Después de pasar unos días en Madrid y disfrutar del esperado concierto de Bad Bunny, Ester Expósito ha puesto rumbo a Nueva York para asistir al Festival de Cine de Tribeca. Lo ha hecho compartiendo unas fotografísa acompañadas de una frase tan sencilla como irónica: "Necesito ir a pensar unas cositas a New York". Más allá de la broma, la actriz vuelve a situarse en el foco mediático en un momento especialmente intenso para ella, marcada tanto por sus proyectos internacionales como por el interés que sigue despertando su relación con el futbolista del Real Madrid Kylian Mbappé. Y lo ha hecho con un look que parece resumir una nueva etapa estética. Lejos de los códigos más urbanos, sensuales y dosmileros que definieron gran parte de sus primeros años como actriz de éxito, Ester ha paseado por las calles de Manhattan con un conjunto blanco de inspiración romántica que conecta directamente con una de las corrientes más interesantes de la moda contemporánea: el cottagecore.
El conjunto blanco de lino que transforma su imagen
La protagonista de Élite apostó por un conjunto coordinado de Tory Burch perteneciente a la colección de verano de la firma estadounidense. Una propuesta inspirada, según la propia casa, en la evasión, la ensoñación y el juego, conceptos que encajan perfectamente con la estética bucólica que envuelve todo el look.
La parte superior está formada por una blusa confeccionada en una ligera mezcla de lino y algodón con tejido vichy en tono marfil. El diseño incorpora delicados bordados florales que recorren la prenda y aportan textura a una silueta ligeramente translúcida. El cuello camisero, los botones de nácar y los cordones ajustables en mangas y cintura refuerzan esa sensación artesanal tan característica de la tendencia.
La falda, a juego, continúa el mismo lenguaje visual. De corte asimétrico y realizada en el mismo tejido ligero, incorpora también bordados florales que parecen dibujados sobre la tela. El resultado es un conjunto de apariencia etérea, casi como si hubiera salido de una novela romántica inglesa o de uno de los jardines imaginarios que dominan el universo cottagecore.
Expósito completó el estilismo con un bolso Lady Dior blanco, uno de los accesorios más icónicos de la moda contemporánea, y unos zapatos blancos de punta afilada y destalonados que aportaban una dosis de sofisticación. Son precisamente esos zapatos los que rompen el carácter excesivamente campestre del conjunto y recuerdan inevitablemente a personajes como Carrie Bradshaw, capaz de mezclar romanticismo y ciudad con absoluta naturalidad.
Del fenómeno Bridgerton a Taylor Swift: qué es realmente el cottagecore
Aunque muchos identifican el cottagecore con TikTok, la tendencia tiene raíces mucho más profundas. El término comenzó a popularizarse durante la pandemia como una forma de escapismo colectivo. Frente a la hiperconectividad, el estrés urbano y la incertidumbre, millones de usuarios comenzaron a idealizar una vida sencilla entre flores, huertos, vestidos bordados, pan recién horneado y paseos por el campo.
Taylor Swift ayudó decisivamente a expandir este imaginario con el lanzamiento de Folklore, un álbum que convirtió bosques, cabañas y paisajes rurales en un fenómeno cultural global. Poco después llegarían series como Los Bridgerton, que reforzaron el interés por las siluetas románticas, los bordados, los tejidos ligeros y la feminidad más delicada.
Sin embargo, la fascinación por este universo viene de mucho antes. El cottagecore conecta directamente con el ideal pastoril que ya fascinaba a la aristocracia europea del siglo XVIII. La propia María Antonieta creó en Versalles su célebre Hameau de la Reine, una aldea artificial donde podía refugiarse de la vida cortesana y recrear una versión idealizada del campo.
El cottagecore: una tendencia con siglos de historia
La moda siempre ha sentido fascinación por la naturaleza. Los pintores rococó franceses como François Boucher o Jean-Antoine Watteau ya representaban escenas pastorales idealizadas que siglos después inspirarían a diseñadores como Vivienne Westwood o Karl Lagerfeld.
Durante el siglo XIX, autores como Henry David Thoreau defendieron una vuelta a la naturaleza frente a la industrialización. Más tarde, movimientos artísticos como Arts & Crafts reivindicaron el valor de la artesanía frente a la producción masiva. Todos esos elementos sobreviven hoy dentro del cottagecore: flores bordadas, tejidos naturales, trabajo manual, romanticismo y una búsqueda constante de belleza en las pequeñas cosas.
Nueva York como escenario de una nueva etapa
La elección de este look también parece confirmar algo que los seguidores de la actriz llevan tiempo observando. La Ester Expósito que conquistó las redes con minivestidos ajustados, referencias Y2K, escotes pronunciados y una estética más provocadora ha ido incorporando progresivamente códigos mucho más sofisticados, románticos y depurados.
Lo vimos recientemente en Cannes. Lo hemos visto en sus últimas apariciones públicas. Y vuelve a quedar patente ahora en Nueva York, donde la actriz aterriza para participar en uno de los festivales de cine más prestigiosos del mundo con un look que habla de evolución personal, de madurez estética y de una tendencia que sigue creciendo temporada tras temporada.
Entre rascacielos, taxis amarillos y el ritmo frenético de Manhattan, Ester Expósito ha encontrado el contraste perfecto: un conjunto que reivindica la calma, la naturaleza y la belleza de lo artesanal en pleno corazón de una de las ciudades más vertiginosas del planeta. Un gesto sencillo que explica mucho más de lo que parece sobre el momento que atraviesa la actriz y sobre hacia dónde se dirige su estilo.













