Carolina y Carlota han asistido en París,concretamente en Bois-le-Roi,muy cerca de la casa que poseen en Fontainebleau,a una subasta de caballos en la que ambas estaban muy interesadas
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Carolina y Carlota demostraron una vez más su interés por la moda, ya que ambas vestían de acuerdo con la últimas tendencias
12 SEPTIEMBRE 2003
La princesa Carolina de Mónaco y su hija Carlota comparten desde siempre, como se sabe,la misma pasión por el deporte de la hípica, de ahí que estén al corriente y sigan día a día las novedades que se producen en el terreno de esta actividad deportiva. La propia Carolina fue quien introdujo a su hija desde bien pequeña en la afición a los caballos, y Carlota ha sabido aprovechar sus consejos y enseñanzas con extraordinarios resultados.
Ahora, Carolina y Carlota han asistido en París, concretamente en Bois-le-Roi, muy cerca de la casa que poseen en Fontainebleau (a 50 kilómetros de la capital francesa), a una subasta de caballos en la que ambas estaban muy interesadas. Y como asesores llevaron a sus grandes amigos Rozier (Marcel, el conocido campeón hípico francés, y su hijo Thierry,entrenador de Carlota). No se conoce el resultado de la subasta,
pero, a juzgar por la expresión alegre de sus rostros y el brindis con champán que hicieron al final de la misma, debió de concluir muy satisfactoriamente para ellas.
Siempre a la moda
Por otro lado, Carolina y Carlota demostraron, una vez más, que saben estar al día de las últimas tendencias de la moda y que incluso las superan. Se pudo apreciar en la cazadora que llevaba Carolina, de cuero negro —un material y un color que, según los expertos, tendrán gran protagonismo este otoño —, con cremalleras vistas en mangas y bolsillos, un estilo que recuerda el de los años ochenta, de nuevo en boga. También resultaban muy actuales y juveniles los zapatos, de estampado de leopardo.No dejó de llamar la atención la ausencia de joyas, todo lo contrario que Carlota, en cuyo atuendo destacaban poderosamente unos grandes pendientes de plata de diseño cuadrado. La joven lucía una cazadora blanca combinada con una camisa en tono azul celeste, pantalones vaqueros y botas camperas.