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EXCLUSIVA: La entrevista más esperada de Eva Cobo, dieciocho años después de su misterioso retiro

Habla por primera vez de la trágica muerte de su hija Carlota, nacida de su relación con Toni Cantó, en un accidente de tráfico, con solo dieciocho años, en enero de 2011


20 de julio de 2022 - 9:00 CEST

A finales de los ochenta y principios de los noventa, el nombre de Eva Cobo fue sinónimo de éxito: se convirtió en “chica Almodóvar”, conquistó el estrellato internacional al protagonizar una película junto a Jackie Chan y se erigió en una atracción para la prensa por su relación con algunos de los hombres más famosos de nuestro país. Sin embargo, en 2004, decidió fundir su carrera a negro y se esfumó de la noche a la mañana. Un anonimato que duró hasta 2011, cuando la actriz volvió a copar brevemente los titulares por una trágica razón: la muerte a los dieciocho años de su hija Carlota, fruto de su relación con el actor y hoy  político Toni Cantó . Una década después y tras mucho sufrimiento, Eva Cobo, de cincuenta y cinco años, ha logrado resurgir de sus cenizas. Transformada en empresaria del aceite de oliva con su marca, DeCobo (decobo.es), ¡HOLA! viaja hasta los campos de olivos de Málaga, donde cosecha parte de este ‘oro líquido’, para dar respuesta a la pregunta que todo el mundo que siguió sus pasos hace tres décadas se ha planteado en alguna ocasión durante este largo tiempo de ausencia.

Portada HOLA 4069© Hola

—¿Qué fue de Eva Cobo?

—Me retiré en dos mil cuatro, hace dieciocho años. Lo último que hice fue la obra de teatro   El acero de Madrid  y la película   Pasos , de Federico Luppi. En ese momento estaba embarazada de Roberto, mi hijo pequeño, y tenía amenaza de parto prematuro. Pasé el rodaje entero tumbada en una hamaca. ¡Solo me levantaba para hacer la toma! Cuando nació, sumado a otras circunstancias personales, decidí dedicarme a la familia.

—¿Cuáles fueron esas circunstancias?

—El padre de mi segundo hijo (el empresario gallego Roberto Díaz-Rincón) me pidió que abandonara la profesión. Lo hice, porque apostamos por un proyecto familiar. En ese momento, tenía tres niños, Carlota, Alejandro y Roberto, y me compensó dedicarles tiempo a ellos, sin la preocupación de tener que dejarlos para ir al teatro o hacer esas giras por toda España.

—¿Te costó tomar esa decisión?

—No, porque estaba ilusionada con que mi familia tuviera lo mejor de mí. Eso sí, no pensé que ese adiós fuese a durar tanto tiempo.

Hace casi dos décadas, dejó la interpretación y ahora está volcada en su nueva faceta como empresaria de su propia línea de aceites

—¿Dónde has estado durante estos años?

—Cuando nació el pequeño, me fui a vivir a La Coruña y estuve seis años. De allí, coincidiendo con lo que pasó con Carlota en dos mil once, me instalé en Londres, donde he residido nueve años. Y ahora llevo un año en España, en Torremolinos.

—¿Cómo gestionaste la muerte de tu hija?

—Eso es lo peor y lo que nunca imaginas que te pueda suceder. Fue, además, tan inesperado… La niña se fue la madrugada del sábado veintinueve de enero. El domingo anterior, me entró una necesidad enorme de visitarla en Barcelona. Ella vivía allí, porque estudiaba Dirección y Administración de Empresas en ESADE. “Tengo que ir, tengo que ir”, me repetía. ¡Me fui al aeropuerto sin billete! Viajé el lunes veinticuatro y volví el jueves veintisiete. Hicimos un montón de cosas, como ir de compras… Muchos planes de chicas, ¿sabes? Me pidió que no me fuera. Yo le contesté que tenía que atender también a sus otros hermanos, y me contestó: “Mami, te quiero mucho”. Y ya está… Un día después, al regresar a su casa en el coche de su chico, después de haber cenado con él, un kamikaze chocó con ellos.

Eva Cobo HOLA 4069© Manuel Martos

—¿Has logrado superarlo?

—Me ha costado muchísimo. Caí en una depresión muy fuerte y estuve un año sin poder salir prácticamente de la cama. Me daba pena por mis dos hijos porque, aparte de lo que les había pasado con su hermana, se encontraron con que mamá estaba ausente. ¡No podía entender que los autobuses siguieran circulando, que la gente siguiera su vida como si nada! Me recomendaron que cambiara de sitio y nos fuimos a Londres para que los pequeños aprendieran inglés. Lo hice para superar unas circunstancias dramáticas. Y lo que iba a ser un proyecto de un año se terminó convirtiendo en nueve. Allí monté dos negocios: uno para llevar a niños españoles a estudiar a colegios británicos y otro de importación de productos españoles, ya que soy una enamorada de la cocina y los echaba de menos.

—¿Qué te hizo salir de la cama?

—Mis hijos, la necesidad que tenían de mí. Me he sentido muy apoyada también por mis amigas, que han sido fantásticas y han estado pendientes de mí continuamente.

“Me ha costado muchísimo superar lo que le pasó a Carlota. Caí en una depresión muy fuerte y estuve un año sin poder salir prácticamente de la cama. No podía entender que la gente siguiese su vida como si nada”
EXCLUSIVA: Eva Cobo, su entrevista más esperada tras 18 años de retiro

—Y, ¿cómo te encuentras ahora?

—Me da el bajón cuando se acercan las fechas complicadas: su cumpleaños, que es el veinte de noviembre, la Navidad… y me dura hasta el veintinueve de enero, cuando se fue. Pero estoy bien, creo que vino a hacer lo que tenía que hacer y se fue cuando cumplió. Ahora me está esperando. No hay un día que no piense en ella y siento que me acompaña. Siempre llevo conmigo su cruz de Bautismo. A veces estoy sentada en un sitio y de repente me invade su olor… Es como si tuviese un ángel de la guarda.

—Hablas de que hizo lo que tenía que hacer. ¿Cuál es el legado de tu hija?

—El verano anterior a que pasara todo, se marchó a Turkana, en Kenia, a colaborar tres meses con la ONG Emalaikat. Cuando ocurrió el accidente, volví a Barcelona y me enteré de que había estado trabajando todos los fines de semana y que mandaba íntegro el dinero que conseguía para mantener a una familia con la que se había comprometido allí.

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En 2011, Eva abandonó de nuevo el anonimato tras la muerte de su hija Carlota. “La fe te ayuda a asumirlo y a pensar que está en un sitio mejor. Por supuesto, también he pedido ayuda profesional cuando la he necesitado”, nos confiesa la empresaria en esta entrevista, con la que regresa a la vida pública

—¿Qué papel ha jugado la fe en tu mejoría?

La fe te ayuda a asumirlo y a pensar que está en un sitio mejor. Por supuesto, también he pedido ayuda profesional cuando la he necesitado.

—¿Tienes relación con Toni Cantó?

—Ninguna.

—¿Qué opinas de su giro de actor a político?

—Es que no tengo ninguna relación con él. Ni la tuve antes del accidente de mi hija, ni después. Así que no tengo nada que opinar.

—¿Cuál es tu estado sentimental actual?

—Muy tranquila, llevo muchos años sin pareja. Me separé de mi segundo marido hace siete años. Desde entonces estoy sola y… ¡feliz!

“Me separé de mi segundo marido hace siete años. Desde entonces estoy sola… y feliz. Más que mala suerte, creo que he tenido mal ojo”, nos confiesa la actriz, de cincuenta y cinco años

—¿Has tenido mala suerte en el amor?

—Creo que he tenido mal ojo [Risas].

—Has pasado por una ruptura mediática con Cantó cuando estabas embarazada de siete meses de tu hija Carlota, a lo que hay que sumar dos divorcios complicados de los respectivos padres de tus hijos, Álvaro Akerman y Roberto Díaz-Rincón. ¿Qué has aprendido de los hombres?

—¡Que no me fío de mí misma para elegir! Ya les he dicho a mis amigas que me lo busquen. Cuando lleguen a un consenso, lo miraré.

—¿Tienes ganas de enamorarte?

—Estoy muy tranquila y, al final, cada vez que me he enamorado me ha frenado en la vida

—¿Qué debe tener el hombre adecuado?

—Que sea buena gente, que no me corte las alas, que no me ate…

Eva Cobo HOLA 4069© Manuel Martos
Eva, ante un campo de olivas, su actual hábitat natural.

Aquí estoy

—¿Cómo es tu nueva vida en Torremolinos?

—¡Estoy encantada! Las circunstancias no estaban para volver hasta que fue el momento adecuado. Mis hijos y yo somos felices aquí, aunque me queda poco con ellos. Roberto, el pequeño, de diecisiete años, acaba bachillerato el año que viene y volará a la universidad. Alejandro tiene veinticinco años, es ingeniero aeronáutico y está trabajando. Al margen de mi familia, estoy volcada en mi nuevo  negocio de aceite y sigo con la empresa de llevar niños a estudiar a Inglaterra e Irlanda.

—Tú eres de Barcelona, ¿por qué Málaga?

—Buscaba el mejor colegio británico para mi hijo pequeño… y lo encontré aquí.

—¿Cómo has terminado convertida en una empresaria del aceite?

—Yo iba a montar mi marca de aceite porque, como te he comentado, en Londres echaba mucho de menos estos productos tan españoles. Pero un amigo mío me presentó a Javier Navas, que producía aceite ecológico en el olivar de su familia en el Parque Natural de la Subbética. Al asociarnos, nació esta línea de aceites, DeCobo. Estamos muy felices porque ha sido reconocido internacionalmente en París, Japón y Los Ángeles, y hemos recibido el premio Oro Mezquita de Córdoba. También me he asociado con mi amiga Mariví Navarro, que tiene estos campos en la provincia de Málaga donde os recibo.

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A la izquierda, Eva Cobo, con su hija, fallecida en 2011, en un accidente de coche, durante una entrevista concedida a ¡HOLA!, cuando Carlota era aún muy pequeña. A la derecha, la joven, unos meses antes de su triste desaparición, en la boda de su padre, Toni Cantó, con Inmaculada Suárez, celebrada en 2010.

—¿Y volverás a dedicarte a la interpretación?

—Si surge algo que me emocione, sí. Es un trabajo que me llena mucho, pero todo son etapas. Lo que echo más de menos es el teatro…

—Un papel muy importante de tu carrera fue Matador, de Almodóvar, donde trabajaste con Antonio Banderas. ¿Cómo lo recuerdas?

—Un día me llamaron a casa de parte de Pedro. Quería hacerme una prueba. Me habría visto en alguna de las películas que yo había rodado en Cataluña. Dije que sí, fui a Madrid, hice la prueba y me cogió. Tenía dieciocho años. Recuerdo que el casting fue muy agradable. Y luego el rodaje también fue estupendo. Le estoy muy agradecida porque esa película me cambió la vida, me abrió las puertas a toda España. A él le hacía mucha gracia que yo fuese medio manchega, por parte de padre, y me pedía que improvisara. Que dijera, por ejemplo: “Regálame una ristra de chorizos, que a mi madre le privan” [Risas].

—¿Te gustaría repetir con él?

—¡Me encantaría! Es un genio y trabajar con él es como un juego, porque él se mete mucho en el papel que tienes que hacer.

—¿Has mantenido el contacto?

—Lo he visto en algún acto y ha sido muy cariñoso, pero no hemos quedado.

“Cada vez que me he enamorado me ha frenado en la vida. ¿Qué debe tener el hombre adecuado? Que sea buena gente, que no me corte las alas, que no me ate…”, relata la que fuera ‘chica Almodóvar’

—¿Cuáles son los recuerdos de la movida?

—Yo tenía dieciocho años cuando rodé con él y, efectivamente, me pilló toda la movida. Era un no parar de fiestas, noches con Alaska…

—¿Qué decía tu familia?

—He tenido siempre una familia tradicional que me ha cuidado mucho. Mi madre falleció en octubre. Ha sido pronto, porque no era tan mayor, pero ha descansado. Estaba muy malita.

—¿Qué vino después de Almodóvar?

—A los veintitrés años, trabajé con Jackie Chan en la película Armadura de Dios II: Operación Cóndor. Fue una etapa fantástica. Rodé muchas escenas de acción sin doble. Yo, cuando lo veía venir con cara de cordero degollado, decía: “Ya me va a pedir una torta”. Hice buena amistad. ¡Incluso le llevé un jamón!

Eva Cobo HOLA 4069© Manuel Martos
Eva Cobo dio el salto al estrellato gracias a su participación en “Matador”, la película de Pedro Almodóvar. “¡Me encantaría repetir! Es un genio y trabajar con él es como un juego, porque él se mete mucho en el papel que tienes que hacer”, nos confiesa la actriz, que ha sentido mucho la muerte de Verónica Forqué, con quien coincidió en el rodaje.

—¿Has vivido alguna situación de acoso o abuso de poder en la industria?

—No tiene por qué ser solo en el mundo del cine. Hay gente que no conoce el respeto a los demás. Dudo que haya habido alguna mujer que no haya tenido que decir: “Hasta aquí”.

—¿Tú lo has dicho muchas veces?

—He perdido trabajo por mostrarme tajante, pero no quiero entrar ahí…

—En aquella España, eras una especie de sex symbol, ¿te sentiste mujer objeto?

—No, lo que no quita que te vieses un poco obligada para hacer según qué escenas. Estaban escritas y, si querías trabajar, tenías que hacerlas.

“No hay un día que no piense en mi hija y siento que me acompaña. Siempre llevo conmigo su cruz de Bautismo. A veces estoy sentada en un sitio y, de repente, me invade su olor… Es como si tuviese un ángel de la guarda”

—¿Tus hijos no han querido ser actores?

—No. Si me lo han dicho, ha sido en broma.

—¿Qué saben ellos de tu vida anterior?

—Poco. Se han enterado últimamente. El pequeño se ha metido en internet y me ha preguntado. “Sí, cariño, tu madre ha salido de fiesta, ha bailado… y se ha equivocado”. Algunas se pueden tapar; otras son para siempre.

—Tuviste una juventud agitada. ¿Y la madurez?

—Con experiencia, muy tranquila, a la sombra e intentando escribir con buena letra.

—¿Dónde te ves dentro de diez años?

—En una casa con mis aceitunas y con mis niños. ¡Y espero que con algún nieto!

—Si tu vida fuese una película, ¿cuál sería?

—Una de acción, pero también tendría toques cómicos y habría un amor imposible.

—Y, a pesar de todo, ¿con un final feliz?

—¡Por supuesto! Mírame, he vuelto dieciocho años después. ¡Aquí estoy!

TEXTOEDUARDO VERBO
FOTOSMANUEL MARTOS
ESTILISMOCRISTINA REYES
VÍDEOJOSÉ A. CARRASCOSO
MAQUILLAJE Y PELUQUERÍAYOHANA ROJAS
ASISTENTE DE ESTILISMOCÁNDIDO CABRAL
VESTUARIOSOUTHERN COTTON, GREEN COAST, COUCHEL PARA EL CORTE INGLES, MIMOKI, CXC, CLOOUI