Lo que empezó siendo un día de campo como otro cualquiera, acabó marcando un punto de inflexión en la vida de Alberto Álvarez. Y es que el sábado 2 de mayo volvió a nacer. El torero, retirado de los ruedos desde el pasado octubre, se cayó ese día en una trituradora de pienso en su finca de Valereña (Zaragoza); un aparatoso accidente por el que continúa ingresado en el hospital, donde tuvo que ser operado de urgencia. Ya sin que su vida corra peligro y en plena recuperación, el diestro ha detallado con serenidad qué pasó exactamente, cómo se encuentra y cuál es el pronóstico.
"He pasado unos días malos porque psicológicamente, cuando ves esas imágenes en la cabeza de cómo intentaba subir y a la vez la máquina me engullía, es una imagen muy difícil de digerir. Ves la muerte muy cerca y ha sido muy duro", ha dicho en Y ahora Sonsoles, espacio en el que ha participado mediante videollamada desde el hospital.
Los detalles del accidente
El diestro ha contado qué es exactamente lo que ocurrió para caerse en la trituradora. Explica que estaba lloviendo, se resbaló y todo se desencadenó a gran velocidad. "Enseguida me empezó a cortar las piernas. Solo me acordaba de mi hija, que tengo una niña de 10 meses. Una vez que conseguí llegar hasta la parte alta de la máquina, tenía que bajar y me tiré", ha relatado.
Como mantenía el teléfono en el bolsillo, llamó a su prometida, Verónica, quien a su vez hizo una ronda de llamadas. Alberto Álvarez asegura que en todo momento fue consciente, que no perdió el conocimiento y que al llegar al hospital no quería cerrar los ojos porque "sentía que si los cerraba, me moría". Los médicos le transfundieron 10 litros de sangre por la fuerte hemorragia que tenía y le operaron.
Las secuelas
Durante su entrevista, no pierde la sonrisa, reflejando así lo afortunado que se siente de estar vivo. Se centra en agradecer esta segunda oportunidad que la vida le ha dado y en seguir todas las pautas para recuperarse. La pierna derecha es la más afectada porque no tiene sensibilidad ni en los dedos ni en el gemelo porque tuvieron que reconstruir el nervio ciático y aún es pronto para saber cómo va a quedar. "Eso es lo de menos. Si se mueve, bien; si no, le pondré una rueda o algo haremos", ha dicho con mucho sentido del humor.
El diestro cuenta en estos momentos con el apoyo de toda su familia, con la que quiere dar normalidad al susto que han vivido; de toda la profesión; y también de la opinión pública, como demuestran los mensajes y muestras de cariño que está recibiendo en estos últimos ocho días en los que además ha recibido visitas. Inseparable es Verónica, la madre de su hija Macarena, a la que define como "una mujer encantadora" con la que forma el mejor de los equipos y con quien tiene claro que quiere disfrutar al máximo de esta nueva etapa.






