Estefanía de Mónaco cumple 50 años convertida en una mujer solidaria, madre feliz y Princesa ejemplar

La hija menor del príncipe Raniero y Grace Kelly ha encontrado la estabilidad tras muchos años de vida sentimental agitada y carácter díscolo

Por hola.com

Estefanía María Isabel Grimaldi Kelly vino al mundo el 1 de febrero de 1965 para colmar la felicidad de la pareja de cuento de hadas formada por el príncipe Raniero III de Mónaco y la bellísima actriz de Hollywood Grace Kelly convertida en la princesa Gracia. Era la tercera y última hija de los príncipes y desde muy niña dio muestras de una rebeldía que la haría célebre a lo largo de su vida. Sus sonoros llantos en actos oficiales impedían escuchar bien los discursos y los fotógrafos se tuvieron que acostumbrar desde bien pronto a que la benjamina de los Grimaldi les sacara la lengua constantemente. Su ingreso internado a las afueras de París no consiguió domar el marcado carácter que mostraba la Princesa a sus 15 años.

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Los 50 años de vida de Estefanía de Mónaco dejan para el recuerdo una larga lista de amores de juventud, varias ocupaciones laborales de lo más variopintas, dos matrimonios, tres hijos muy diferentes entre sí y, en definitiva, una existencia nada convencional para una princesa de una de las monarquías más antiguas de Europa.

En paralelo, Estefanía de Mónaco no quería ser solo princesa y se buscó ocupaciones de lo menos convencionales para una hija de un príncipe reinante. Cantante pop, diseñadora de trajes de baño, modelo, artista de circo…

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Después de algunos sonados romances llegaría su matrimonio con el guardaespaldas Daniel Ducruet, con quien había tenido dos hijos, y la relación con el también miembro de su equipo de Seguridad Jean Raymond Gottlieb, con quien tuvo a su tercera hija.

Su padre falleció hace casi diez años, tras una larga y triste enfermedad, y es entonces cuando la “princesa rebelde” da un nuevo giro a su vida. Hoy día la hermana pequeña del príncipe Alberto II lleva una vida tranquila alejada la mayor parte del tiempo de los focos de lo público, a los que se expone en contadas ocasiones sólo en los eventos más especiales de la vida oficial del Principado. Dos de los más recientes han sido la presentación oficial de sus sobrinos los príncipes Jacques y Gabriella o presidiendo la inauguración del Festival Internacional del Circo de Montecarlo hace menos de dos semanas.

Vive volcada en la educación de sus tres hijos, si bien los dos mayores ya han abandonado el nido familiar: Paulina Ducruet estudia en París y el primogénito, Louis, también estudia fuera de casa en una prestigiosa Escuela de Negocios del sur de Francia. Con ambos mantiene una excelente relación. Su hija menor, Camille, aún vive con ella y estudia en un colegio de Mónaco.

Estefanía se muestra comprometida con varias causas benéficas, sobre todo con la lucha contra el SIDA y organizaciones solidarias que se vuelcan con la juventud más desfavorecida. Es habitual verla en actos solidarios acompañando a su hermano Alberto o a su cuñada, la princesa Charlene, con quien ha congeniado de maravilla.

Así es la vida de la Princesa en la actualidad. Ha encontrado la estabilidad y dejado atrás para siempre la fama de mujer díscola. Es una madre feliz. Hace un par de años la princesa concedió una excepcional entrevista en la televisión francesa en la que habló de su vida actual y de cómo sólo sale de su retiro voluntario cuando alguna causa justa lo requiere. También hizo balance y resumió ella misma mejor que nadie lo que ha sido su medio siglo de existencia. “He vivido varias vidas en una. Me gusta la vida con todo lo que me aporta y aprovecho cada instante. Acabe bien o mal… Sin pesares”.