El papa León XIV ha sido recibido por los reyes Felipe y Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, en un ceremonial sin precedentes que se ha desplegado en el aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid-Barajas y en el Palacio Real, que se ha abierto para recibir al Vicario de Cristo en la Tierra. La Familia Real ha mostrado una cercanía y un cariño hacia el Pontífice como no se recuerda. Especialmente cercana ha sido la reina Letizia, quien desde el primer momento se ha mostrado muy atenta con conversaciones continuas y gestos.
Una Reina volcada con el Pontífice
Jose Luis Martín Ovejero, experto en comunicación no verbal, nos analiza las actuaciones de los Reyes y sus hijas en esta primera toma de contacto con el Santo Padre, donde lo que más le ha llamado la atención ha sido "cómo se ha volcado la reina Letizia en este recibimiento al Papa" que se ven "en todas las conversaciones que ha tenido con él; ha estado constantemente interactuando y charlando con él".
Las manos que hablan por sí solas
Las charlas de la Reina no han sido "simplemente contarle cosas, es que en las manos se veía perfectamente el grado de compromiso que tenía con lo que estaba contado, se llaman gestos ilustradores y las personas los hacen cuando su mente está muy comprometida en lo que cuentan". Cuanto más se gesticula, más convencido se está de lo que se cuenta, asegura este especialista.
Cercanía cuerpo a cuerpo
Martín Ovejero también considera que la reina ha hecho muchas miradas directas al Pontífice, lo que se traduce en mucha cercanía, que se ha evidenciado con mucha aproximación corporal. "Cuando suben las escaleras del Palacio Real, hay un momento en que se paga, cuerpo a cuerpo, al Papa, cómo le coge del brazo e incluso pasando una mano por la espalda". Otro punto interesante es cuando los Reyes le despiden en el aeropuerto para que el Obispo de Roma se suba al coche que le llevaría al Palacio Real, "la reina Letizia hace un pequeño contacto físico en la zona del antebrazo y es algo muy interesante porque transmite mucha cercanía y mucha profesionalidad, ya que inconscientemente lo que percibe quien lo recibe es que se es mejor persona y profesional en un sutil contacto que dura un segundo".
Leonor y Sofía, "uña y carne"
Respecto a Leonor y Sofía, este experto en comunicación no verbal asegura que, a pesar de la distancia, las hermanas tienen una gran complicidad que queda patente en la imitación corporal: mismas posiciones corporales que reflejan sintonía mental. Las dos tienen muchas conversaciones y sonrisas entre ellas y cuando suben las escaleras de Palacio, la Princesa coge el brazo de su hermana. Son uña y carne y la Infanta es un apoyo para la Princesa", sentencia Martín Ovejero.
El Rey, perfecto anfitrión
Respecto al Rey, que ha destacado por sus sonrisas y atenciones al Papa, "es el perfecto anfitrión porque en todo momento está atento al Papa. Resulta llamativo cuando en el aeropuerto, León XIV pide permiso al Rey para acercarse a saludar a los niños y los padres que le esperaban en Barajas y le invita a hacerlo estirando su brazo hacia ellos".









