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PALACIO REAL: Inició
su construcción el rey Carlos Juan, en 1828. Un monarca sueco
que siguió en el trono, después de que los noruegos,
aceptaran a regañadientes unirse a sus vecinos. Quería
el Soberano disponer de una residencia oficial en Oslo y encargó
la obra al arquitecto Hans Ditlev F. Linstow. El edificio, que pasó
de tener la forma de H a la de U, por problemas de dinero, tardó
veinte años en ser construido y fue utilizado únicamente
durante las visitas a Oslo del Rey de las dos naciones. No fue,
por lo tanto, hasta 1905, siendo ya Noruega un Estado soberano,
cuando el rey Haakon VII, su esposa, la reina Maud, y su hijo Olav,
de dos años, convirtieron el Palacio - no había agua
corriente ni armarios- en sede residencial de la Familia real. El
edificio, símbolo de la Nación, no ha podido ser usado,
sin embargo, por la actual familia real en las últimas décadas.
Los reyes de Noruega tuvieron que habilitar, como hogar, la finca
agrícola de Skaugum, en las afueras de Oslo, mientras las
obras de restauración -con un coste cercano a los mil millones
de pesetas-, no fueron terminadas. Será, precisamente, ahora,
en agosto, coincidiendo con la boda del Príncipe heredero,
cuando Harald V, la reina Sonia y la princesa Luisa, se instalen
de nuevo en el Palacio Real. Cuando disfruten del maravilloso estilo
de sus interiores y, en especial, de las salas de representación
-algunas con 10,7 metros de altura- y de la habitación de
las Aves. Una estancia con el techo decorado con pequeños
pájaros, entre paisajes noruegos, y una gran águila.
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