Antes de que la palabra feminismo se hiciera cotidiana, las folclóricas españolas ya nos daban lecciones de empoderamiento y libertad. No solo rompieron moldes con las letras de sus canciones, sino también con su forma de vivir y expresarse públicamente, desafiando normas y prejuicios. Fueron pioneras en visibilizar los derechos de las mujeres: mostraron que podían decidir sobre sus relaciones, su cuerpo, la maternidad o su manera de vestir. Escenificaron lo que hoy llamamos sororidad y hablaron abiertamente de malos tratos, incluso denunciándolos. Algunas se definieron como feministas; otras, simplemente, defendieron esos valores sin saber que lo estaban haciendo.
Rocío Jurado se nombró a sí misma feminista en un momento en el que prácticamente nadie lo hacía, o al menos desde un posicionamiento tan visible como el que ella tenía. "Soy feminista, no soy detractora del hombre, para nada, soy defensora de los derechos de la mujer, que es diferente", dijo sin titubear en 1995 en una entrevista con Julia Otero.
Cuatro años más tarde, volvió a dejar clara su postura tras un comentario de José Ortega Cano en Onda Cero alabando los atributos masculinos del toro. Primero dio un golpe en la mesa con el abanico. Después, declaró: “Bueno, si no es por la vaca, no existe el toro… Vamos a dar a cada uno lo que es de cada uno. A mí, tanto machismo, me apabulla. Yo no soy feminista desesperada, pero en lo que hay que defender a la mujer, la defiendo. Y eso que dices es exagerado. No me gusta tanto machismo”.
"Soy feminista, no soy detractora del hombre, para nada, soy defensora de los derechos de la mujer, que es diferente"
La cantante también ha pasado a la historia por la magistral respuesta que dio cuando le preguntaron en un programa de televisión por su talla de sujetador. "El único sujetador que me importa es el mental. Ese es el que tú te tendrías que poner para no hacerme estas preguntas", contestó, demostrando que las mujeres no son meros objetos, sino que tienen pensamiento propio.
Rocío Jurado defendió a capa y espada los importantes mensajes que enviaban a las mujeres algunas de sus canciones más rompedoras, como Ese hombre, A que no te vas o Lo siento, mi amor, considerado por algunos el primer himno feminista de la democracia. "Me siento muy orgullosa. Nunca una mujer se había atrevido", decía. "En mis canciones canto cosas como si tú no me quieres, tengo a otro que ya me quiere, me voy y adiós muy buenas", añadía.
"A todas las mujeres que sufren malos tratos. Hay muchas maneras de maltratar. Mi corazón, mi canción, mi voz y mi vida para todas ellas"
En 1980, en una entrevista con Jesús Hermida, el periodista le preguntó si creía que hacía bien a las mujeres con este tipo de canciones. "Pues sí. No creo que a partir de estos temas se vaya a crear un movimiento feminista en contra del hombre, porque no se trata nunca de ir en contra del hombre, se trata de igualar conceptos, de igualar situaciones", explicó la cantante. "A través de estas canciones se han dado casos, muchísimos, de mujeres que se han atrevido a plantear a sus maridos: 'Lo que tú estás haciendo conmigo no es normal, y si tú sigues, yo lo estoy pasando fatal; procura alegrarme la vida, porque de otra forma me voy a tener que pensar en divorciarme y buscar otro amor, otra forma de llenar y engrandecer mi vida'", comentó.
"El único sujetador que me importa es el mental. Ese es el que tú te tendrías que poner para no hacerme estas preguntas"
La cantante de Chipiona era una mujer de rompe y rasga. Llegó a ponerse en huelga de hambre para que su familia la dejara ser artista. Defendía su trabajo con vehemencia, apoyaba a las madres solteras, promovía el divorcio antes de que se aprobara la ley de 1981 y denunciaba públicamente el maltrato dedicando canciones a todas las mujeres que sufrían violencia. "A todas las mujeres que sufren malos tratos. De alguna manera, hay muchas maneras de maltratar. A todas ellas mi corazón, mi canción, mi voz y mi vida, para todas ellas".
Lola Flores también fue una folclórica que rompía con esa imagen de la mujer como un ama de casa y perfecta madre. Al igual que Rocío Jurado, ella era el sustento económico de la familia, trabajando en giras larguísimas por el mundo. Además, mostró que las mujeres podían vestirse como quisieran sin depender de la aprobación de un hombre. Como en un reportaje de la revista Lecturas en 1971 en el que aparecía con minifalda y lanzaba un mensaje a su marido, El Pescaílla. "No le hace ni pizca de gracia pero ya se irá acostumbrando".
La artista volvió a adelantarse a su tiempo cuando denunció en público lo que todavía era un tabú. En 1994, en la miniserie Coraje de vivir, de Antena 3, estremeció a la audiencia al hablar de su relación con el cantaor Manolo Caracol. “Al poco tiempo en la relación sentimental entre Caracol y yo no todo eran mieles. Después los celos, los insultos delante de la gente, me maltrataba, ¡lo que sufrían mis padres! Y mi hermano de mi alma me decía: ‘Deja a ese hombre, Lola, déjalo que va a ser una ruina para ti’”.
"Si tienen un bultito en el pecho vayan inmediatamente al médico"
Cuando nadie sabía lo que significaba la palabra sororidad, La Faraona la escenificó a la perfección con su amiga del alma, Rocío Jurado. "Eres una piedra de Chipiona que no se puede aguantar", le decía con admiración. La más grande, por su parte, nunca olvidó que Lola fue "la única de mis compañeras artistas que estuvo al lado de mi madre cuando se estaba muriendo". "Se sentaba con ella, con mi madre, que la quería tanto... Nunca lo olvidaré. Lola Flores es el arte, pero también es el ser humano", expresó al borde de las lágrimas.
Lola era un mujer tan libre, fuerte y valiente que no dudó en hablar públicamente del cáncer de mama que sufrió. "Si tienen un bultito en el pecho vayan inmediatamente al médico", dijo en 1989 en La Luna, el programa de entrevistas que entonces presentaba Julia Otero. Sin duda, una gran campaña de concienciación en pleno prime time.
Por su parte, Sara Montiel soñaba con ser artista de cine… y lo consiguió. Y aunque probablemente ella no se consideraría feminista -porque en su época ese término no era tan habitual-, fue toda una pionera. Conquistó Hollywood, se casó cuatro veces, habló de sexo públicamente, adoptó a sus hijos y se convirtió en la actriz española mejor pagada. "Quería vivir sin dueños y ser pájaro libre", señalan en el documental Súper Sara, dirigido por Valeria Vegas. Y lo logró. Plantó cara al poder cuando rechazó la invitación de Franco para cantar en su fiesta de Navidad, y también se rebeló contra su segundo marido, el productor José Vicente Ramírez Olalla, cuando este le exigió que abandonara el cine por él.
Otra de nuestras artistas internacionales más relevantes, Concha Piquer, aparte de ser una mujer muy moderna para su época, llevó la copla a lo más alto en los grandes escenarios del mundo: Broadway, México, Cuba,... Y, por el camino, se puso al frente de su propia compañía teatral, pese a haber nacido en la pobreza en 1906, y defendió con pasión un repertorio que, en aquel momento, fue calificado de transgresor cuando cantaba cosas como "Yo soy la otra, la otra. Ya nada tengo derecho. Porque no llevo un anillo".
"Si no gano dinero, no me divierto"
La coplista acabó casándose con el hombre de su vida, el torero Antonio Márquez, quien abandonó a su mujer, a su hijo e incluso los toros para seguirla. "Dicen que las folclóricas somos muy antiguas, pero yo me considero una mujer moderna porque en esta vida he hecho lo que me ha dado la gana. Yo siempre he tenido mando, ¿qué más se puede pedir?", decía la cantante, que murió en Madrid en 1990 tras haber hecho una fortuna con su arte. "Si no gano dinero, no me divierto", aseguraba. Y creó un gran imperio.
Una folclórica convertida en icono del feminismo más pionero fue María Jiménez, quien se transformó en estandarte de la lucha contra la violencia machista (tras denunciar públicamente haberla sufrido en primera persona) con el tema Se acabó, que publicó en 1978.
"Fui la primera feminista de España, ¡de las primeras madres solteras que dieron la cara en público!"
La artista sevillana, de orígenes humildes, fue, además, madre soltera en 1968, en una época en la que no estaba bien visto. "Fui la primera feminista de España, ¡de las primeras madres solteras que dieron la cara en público! Pero lo viví bien. Trabajaba mucho para mantener a mi hija. Mi hija era mi gran motivo, mi motor. Entonces no se hablaba nada de feminismo. No se decía la palabra", declaró en una entrevista. Desgraciadamente, su hija falleció en 1985 en un accidente de tráfico. "Tuve una hija preciosa, que no me gusta hablar de este tema porque me pongo muy triste, porque igual que Dios me la dio, me la quitó", lamentó la cantante de La lista de la compra.
Terminamos este repaso por el mundo de nuestras folclóricas con Carmen Sevilla, quien fue mucho más que la novia de España. La artista habló abiertamente de la cara más amarga de la maternidad. Siempre soñó con ser madre y, cuando por fin lo consiguió, no pudo disfrutarlo como hubiera deseado. A los tres meses de dar a luz a su hijo Augusto, puso rumbo a América para cumplir con sus compromisos profesionales. "Esos momentos tan maravillosos cuando va creciendo una criatura yo no lo he sentido en mi alma, en mi cuerpo, porque he estado trabajando y cuando venía pues tenía tata y yo iba a darle un beso por la noche y me decía que no, que el niño estaba durmiendo. Eso lo he llevado y lo llevo dentro de mi alma... un tiempo maravilloso... eso se me ha pasado a mí, el ser madre de verdad", confesó con gran tristeza. Con sus declaraciones ya puso de relieve un problema que hoy está a la orden del día: la conciliación.
"Sí, desgraciadamente solo he tenido un hijo, al que adoro, pero podría haber tenido tres"
Además, la artista habló con dolor de otro gran tabú en la época. "Sí, desgraciadamente solo he tenido un hijo, al que adoro, pero podría haber tenido tres. Tuve dos abortos. Es una de las penas más grandes que puedo tener como madre, el no haber podido tener más hijos".
















