Inquieta, curiosa, juguetona, traviesa... son muchos los adjetivos que definen a la infanta Leonor. Con casi dos años, la primogénita de los Príncipes de Asturias ha comenzado a descubrir lo divertido que es explorar el mundo que le rodea. A falta de espacio para correr, la lancha Somni se convirtió en un improvisado patio de juegos en el que compartir la mañana con su abuela, la reina Sofía, su madre, la princesa Letizia, y su hermana pequeña Sofía.
Se quitó la gorra, se subió a los asientos, saludó a su padre -el Príncipe navegaba cerca de ellas- y le "robó" las gafas de sol a la Reina para ponérselas y comprobar cómo ven el mundo los mayores. Una ajetreada jornada en el mar en la que, de nuevo, su dulzura e inocencia infantil fueron protagonistas.
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