En 1998, Carolina y Ernst, acuden juntos al Baile de la Rosa. Se trataba de la primera aparición en sociedad del jefe de la Casa Real de Hannover en el Principado de Mónaco
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Románticas imágenes de Ernst y Carolina en agosto de 1997, a borde del Pachá III, en aguas de Cerdeña, donde pasaron unas vacaciones en compañía de los hijos de la pareja
27 ABRIL 2005
Y los rumores empezaron a crecer,
a intensificarse... Pero, como
decimos en otra parte de este reportaje,
ni Chantal Hochuli se lo creía.
Hasta el punto de afirmar: "Carolina
está pasando por los problemas
de la caída del cabello y mi marido
está a su lado para darle su apoyo y
su amistad".
En aguas de Ibiza
Las imágenes que realmente dejaron,
por vez primera, constancia y
evidencia de que la amistad entre
ambos se había convertido en amor,
fueron hechas en junio de 1997, en
aguas de Ibiza, a bordo del Pachá
III, el barco de la princesa.
Eran fotografías que, al reflejar la
ternura con la que se miraban y la
delicadeza con la que el príncipe
trataba y protegía a Carolina, proclamaban
a las claras que estaban indudablemente
enamorados.
Tres meses después, Carolina
y Ernst volvían al Pachá III.
Pero en esta ocasión, y en aguas
de Cerdeña, no lo hacían solos,
sino con sus respectivos hijos:
Andrea, Carlota y Pierre, por
parte de la princesa, y Ernst-August
y Christian, por parte del
príncipe. Estaba claro que todo
indicaba que no iban a tardar
mucho en anunciar su próxima
boda.
Y, sin embargo, no la anunciaron
ni sería algo... inminente.
Pero, eso sí, prácticamente no se
volvieron a separar, a la vez que
comenzaron a aparecer juntos
en actos públicos. El primero de
ellos, el 9 de octubre de 1997, en
Versalles, con motivo de la boda
del príncipe Pierre d’Arenberg y
Silvia de Castellane.
En enero de 1998, la pareja
asistía a la Opera en Hannover.
Dos meses después, y con motivos
del Baile de la Rosa, Ernst
aparecía por vez primera en un
acto público en el Principado.
En julio, Carolina visitaba, junto
a Ernst, el castillo de Hannover
por primera vez. Al mes siguiente,
los dos asistían al Baile de la
Cruz Roja en Montecarlo y tres
meses más tarde se les veía en la
Opera de Berlín con el canciller
alemán.
Y así sucesivamente, en un intento
por parte de ambos de
normalizar cada día más una situación
—y una relación— que
se haría legal de la forma más
discreta posible... en enero de
1999. Tan discreta, que no hubo
comunicado previo al enlace,
sino que se daría después. Un
enlace que selló una historia de
amor que podríamos definir, al
menos en sus inicios, como inesperada,
aunque no por inesperada
menos intensa, menos romántica,
menos sincera.
Ernst de Hannover: un príncipe que pudo ser Rey de Inglaterra