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No importa que hayan pasado siglos e incluso milenios desde que los protagonistas de esas grandes historias escribieron sus vidas para que éstas pudieran ser contadas hasta el infinito. De hecho, y como si el amor vivido les hubiera dotado de una capacidad mágica para encandilar al mundo una y otra vez , estarán siempre presentes en la vida del hombre por su forma de amar, por sus locuras, por el sufrimiento, la tristeza, por haber sido capaces de unirse más allá de la muerte, por seguir estando cautivos...
Amores universales
Cleopatra y Marco Antonio: La última Reina de Egipto y en Cónsul romano enterrados juntos después de 14 años de pasión: “No abandones viva a tu mujer y sepúltame aquí contigo...”; Juana la Loca yendo por los pueblos de España tras el cuerpo muerto de su marido, Felipe el Hermoso, enferma de amor; Napoleón y Josefina abandonada cuando ésta no puede dar un hijo al Emperador: “Ella desapareció en el momento en el que iba a abrazarla... pero, antes, me dijo que nos veríamos de nuevo para no separarnos jamás” y Alfonso XII y María de las Mercedes un matrimonio por amor tan inusual, por entonces, en las cortes europeas... “Voy en busca de Mercedes que ayer tarde no la ví...”
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