Hablar de Noruega, cuyo nombre, Norge significacamino del norte es hablar de un país cuya historia está ineludiblemente ligada a la de otros dos estados escandinavos muy cercanos, Dinamarca y, en menor medida, Suecia. De hecho, Noruega y Dinamarca compartieron los mismos soberanos durante quinientos años y se confundió su historia hasta que en el siglo IX, Harald Harfagre fundó la primera dinastía. Está dilatada unión, que abarca el periodo comprendido entre 1537 y 1814, terminará, sin embargo, con la firma del Tratado de Kiel. Un acuerdo que supuso el fin del dominio danés y que, curiosamente, abrió el comienzo de otra etapa de dependencia territorial. Un Estado propio y una Constitución Pierde, de nuevo su soberanía Noruega cuando pasa a depender de Suecia hasta 1905. Año en la que, el Parlamento noruego disolvió su unión con el país vecino y otorgó la Corona, a través de un plebiscito nacional, a Carlos de Dinamarca. Un príncipe danés, de treinta y tres años, que subiría al trono con el nombre de Haakon VII. Un Rey que, el mismo día de su proclamación, hizo constar que Noruega tenía un Estado propio y una Constitución libre. En estas fotografías, podemos ver la coronación del rey Haakon VII y una imagen del mismo Soberano junto a su esposa, la reina Maud, hija del rey Eduardo VII de Gran Bretaña e Irlanda, y el hijo de ambos, el futuro rey Olav V.