!", alcanzando el estatus de fenómeno sociológico y ampliamente imitado por la población en general. Pero, ¿por qué decía aquello Carmen Sevilla? Muchos no lo sabían, pero hasta su reaparición ante las cámaras había estado más de diez años alejada por completo de los focos, viviendo en su apreciada finca en el campo y dedicándose precisamente a la cría de ganado ovino en una explotación de la tranquila localidad pacense de Herrera del Duque. Allí residía junto al que fue segundo marido, el empresario cinematográfico Vicente Patuel.

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Carmen Sevilla, el mito del cine que luchó contra el olvido

Su naturalidad y espontaneidad delante del objetivo eran su principal activo, llegando incluso a aparecer con unas zapatillas de andar por casa para repartir dinero ante los millones de espectadores que la seguían fielmente de lunes a viernes en el horario de máxima audiencia. Llevara puestas o no sus babuchas que tenían forma de conejo, se había metido al público en el bolsillo y su show era todo un acontecimiento televisivo que reunía a familias enteras frente al televisor.

Sus despistes o lapsus también eran marca de la casa, pero la forma tan divertida en la que salía de cualquier embrollo la hizo ganarse muy pronto el respeto, la admiración y el cariño de la gente. Quién le iba a decir a Carmen Sevilla que, con todo lo que había sido, su leyenda se iba a hacer aún más grande una vez entrada en la tercera edad. Como era de recibo, su fuerza inagotable y la gran atracción que sentía el televidente por ella le hizo trabajar durante mucho tiempo en otros formatos.

La emoción y el cariño de Juan y Medio al hablar de Carmen Sevilla

Fueron propuestas como Se acabó la siesta, Date un respiro, Mañana serán estrellas, En directo contigo, La noche de Carmen o la fugaz serie Ada Madrina, entre otros. Tras su salto a Antena 3, su última etapa llegaría de la mano de TVE a principios del 2004 cuando se le encomendó hacerse cargo del emblemático Cine de Barrio. La presentadora andaluza, que sustituía en el puesto a José Manuel Parada, permaneció en Prado del Rey hasta el 2010 (primero acompañada por el periodista Juan Carlos Cerezo y después por Inés Ballester).

También fue maestra de ceremonias de las campanadas de fin de año en 2004 junto a Ramón García en la cadena pública y, entre medias, tuvo el arrojo de participar como concursante en la segunda edición de ¡Mira quién baila!. Allí, demostró no solo sus dotes danzarinas sobre la pista sino que... quien tuvo, retuvo (bajo un salario de diez mil euros por gala). Tras conocerse la triste noticia de su fallecimiento y rememorando todas sus hazañas, hoy la figura irrepetible de Carmen Sevilla vuelve a brillar como nunca en la memoria colectiva de este país.

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