El príncipe Alberto, arropado por sus hermanas, las princesas Carolina y Estefanía, y sus sobrinos Andrea, Carlota y Pierre Casiraghi –hijos de la Princesa de Hannover-, saluda a sus conciudadanos, por primera vez desde el balcón de Palacio, como soberano.
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A mediodía, y una vez finalizadas las ceremonias públicas –religiosas y castrenses-, el Soberano, su familia, y sus invitados continuaron con las festividades asistiendo a un almuerzo oficial en la sala del trono del palacio.

19 NOVIEMBRE 2005
Un Estado en rojo y blanco
El esfuerzo del Ayuntamiento de la ciudad, que había pedido a los ciudadanos en días pasados que contribuyeran, en la medida de lo posible, a crear un ambiente festivo a modo de homenaje al Jefe de la familia Grimaldi, fue secundado por la inmensa mayoría de los monegascos quienes, después de una ardua labor, celebraron el histórico disfrutando de un Mónaco engalanado con millones de flores y banderas en rojo y blanco.
Como correspondencia a su gesto y aún habiendo tenido éstos su “fiesta privada” con la Familia Principesca el pasado mes de julio –entonces, se celebró la primera parte de las ceremonias de entronización-, miles de monegascos salieron, de nuevo a la calle, para seguir la ofrenda religiosa por las pantallas que se habían instalado en las inmediaciones de la catedral y del palacio.
El lugar donde, en una segunda ceremonia de tipo castrense, los representantes de las fuerzas de seguridad de Mónaco rindieron honores al jefe del Estado con la participación de las Armadas de Francia, Italia y Estados Unidos.
El balcón de los Grimadi
Seguidamente, y respetando la tradición en el día de la Fiesta Nacional del Principado, Alberto II compareció en el balcón del Palacio de Grimaldi... El mismo al que hoy se ha asomado por primera vez como Soberano de Mónaco, 47 años después de haber sido presentado, también por primera vez, a sus ciudadanos por el príncipe Raniero y su esposa, la princesa Grace. Ese pequeño rincón con balaustrada que forma parte de su existencia, aunque el mundo no lo descubriera hasta que no se hicieron en él las primeras fotografías de sus padres, poco después de la celebración de la boda... Un reducido mirador desde el que Raniero III y su familia han hecho partícipes al mundo de sus alegrías y tristezas.
A mediodía, y una vez finalizadas las ceremonias públicas –religiosas y castrenses-, el Soberano, su familia, y sus invitados continuaron con las festividades asistiendo a un almuerzo oficial en la sala del trono del palacio.
Por la tarde, tal y como estaba previsto, Alberto II asistiría a un encuentro de fútbol en el estadio Luis II para presenciar el encuentro entre el Monaco y el AS St. Etienne y, por la noche, pondría el broche de oro a las ceremonias siendo el anfitrión de una noche de gala en la Opera de Monte Carlo. En este edificio, completamente restaurado, se representaría El viaje a Reims, de Rossini, compuesta en 1825 para la coronación del rey Carlos X de Francia. seguida por una muestra pirotécnica sobre el famoso casino de Monte Carlo. Finalmente, y como colofón de un día glorioso, el cielo de la “Roca”
se vestirá de luces con una inmensa muestra pirotécnica sobre el famoso casino de Monte Carlo.
Los actos de este día histórico, que coinciden con la Fiesta Nacional de Mónaco –su padre también celebró las segundas ceremonias de su entronización el mismo día de la Fiesta nacional, el 19 de noviembre- abren definitivamente, un nuevo capítulo en la historia del reino.
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